El asedio de Huesca

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Foto: AP

Dejando un compañero caído atrás, las tropas rebeldes avanzan sobre sus posiciones con las armas a punto para descargar mientras reciben fuego enemigo en las afueras de la ciudad de Huesca en diciembre de 1936, durante la Guerra Civil española (1936-1939). Tras el golpe de estado perpetrado por los rebeldes, la mismas fuerzas sublevadas no tardaron en hacerse con esta ciudad aragonesa. Lo que no sabían, ni ellos ni los 15.000 oscenses vivían en ella, era que a partir de entonces Huesca se convertiría en una ciudad sitiada durante los dos siguientes años. El gobierno de la República trató de recuperar la localidad durante todo ese tiempo sin éxito. En marzo de 1938 se levantaba el asedio y el bando franquista se apuntaba un triunfo más en su camino hacia la victoria total.

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