Celebrando una paz efímera

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En la imagen sobre estas líneas se puede ver una abarrotada plaza de la Ópera de París el 11 de noviembre de 1918 en la que parece que todos los parisinos se hayan reunido en ella para celebrar, y la ocasión no era para menos. Ese mismo día a las 5h de la madrugada se había firmado en Compiègne el armisticio entre los Aliados y el Imperio alemán que ponía fin a los cuatro años del mayor conflicto bélico que había conocido el mundo hasta entonces: la Primera Guerra Mundial. El lugar escogido fue un claro en el bosque donde se detuvo el vagón del tren privado del mariscal Foch, jefe del conjunto de las fuerzas aliadas, al que acudió una delegación de oficiales alemanes. El documento imponía fuertes sanciones al Imperio perdedor, las mismas que plantarían la semilla de la humillación y el enfado del pueblo alemán sobre las que se apoyó el auge del nazismo.