90 metros bajo tierra

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Foto: AP images

Resulta complicado imaginar qué sintieron los hombres que quedaron atrapados el 13 de agosto de 1963 cuando el techo de la mina en la que trabajaban se derrumbó sobre sus cabezas. En aquel momento, tres mineros se encontraban en el interior de la Sheppton Mine, en EE.UU., y quedaron sepultados a más de 90 metros bajo tierra. Al percatarse de la tragedia, se pusieron en marcha los primeros intentos de contactar los posibles supervivientes. Se excavaron varios pozos para intentar localizarles hasta que, días de después, uno de los agujeros confirmó que dos hombres habían conseguido sobrevivir en una pequeña y estrecha cámara. Les arrojaron provisiones y procedieron al rescate. Esta imagen muestra al primero de ellos, Henry Throne, en el momento preciso en que alcanza la superficie, el 27 de agosto, después de dos semanas atrapado. Después de untarse con grasa para ejes, durante 15 minutos tiraron de él a través de un agujero en un viaje que le provocó fuertes náuseas y le quemó las fosas nasales con polvo de carbón. Pocas horas después, ascendió el segundo hombre con vida, David Fellin, un experimentado minero que se dice que llegó cantando. El tercer minero, Louis Bova, nunca pudo ser localizado.