El círculo de piedra

Los últimos descubrimientos de Stonehenge

A comienzos del siglo XXI, la arqueología ha comenzado a desvelar los enigmas de este legendario círculo de piedra que se alza en la llanura de Salisbury, al sur de Gran Bretaña.

Stonehenge en invierno

Foto: Tom Mackie / AWL Images

En una suave colina de la planicie de Salisbury, en la región de Wessex (a 130 kilómetros de Londres), se levanta uno de los monumentos megalíticos más impresionantes del mundo. El famoso círculo de Stonehenge se empezó a construir en torno a 3000 a.C. y fue remodelado continuamente durante generaciones, a lo largo de 1.500 años; su icónico anillo de piedra se levantó en el Neolítico tardío, hacia 2500 a.C. Stonehenge y su entorno –que incluye monumentos relacionados entre sí y paisajes rituales asociados a ellos– dan testimonio de prácticas ceremoniales y funerarias del Neolítico y de la Edad del Bronce, propias de una sociedad altamente organizada y que disponía de profundos conocimientos astronómicos.

Cronología

1926

A 3 kms de Stonehengese identifica Durrington Walls, el pueblo de quienes pudieron ser los constructores del monumento.

1950

Los arqueólogos Richard Atkinson y Stuart Piggot excavan Stonehenge. Primera datación por carbono-14.

2002

Se descubre la tumba del Arquero de Amesbury, con un rico ajuar funerario y fechada entre 2400 y 2200 a.C.

2003-2009

El Stonehenge Riverside Project (SRP) lleva a cabo 45 excavaciones en distintas áreas del paisaje de Stonehenge.

Un entorno sagrado

El primer monumento construido en Stonehenge, hacia 3000 a.C., fue el perímetro circular. Comprendía un foso, así como un terrraplén interno y otro externo formados con el material arcilloso extraído al excavar la zanja. Dentro de este perímetro se construyó un anillo de 56 postes de madera o piedra, de los cuales sólo restan los huecos en el suelo; son los llamados «agujeros de Aubrey». Durante cientos de años, el monumento se empleó para enterrar los restos de cremaciones funerarias. Hacia 2500 a.C., el lugar se transformó con la construcción del anillo de piedra que conocemos hoy, realizado con enormes bloques de sarsen, una piedra arenisca, y bloques de basalto azulado de menor tamaño, las llamadas bluestones o piedras azules. Stonehenge es probablemente el círculo lítico prehistórico de arquitectura más sofisticada.

Vista aérea

Vista aérea

La imagen muestra la llanura de Salisbury cubierta por la niebla, con una visión cenital de Stonehenge que permite apreciar los elementos de este crómlech neolítico en su estado actual.

Foto: Gavin Hellier/ AWL Images

En su época de mayor esplendor, Stonehenge debía de extender su influencia sobre un territorio de más de 200 kilómetros cuadrados, habitado por algunas de las primeras comunidades de agricultores de las Islas británicas. Se cree que la imponente construcción original incluyó unas 162 piedras. Hoy, están en pie seis grandes bloques rematados por tres inmensos dinteles en el interior del círculo, así como otros 17 soportes del anillo exterior, que siguen sosteniendo algunos dinteles; todos son piedras sarsen.

De las 80 piedras azules que quizá tuvo el conjunto original se conservan 43. Pero incluso en este estado ruinoso, Stonehenge y el paisaje que lo rodea cautivan la imaginación y generan multitud de preguntas: ¿Cuál era la función de este monumento, y quién lo construyó? ¿De dónde llegaron las piedras? ¿Se edificó en una sola fase o en varias?

Por otra parte, en el área de Stonehenge (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986) se incluyen asentamientos, lugares de enterramiento, espacios ceremoniales y otras grandes construcciones de tierra y piedra de una escala destacable. El Cursus y la Avenida de Stonehenge, por ejemplo, se extienden a lo largo de tres kilómetros, mientras que Durrington Walls, con sus 500 metros de diámetro, es el henge o estructura circular más grande conocida hasta hoy en Gran Bretaña, lo que demuestra la capacidad de las gentes prehistóricas para concebir, diseñar y construir monumentos de gran tamaño y complejidad.

