Una guerra mundial entre primos

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Foto: AP

El rey británico Jorge V (a la izquierda) pasea en carruaje junto con el exkáiser Guillermo II de Alemania, durante una visita de este último a Londres en 1934. No era ciertamente un viaje de Estado, puesto que Guillermo había tenido que abdicar tras el final de la Primera Guerra Mundial, sino una visita familiar: y es que él y Jorge V eran primos hermanos, puesto que ambos eran nietos de la reina Victoria. El gobierno británico le ofreció asilo, pero el exkáiser prefirió instalarse en los Países Bajos.

Debido a las alianzas internacionales, la Primera Guerra Mundial los había colocado en bandos opuestos, así como a otro familiar cercano: el zar Nicolás II, cuya esposa era también nieta de Victoria. El primer conflicto mundial del siglo XX acabó así con una idea instalada en la nobleza europea desde hacía siglos: que las alianzas familiares eran clave para evitar guerras, pues ni siquiera un vínculo tan estrecho pudo evitar que los tres primos se enfrentasen. De hecho, al estallar la guerra, Guillermo II expresó su enfado hacia lo que consideraba una traición de sus primos, afirmando que “si mi abuela [Victoria] viviera, jamás habría permitido esto”.