Nazis por elección propia

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Tropas británicas patrullan las calles de Saarbrucken (territorio del Sarre, hoy parte de Alemania) el 6 de enero de 1935, pocos días antes del referéndum que debía decidir su futuro político. Este territorio, rico en minas de carbón, estaba bajo mandato de la Sociedad de Naciones desde el final de la Primera Guerra Mundial, hasta que en 1934 se decidió la celebración de un referéndum para que sus habitantes decidieran entre tres opciones: seguir bajo mandato de la Sociedad de Naciones, reincorporarse a Alemania o unirse a Francia. El motivo era calmar la creciente agitación social, sobre todo a causa del desempleo. Para mantener la paz durante el referéndum se envió una fuerza internacional compuesta por tropas británicas, italianas, suecas y holandesas, aunque solo debían actuar en caso de disturbios.

Los países observadores tenían la esperanza de que el apoyo a la reunificación con Alemania hubiera disminuido después de casi dos años de gobierno de Adolf Hitler, pero los resultados fueron sorprendentes: más del 90% de los votantes optó por la reunificación. Los simpatizantes nazis recibieron instrucciones estrictas de comportarse de forma “moderada” hasta la celebración del referéndum y evitar actos públicos de tono agresivo, bajo amenaza de “castigo severo” si causaban altercados. La estrategia funcionó tan bien que el propio gobierno nazi se sorprendió por los resultados. En marzo de ese mismo año, el Sarre se reincorporaba a Alemania, aportando al Tercer Reich sus valiosas minas de carbón.