El traslado del cañón

cañon IGM

Foto: Cordon Press

Cuando regresaban del frente o tras el final del conflicto, tanto oficiales como soldados rasos explicaban que uno de los peores enemigos que habían sufrido durante las batallas de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) en territorio europeo había sido el barro. Cuando las lluvias arreciaban, el campo en el que luchaban los soldados se convertía en un auténtico barrizal en el que trasladarse unos metros más allá podía convertirse en toda una gesta. Cuando caían, los proyectiles creaban enormes agujeros en la tierra que dificultaban todavía más cualquier desplazamiento. Hombres, caballos y ruedas se hundían por igual. Especialmente complicado era el traslado del armamento. Como se puede ver en la imagen sobre estas líneas, un grupo de unos 20 soldados tiran de un enorme cañón para ubicarlo en la nueva línea de frente después de haber avanzado posiciones.

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