Erupción mortífera

Foto: AP images

Ya hacía un par de meses que en los alrededores del volcán situado en el Monte Santa Helena se venían registrando una serie de pequeños terremotos que parecían anunciar un gran acontecimiento. Sin embargo, lo que ocurrió la mañana de aquel 18 de mayo de 1980 cogió a todo el mundo desprevenido. El movimiento de tierra fue más fuerte de lo normal y una de las debilitadas paredes de la montaña cedió, liberando de repente grandes cantidades de gases, lava y ceniza. Aquella se convirtió en la mayor erupción de la historia de los Estados Unidos, cuya explosión pudo escucharse hasta a 300 kilómetros de distancia y permitió tomar imágenes como esta, donde se ve claramente una enorme masa de humo negro y cenizas emergiendo de dentro del cráter del volcán. Hasta 57 personas perdieron la vida en los alrededores, y también hubo que lamentar la muerte de miles de animales.