Turismo y contrabando en las cataratas del Niágara

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Foto: AP

Las cataratas del Niágara, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, son una de las grandes maravillas naturales de Norteamérica; y una de las estampas más fotografiadas llega con las heladas de invierno, que convierten este paraje en un muro de hielo. Esto, sin embargo, solo ocurre cuando el invierno es especialmente rígido y actualmente, debido a la crisis climática, esta maravilla natural puede tener los años contados.

Desde su primera descripción en el siglo XVII, estas cataratas han sido un lugar de peregrinación importante para los artistas, que se sentían impresionados por su fuerza y belleza; por lo que se puede decir que fueron uno de los primeros lugares turísticos de Norteamérica. Pero las cataratas del Niágara, al ser la frontera entre Canadá y Estados Unidos, han sido escenario de actividades menos idílicas: en la época de la Ley Seca en Estados Unidos, mucha gente aprovechaba la excusa del turismo para cruzar hasta Canadá, donde el alcohol era legal, para beber o para hacer contrabando. Escondían las botellas en barriles que luego hacían pasar por el río en trineo aprovechando la helada y, si eran descubiertos, podían librarse de la evidencia lanzándolos por las cataratas.