El adiós de Nixon

9  Nixon (Ollie Atkins)

9 Nixon (Ollie Atkins)

Ollie Atkins
9  Nixon (Ollie Atkins)

9 Nixon (Ollie Atkins)

Ollie Atkins

El 9 de agosto de 1974, el expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, abandonó la Casa Blanca dejando paso a su vicepresidente y sucesor en el cargo, Gerald Ford. Nixon aún tuvo los ánimos para dejar la casa presidencial de forma triunfal, en helicóptero y haciendo el gesto de la victoria, aunque no tenía nada para celebrar.

Y es que Nixon es el único presidente en la historia de los Estados Unidos que ha sido forzado a dimitir, y por algo tan grave como el espionaje a sus rivales demócratas: se trata del caso Watergate, uno de los más sonados de la historia del periodismo estadounidense. Nixon pasó meses tratando de aferrarse al poder, pero su situación se volvió insostenible debido a la mala imagen que daba no solo de su partido sino de la administración presidencial.

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El escándalo Watergate, espionaje presidencial en Estados Unidos

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Nixon tuvo que hacer frente a la pérdida masiva del apoyo político incluso entre los suyos, una fuerte campaña de crítica por parte de los medios de comunicación y de la opinión pública e incluso la amenaza de destitución. Los líderes republicanos en el Congreso se reunieron con él para informarle de que ya no tenía el apoyo necesario para evitar el juicio político y que la Cámara de Representantes probablemente votaría a favor de su destitución. Ante esta situación, Nixon anunció su dimisión el 8 de agosto y se fue de la Casa Blanca al día siguiente.

La caída de Nixon fue un evento sin precedentes en la historia de Estados Unidos y dejó una profunda huella en la política y la cultura del país. No en vano Gerald Ford dedicó buena parte de su mandato a intentar limpiar la imagen de la administración… ¿o no? La realidad fue que el nuevo presidente indultó a Nixon, lo cual puso en tela de juicio si sus esfuerzos de renovación eran sinceros. A día de hoy, muchos estadounidenses siguen desapegados de la administración – sea del color que sea – por la desconfianza que Nixon sembró.