De la cumbre al barro

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Foto: AP images

Cuando Tonya Harding empezó a patinar en el complejo deportivo Ice Chalet de Portland, su ciudad natal, poco se podía prever que aquella niña de apenas cinco años llegaría a convertirse en la campeona de patinaje de Estados Unidos en dos ocasiones, en 1991 y en 1994. Procedente de un entorno humilde y hostil -su madre la maltrataba física y psicológicamente-, la joven patinadora superó estos obstáculos y, después de llegar a lo más alto del podio de su país en 1991, se plantó en los Juegos Olímpicos, donde se hizo con una medalla de plata. Ese año fue el mejor de su carrera deportiva puesto que, además, se convirtió en la primera mujer estadounidense y la segunda en el mundo en completar un complicado movimiento llamado triple axel. En la imagen se la puede ver radiante, terminando el ejercicio justo después de haberlo conseguido. Lamentablemente, un triste episodio oscureció la última etapa de su trayectoria en el patinaje. En 1994, su principal competidora en el equipo norteamericano sufrió un ataque que se demostró que había sido perpetrado por su marido y un amigo de este. Nunca se pudo saber si Tonya sabía que iba a producirse el ataque o incluso si lo planeó junto a ellos: ella lo ha negado siempre. Pero la federación decidió echarla de la entidad, le prohibió participar en ninguna competición y le retiró su último título nacional de 1994.

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