Golpe en Guatemala

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En la lógica de los años de a Guerra Fría (1945-1989) cualquier enemigo potencial era considerado un enemigo de facto por los dos bloques encabezados por los Estados Unidos y la URSS. En el caso de EE.UU., su obsesión giraba alrededor de cortar de raíz cualquier atisbo de simpatía con el comunismo, algo que llevó a sus gobiernos a hacer una política exterior muy agresiva e ingerente en los países de su órbita de influencia. Uno de los focos de acción fueron las naciones latinoamericanas, como fue el caso de Guatemala. El país centroamericano, con Jacobo Árbenz Guzman como líder, había emprendido una serie de reformas sociales para mitigar la pobreza de sus habitantes, quienes tan solo podían acceder al 10% de la tierra cultivable del país. Aquello perjudicaba gravemente los intereses de la principal empresa frutera estadounidense, la United Fruit Company, que poseía casi el 50% del territorio. Puesto que pocos apoyaron el proyecto, el gobierno de Árbenz se acercó al Partido Guatemalteco del Trabajo, de corte comunista, algo que fue usado por los EE.UU. para urdir y dar apoyo al golpe liderado por Carlos Castillo Armas que tuvo lugar el 8 de julio de 1954. En la imagen se puede ver al militar guatemalteco pronunciando un discurso triunfal desde el balcón del Palacio Presidencial de la ciudad de Guatemala.