La hora de la venganza en Italia

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Un grupo de partisanos italianos, armados con rifles, peinan las calles de Roma en busca de fascistas, después de que la capital cayera en manos de los Aliados en junio de 1944, expulsando a las fuerzas alemanas de ocupación. Como la mayoría de Italia, la Ciudad Eterna fue escenario de una sangrienta guerra civil que duró desde la destitución de Benito Mussolini (por parte nada menos que del Gran Consejo del Fascismo, que él mismo había instituido) hasta la ejecución del ex dictador a manos de los partisanos.

Aquel periodo fue terrorífico incluso para los estándares de una guerra civil. Las fuerzas aliadas, en teoría llegadas para liberar Italia del fascismo, permitieron que el conflicto derivara en un ajuste de cuentas entre bandos y a menudo entre particulares, dejando que se liberaran los odios acumulados durante veinte años de gobierno fascista. Asaltos, secuestros, asesinatos y reclutamientos forzosos estaban a la orden del día y el país vivía en la anarquía, con varios territorios que se proclamaron repúblicas independientes durante un tiempo. Los actos de venganza sumaria eran tolerados por los mandos extranjeros, cuya actitud puede resumirse en el escueto mensaje que un coronel inglés mandó al Comité de Liberación Nacional: “Hagan limpieza durante dos o tres días, pero después del tercer día no quiero ver más muertos por las calles”.