Constantina, diezmada

Constantina Guerra civil 1936

Foto: Cordon Press

El levantamiento de una parte del ejército español contra el gobierno legítimo de la República el 18 de julio de 1936 que dio inicio a la Guerra Civil (1936-1939) tuvo consecuencias muy dispares según el pueblo o la ciudad. El caso de Constantina, en la provincia de Sevilla, es uno de los más sangrientos. Durante los primeros días después de la rebelión, las milicias del Frente Popular tomaron el control del pueblo y mataron a casi 92 personas, cuyas muertes, en ocasiones, iban acompañadas de escarnios públicos. Pero el 9 de agosto de ese mismo año, las tropas rebeldes consiguieron entrar en la localidad. Entonces, el general Queipo de Llano, quien había liderado el golpe en Sevilla y la fuerte represión con la que asoló la provincia, prometió que por cada hombre que había muerto en Constantina se cobraría la vida de otros diez como venganza. En la imagen, se puede ver el momento en que las tropas del bando sublevado entran en el pueblo y las mujeres salen implorando clemencia para los hombres de su casa, mientras las banderas blancas cuelgan de sus ventanas. Así fue como en los alrededores de esta villa sevillana se cavó una de las mayores fosas comunes de Andalucía para albergar los cuerpos de cientos de constantinenses.