Listo para morir

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Foto: AP images

Un espía alemán capturado está de pie con las manos detrás de él mientras es atado a una estaca por tres policías militares estadounidenses que le preparan para ser ejecutado por un pelotón de fusilamiento, el 20 de mayo de 1945. El hombre fue uno de los tres espías alemanes que habían sido capturados ataviados con uniformes estadounidenses y que conducían un jeep también robado. Fueron llevados frente a un consejo de guerra de Estados Unidos, tras lo cual los tres fueron condenados a muerte. Los espías interceptados, que llevaban un transmisor y un receptor de radio, admitieron que su misión era reconocer puentes y carreteras a lo largo del río Mosa, cuyo curso inferior crea la frontera física y geográfica entre Bélgica y Alemania. A esas alturas, la guerra ya estaba prácticamente sentenciada. Hacía tres semanas que había caído Berlín y Alemania se había rendido.