Un abrazo simbólico

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Durante los primeros meses tras el triunfo de la Revolución cubana, la Unión Soviética a penas hizo caso o prestó algún tipo de ayuda a los líderes del país centroamericano. Sin embargo, cuando fue evidente que las buenas relaciones entre Cuba y los Estados Unidos no iban a prosperar, la URSS pronto vio una oportunidad de conseguir un pequeño foco de influencia en el continente americano. Así, tras la fallida invasión americana de la Bahía de Cochinos en abril de 1961 las posiciones políticas de ambos países empezaron a acercarse. Precisamente, la imagen muestra un cercano abrazo entre Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, y Nikita Khrushchev, secretario del Partido Comunista soviético, que se produjo durante aquella época. La alianza terminó de certificarse apenas un año después, durante la Crisis de los Misiles.