Luces y sombras afganas

AP 6309050182

Foto: AP images

La conocida como Tercera Guerra Anglo-afgana, en 1919, dio paso a la proclamación de la independencia definitiva de Afganistan por el rey Amanulá. A continuación, tras un periodo convulso que terminó con el asesinato del rey Mohammad Nadir Shah, el hijo de éste ascendió al trono. Era 1933 y tan solo contaba con 19 años, por lo que Mohammad Zahir Shah cedió el poder temporalmente a sus tíos. En la década de 1960 empezó a recuperar su lugar en la vida pública, por ejemplo, en visitas oficiales internacionales, como la que muestra la imagen donde se le puede ver junto a su esposa y al presidente de los EE.UU. John F. Kennedy en 1963. Se considera que Nadir Shah se reafirmó en el poder cuando aprobó la Constitución de 1964, inaugurando uno de los periodos de mayor progreso político y social en el país. Mediante la nueva carta magna, Afganistán se convirtió en una monarquía constitucional, los miembros de la realeza quedaron alejados de los puestos de poder de la política, se reconocieron los derechos civiles de la población, entre ellos los de las mujeres, que a partir de entonces pudieron trabajar, estudiar, votar e ir descubiertas en público. A pesar de las reformas económicas, Agfanistán sufrió una profunda crisis a finales de los años 1960, y en 1973 Nadir Shah fue depuesto por su cuñado, que proclamó la República. Este fue depuesto a su vez en 1978 y la consiguiente entrada de la Unión Soviética sumió al país en un estado de preguerra, que terminaría materializándose durante las últimas décadas del siglo XX.