Louganis y el trampolín

AP 864916504167

Foto: AP images

A pesar de que la infancia y la juventud de Greg Louganis no fueron fáciles, el joven deportista se convirtió en uno de los mejores saltadores de trampolín de todos los tiempos. En alguna ocasión se le ha comparado con Nadia Comaneci en su disciplina. Los Juegos Olímpicos que le encumbraron fueron los de Los Ángeles de 1984, donde ganó dos medallas de oro, algo que ya podría haber pasado en los Juegos de Moscú de 1980 si no hubiese sido por el boicot al evento decretado por Estados Unidos en motivo de la invasión soviética de Afganistán. En la imagen se le puede ver durante una competición en el verano de ese mismo año. En Seúl 1988 alcanzó lo más alto del podio de nuevo en dos ocasiones, sin embargo un accidente empañó su actuación. En una de las fases preliminares se golpeó la cabeza con el trampolín y sufrió una hemorragia, dejando un reguero de sangre en la piscina y en el suelo. La polémica saltó pocos años después cuando confesó que en 1988 ya sabía que previamente había contraído el Sida. Louganis, además, se había visto obligado a esconder su homosexualidad por el clima de homofobia que desató el miedo por el Sida en la década de 1980. Afortunadamente, ya se había retirado y había rehecho su vida, convirtiéndose en un ejemplo viviente de la extrema exigencia de los deportistas de élite.