Un "deporte" de aristócratas

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La caza del zorro fue considerada durante siglos el deporte de la aristocracia inglesa. Sus orígenes se remontan a la época normanda, en el siglo XI: Guillermo el Conquistador era un amante de los perros de caza y trajo muchos junto con sus ejércitos. Empezó a practicarse de forma regular en la Edad Moderna, cuando la desaparición de los lobos en Gran Bretaña (también a consecuencia de la caza) dejó al zorro rojo sin depredadores naturales y las poblaciones empezaron a aumentar; como consecuencia de este crecimiento, los zorros empezaron a salir de los bosques en busca de comida y a atacar las granjas. Pero fue a partir del siglo XVIII cuando se convirtió en un “deporte” de la aristocracia, que pasaba temporadas en sus casas de campo para huir del caos de la ciudad; era un signo de estatus, ya que esta caza se practica con numerosos perros que requiere mucho dinero y espacio mantener. En las décadas recientes, la presión por parte de los defensores de los derechos animales llevó al Parlamento británico a prohibirla en 2004.