La Cuba de Batista

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Foto: AP

En 1933, el entonces sargento taquígrafo Rubén Zaldívar participó en la llamada Revuelta de los Sargentos, un golpe mediante el cual los militares depusieron al presidente de Cuba, el general Gerardo Machado. Desde entonces y bajo un nuevo nombre, Fulgencio Batista, ya fuera en primera línea o en la sombra, controló el poder en este país insular del Caribe hasta su derrocamiento en 1959. Aplicó mano dura contra cualquier atisbo de disidencia, ofreció facilidades a los EE.UU. para lucrarse de los recursos del territorio, extendió la corrupción por toda la administración y permitió la libre circulación de los capos de la mafia estadounidense, convirtiendo Cuba en el burdel de América. Hubo un impasse de gobierno constitucional (1940-1952) en el que él mismo fue elegido mediante elecciones democráticas durante un mandato, pero de nuevo dio un golpe de Estado en 1952, tras lo cual se le puede ver exultante en la imagen. Pero para entonces, la oposición ya se había empezado a organizar, y tras varios intentos fallidos, la Revolución cubana liderada por unos jóvenes barbudos expulsó a Batista del poder en 1959.

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