El jefe del FBI

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Foto: AP images

Durante los más de 40 años que estuvo al frente del FBI, J. Edgar Hoover vivió circunstancias de todo tipo. A pesar de que su flamante carrera había empezado antes en el Departamento de Justicia, fue hacia 1919 cuando le nombraron director de la recién creada Oficina de Investigación, el precedente del FBI. Debido a su larga trayectoria, Hoover vivió desde los años de la Ley Seca, en la década de 1920, hasta la Caza de Brujas, durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), o la Guerra de Vietnam. A lo largo de todo ese tiempo, sus prácticas fueron objeto de grandes polémicas, pues desde el inicio de su ascenso fue conocido por emplear métodos poco ortodoxos. Racista, misógino, manipulador o corrupto fueron algunas de las acusaciones más sonadas. Sin embargo, su figura reunía tal poder que a pesar de las graves denuncias, ninguno de los presidentes que pasaron por la Casa Blanca en esas cuatro décadas se atrevió a cesarlo jamás. Esta imagen fue tomada el día de su funeral, cuando fue despedido con todos los honores de estado, entre ellos esta fila compuesta por un representante de cada una de las ramas del cuerpo militar. Como curiosidad, uno de ellos se había desmayado en mitad del acto mientras ninguno de los presentes le prestaba socorro.