Funeral multitudinario

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Foto: CC

Comprometido con la causa antiapartheid desde sus primeros años en la universidad, un joven Steve Biko fue el artífice de una manera más inclusiva de plantear la lucha por los derechos civiles en Sudáfrica. Según ésta, dentro de todas aquellas personas que sufrían la discriminación racial había que tener en cuenta también a las personas con orígenes mezclados, mulatas o indias. A medida que los movimientos de protesta fueron tomando protagonismo, con los graves incidentes del levantamiento de Soweto (1976), Biko se convirtió en un líder carismático al que las autoridades identificaron como peligroso. En 1977, fue obligado a confinarse en su ciudad, una orden que no cumplió, por lo que fue detenido regresando a su casa durante un control policial cerca de Port Elisabeth. Tras someterlo a todo tipo de torturas, fue aislado en una celda durante más de una semana en pésimas condiciones y sin ningún tipo de asistencia. Al cabo de 20 días fue trasladado a un hospital con signos inequívocos de lesiones cerebrales producidas por los golpes, lo que le provocaría la muerte. Su funeral, en la imagen sobre estas líneas, al que asistieron 20.000 personas -hubieran sido más si no se hubiesen restringido los accesos- se convirtió en una gran manifestación y él en todo un símbolo de la lucha antiapartheid.

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