Una concesión previsora

Foto del día

Foto del día

Foto: AP
Foto del día

Foto del día

Foto: AP

En julio de 1936 se firmó la convención de Montreux, que permitía a Turquía recuperar el control total sobre el estrecho de los Dardanelos, la vía marítima que conecta el Mar Negro con el Mediterráneo. Apenas unos días después, el ejército turco se dirigió a las orillas del estrecho para retomar posesión de las antiguas fortificaciones terrestres después de 23 años de desmilitarización impuesta en 1923 por el Tratado de Lausana, que había abierto el paso sin restricciones al tráfico civil y militar bajo supervisión de la Sociedad de las Naciones.

Sin embargo, la actitud cada vez más agresiva de la Italia fascista, que ya controlaba las islas del Dodecaneso a poca distancia de la costa turca, motivó al gobierno de este país a enviar una petición a los firmantes del Tratado de Lausana, en la que solicitaba permiso para reconstruir los fuertes del estrecho de los Dardanelos para poder defenderse en caso de un ataque italiano. La mayoría de naciones accedieron a las peticiones turcas, a cambio del compromiso de Turquía de no aliarse con ninguno de los países del Eje en caso de guerra. Un gesto que se reveló muy previsor, ya que el país se mantuvo neutral hasta los últimos meses del conflicto, cuando finalmente apoyó al bando aliado.