La espiga en V de Citroën

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Foto: CC

Según explicaría años más tarde, cuando tan solo era un niño de 10 años encontró una gran inspiración en la visionaria obra de Julio Verne que André Citroën leyó en el París de finales del siglo XIX y que le influyó para el resto de su vida. Más adelante y tras haberse convertido en prestigioso ingeniero y presidente de una gran fábrica de automóviles, conoció el exitoso modelo que estaba poniendo en práctica la fábrica de Henry Ford en Estados Unidos. Gracias a este viaje, Citroën se convertiría en el primer europeo en establecer el sistema de producción en cadena que ya se conocía como fordismo. En 1912 fundó lo que sería el germen de la futura Citroën junto a un socio, donde empezaron fabricando engranajes como el que se puede ver en la imagen sobre estas líneas. Fue en 1919 cuando constituyó una empresa propia y utilizó la forma de las espigas en V de los engranajes que fabricaba en el antiguo negocio como inspiración para crear el logo de su marca que hoy todo el mundo asocia con él.