Un director íntegro

arthur miller marilyn

Foto: Cordon Press

En 1956 Marilyn Monroe se había casado con su tercer marido, con quien se embarcaba hacia Londres para acudir al estreno de su nueva película en la imagen sobre estas líneas. Además de un buen momento personal, a Arthur Miller también le acompañaba un buen momento profesional. A sus 41 años, era un dramaturgo y cineasta consolidado que producía obras en las que incluía cierta crítica social en sintonía con sus convicciones. Acababa de superar un periodo crítico en el que se había visto acosado por la caza de brujas del Macartismo, viendo como uno de sus colegas, Elia Kazan, le había señalado como sospechoso de llevar a cabo actividades antiamericanas relacionadas con el comunismo. Algo que no era cierto. A pesar de ver como le retiraban el pasaporte y sufrir muchas presiones, nunca dio ningún nombre. Su película Las brujas de Salem, en referencia a la caza de brujas que tuvo lugar en esta localidad en el siglo XVII, es una alegoría de esta etapa. Hacia 1960 se divorció de Marilyn, y años después vio la luz una nueva obra que también reflejaba la inestabilidad de su relación con la actriz: Después de la caída.

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