El botín de Göring

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Foto: AP

Cuando los soldados americanos llegaron a los antiguos cuarteles de la Luftwaffe de Konigsee a finales de mayo de 1945 no podían creer lo que acababan de encontrar. En la imagen vemos como uno de ellos inspecciona una escultura del siglo XV de Eva mientras otro contempla tres Rembrandt y tres Cranachs, todos de gran valor, rodeados de otras muchas obras de arte. Se trataba del llamado "botín de Hermann Göring". Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-19445), el que fuera comandante supremo de la Luftwaffe fue perdiendo el respeto de Hitler por no haber sido capaz de proteger la ciudades alemanas de los bombardeos aliados, y Göring se concentró todavía más en una actividad que ya llevaba tiempo cultivando: el expolio de obras de arte y otros bienes culturales. Procedentes de toda Europa, su escondite fue revelado por el propio Göring, que las había llevado a toda prisa hasta allí cuando se acercaba el final de la contienda.

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