El comunista que desafió a Stalin y lo pagó con su vida

Test soviéticos 2

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Foto: CC
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En noviembre de 1927, León Trotski fue destituido de su cargo en el Partido Comunista de la Unión Soviética. Había sido uno de los hombres más importantes de la Revolución Rusa, pero tras la muerte de Lenin su destino se torció.

La razón principal de su expulsión fue su fiera rivalidad con Stalin, otro líder destacado del partido, que finalmente se hizo con el poder como sucesor de Lenin. Ambos tenían visiones diferentes sobre la dirección que debía tomar la revolución y la construcción del socialismo en la Unión Soviética. Stalin defendía el modelo de "socialismo en un solo país" y fortalecer la URSS, mientras que Trotski abogaba por exportar la revolución a otros países.

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A medida que Stalin consolidaba su poder dentro del partido y del gobierno, Trotski perdió cada vez más apoyo y seguidores. Era un crítico abierto de las políticas y la dirección del nuevo líder, criticando la burocratización del partido, el culto a la personalidad de Stalin y la falta de democracia interna en el partido. Finalmente, fue expulsado del partido en 1929 y se exilió a Turquía y luego a México.

Pero ni siquiera en el exilio dejó de ser una molestia para Stalin, quien tomó la decisión de hacerlo callar para siempre. El 20 de agosto de 1940, el anarquista español Ramón Mercader, quien se había infiltrado en su círculo más íntimo con la intención de matarlo, lo asesinó clavándole un piolet en la cabeza.