Llegada al exilio

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Foto: AP images

El 4 de junio de 1938, por fin, Sigmund Freud había accedido a marcharse Viena, su ciudad natal y el lugar donde había transcurrido prácticamente toda su existencia. Su condición de judío junto con el auge del nazismo ponían en peligro su vida, y esto fue algo que se convirtió en una realidad muy palpable cuando la Alemania nazi se anexionó Austria en lo que fue conocido como el Anschluss, el 12 de marzo de 1938. A pesar de que el médico se había resistido a abandonar su país, hechos recientes como la quema de sus libros y el acoso que había recibido algún miembro de su familia le convencieron que tenía que dejar su vida en Austria atrás. Dos días después de haber partido de Viena, y tras un breve paso por París, Freud, con 82 años (en el centro de la imagen), su hija Mathilde y el dr. Ernest Jones llegaron a Londres para instalarse la que sería su nueva casa, en Hampstead. Allí moriría un año y pocos meses después, el 23 de septiembre de 1939, víctima de un cáncer de garganta.