Criminales impunes

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Foto: AP

Un grupo de soldados pertenecientes a la guerrilla de los Jemeres Rojos permanecen escondidos en una trinchera esperando un posible ataque de las fuerzas vietnamitas en 1984, cuando ya hacía 5 años que había terminado un conflicto que, en un principio, tenía como objetivo expulsar al dictador Lon Nol del poder. En 1975, el líder de los Jemeres Pol Pot dio la guerra por ganada, llevó a cabo un golpe de estado e inició la etapa más terrorífica de la historia de Camboya. Empezaba el año cero de la Kampuchea Democrática, el nombre con el que había sido rebautizado un nuevo país bajo uno de los más severos regímenes comunistas jamás impuestos. La vertiente más terrible del nuevo estado autocrático fue la limpieza étnica y política a la que fue sometida la población, mediante la cual, por órdenes del gobierno, se torturó y asesinó sistemáticamente a todas las personas consideradas peligrosas para el régimen. Cuando el ejército vietnamita expulsó a los Jemeres Rojos del poder en 1979, éstos se escondieron en las zonas selváticas e incluso fueron acogidos por gobiernos de los países vecinos, que entraban en el juego de influencias de la Guerra Fría. No se disolvieron oficialmente hasta 1999. Muchos de los líderes que cometieron estos atroces crímenes contra la humanidad murieron sin ser juzagados.

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