Lluvia de luces

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El cielo de Spithead se iluminó por completo debido a una enorme cantidad de fuegos artificiales que estallaban en un juego de luces y colores, a la altura del invitado al que rendían honores, el rey Jorge V, en julio de 1935. Bajo la lluvia incesante de destellos, algunos barcos de la flota británica, el HMS Renown en primer plano, asisten al espectáculo también engalanados para la ocasión. Durante las dos semanas previas, también había pasado revista a la RAF y al Ejército en Mildenhall y Duxford. En 1935, el monarca cumplía 20 años en el trono, y se desplazó a Spithead para la Royal Review de la armada británica, que en el fin de fiesta le rindió honores. Solo cumpliría uno año más en el poder, pues murió pocos meses después, en enero de 1936.