La ciudad de arde

Semana Trágica en Barcelona

Foto: CC

La pérdida de las colonias que España mantenía en Filipinas y Cuba en 1898 tuvo múltiples consecuencias. Una de ellas fue que se perdieron los beneficios que proporcionaban las exportaciones a estos territorios, de modo que desde principios del siglo XX los esfuerzos en política exterior del gobierno español se centraron en Marruecos. Estos intereses comerciales incrementaron la presencia militar española en el territorio marroquí, donde surgían continuos enfrentamientos con los lugareños que no toleraban los intentos colonialistas de establecer asentamientos. El malestar entre la sociedad hervía sobre todo en las ciudades, especialmente en la industrializada Barcelona, donde los movimientos obreros estaban calando entre las clases más humildes. Las noticias de las bajas en el norte de África se recibían con preocupación y cuando el gobierno conservador de Antonio Maura firmó el decreto de movilización de los reservistas estalló la revuelta. Como muestra esta imagen tomada el 28 de julio de 1909, la semana del 26 de julio al 2 de agosto la Ciudad Condal se convirtió en una ciudad que ardía a diario a causa de los enfrentamientos entre los obreros y el ejército y de la violencia que los manifestantes ejercieron con mayor intensidad contra los edificios religiosos. A lo largo de la semana, las hostilidades fueron siendo sofocadas. A los agitados días de la llamada Semana Trágica se atribuyen alrededor de 78 muertes y 500 heridos, además de 2.000 procesados. Cinco de ellos terminaron en pena de muerte.

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