El cigarrillo de la paz momentánea

The British Army in Tunisia 1943 NA1344

Foto: CC

Sucede que en todo conflicto bélico los soldados que luchan en primera línea acaban actuando en última instancia como meros peones. No porque no tengan voluntad o convencimiento, sino porque en los niveles más inferiores de un ejército no existe la capacidad de decisión. Ellos están a merced de las órdenes de sus mandos que, a su vez, están subyugados a las de sus superiores y así sucesivamente hasta llegar al máximo representante del país implicado en el conflicto. Esta posición es una de las cosas que les convierte en iguales, independientemente de si a su vez son también enemigos. Por ello, no resulta complicado encontrar muchas anécdotas que cuentan como, en los momentos de debilidad -que en una guerra son constantes- los soldados de diferentes bandos han llegado a confraternizar dejando de lado su condición de enemigos pero apelando a su condición de personas humanas. La Tregua de la Navidad de 1914 durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) es uno de los más célebres ejemplos de simpatías entre enemigos. En el caso de la imagen que precede a estas líneas se trata de un soldado alemán capturado tras la batalla de Mareth (marzo de 1943), en el frente africano de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que está compartiendo un cigarrillo con un soldado inglés herido en la misma batalla.