Cine, amor y Óscars

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“Querido señor Rossellini: He visto sus dos filmes, Roma, ciudad abierta y Paisà [...]. Estoy dispuesta a acudir para hacer una película con usted. Ingrid Bergman.” Así empezó una de las historias más sonadas del mundo del cine de la segunda mitad del siglo XX. A la vez que en la Europa de posguerra se estaba gestando una revolución cinematográfica que resultaría en el Neorrealismo italiano, la actriz sueca Ingrid Bergman, con una afianzada carrera en Hollywood, quiso expandir sus horizontes profesionales y envió esta carta al director Roberto Rossellini en 1949. Se convirtieron en pareja casi en el mismo momento de empezar el rodaje de la que sería la primera de sus cinco películas juntos, Stromboli (1950). En la imagen se puede ver a la pareja en abril de 1949, no lo habían confirmado todavía pero su complicidad indicaba que la relación iba más allá de lo profesional. El director dejaba atrás a su mujer, su hija y su amante. Y la actriz, quien al final de su carrera había ganado tres Óscars, también había dejado a su familia en Estados Unidos, por lo que fue duramente juzgada por la opinión pública. Tuvieron un hijo y pocos años después se separaron. Ella retomó su carrera cinematográfica, en la que aún cosecharía grandes éxitos y reconocimientos por su gran trabajo como actriz.