¿Un cementerio real?

Las investigaciones más recientes han proporcionado nuevas respuestas a las preguntas que han inquietado tanto a los visitantes de Stonehenge como a los historiadores y arqueólogos. Entre 2003 y 2009, el Stonehenge Riverside Project (SRP), dirigido por Mike Parker Pearson, de la Universidad de Sheffield, llevó a cabo 45 excavaciones en el paisaje de Stonehenge, incluyendo el Cursus, Durrington Walls y West Amesbury (también conocido como Bluestonehenge).

En 2008, y en el marco de este proyecto, se acometieron dos excavaciones en el interior del círculo lítico de Stonehenge. Una de ellas pretendía recuperar las cremaciones funerarias del agujero número 7 de Aubrey, con el fin de aplicar nuevas técnicas de análisis científico y forense, ya que, a diferencia de los restos humanos enterrados, los restos cremados (debido a la destrucción causada por el fuego) no se han podido analizar científicamente hasta fechas recientes, con el empleo de técnicas como el análisis de isótopos de estroncio.

Un poblado

Un poblado

Esta reconstrucción muestra el poblado hacia 2500 a.C. Se ven los monumentos de madera de los círculos Norte y Sur, así como la avenida que conectaba el asentamiento con el río Avon.

Ilustración: 4D News

La investigación del SRP permitió encuadrar los agujeros dentro de la primera fase de Stonehenge, y demostró que el monumento se empleó para enterramientos hasta 2450 a.C., lo que refuerza la idea del recinto como un lugar asociado con los muertos. El análisis de los huesos del agujero número 7, correspondientes a 25 personas, reveló que al menos diez de ellas (el 40 por ciento) no había vivido –como mínimo en los diez años anteriores a su fallecimiento– en los alrededores de Stonehenge o en las zonas arcillosas del sur de Inglaterra.

Se ha sugerido que provenían del oeste de Gales, lugar de origen de las piedras azules, lo que demostraría la existencia de conexiones entre diferentes regiones tanto en lo relativo a la construcción de Stonehenge como en cuanto a su uso. También se ha señalado que pudieron haber sido incineradas lejos de Stonehenge y sus restos se habrían traído a este lugar para enterrarlos, quizás en conexión con la colocación de las piedras azules.

En base a los restos cremados hallados en diferentes enterramientos de Stonehenge (muchos de ellos en los agujeros de Aubrey), se cree que allí fueron sepultadas unas 240 personas. Dado el largo tiempo que Stonehenge estuvo en uso y el pequeño número de restos humanos hallados, se cree que fue el lugar de descanso final de un selecto grupo de hombres, mujeres y niños. La mayor parte de los huesos pertenece a hombres de 25 a 40 años, que quizá fueron líderes importantes. Todo ello sugiere que Stonehenge pudo ser el equivalente a un cementerio real, lo que encaja con la opinión –generalizada entre los arqueólogos– de que fue un lugar de veneración a los ancestros.

Stonehenge en invierno

Stonehenge en invierno

Erección de las piedras sarsen y los trilitos en Stonehenge. Ilustración por ivan lapper.

 

Foto: Heritage Images / Album

Durrington Walls

Las excavaciones realizadas en el marco del SRP también revelaron la gran extensión de Durrington Walls, un asentamiento edificado en el interior de un henge, un espacio circular delimitado por una fosa y un terraplén, como Stonehenge. Con unos 500 metros de diámetro, el henge abarcaba 170.000 metros cuadrados y en él, además de las viviendas, se levantaron dos círculos de postes de madera. La enorme cantidad de restos animales hallados en el poblado sugiere un inmenso consumo de cerdos y vacas en períodos concretos; se cree que en Durrington Walls se reunía un gran número de personas hacia la mitad del verano y del invierno para celebrar grandes festines estacionales.

Los enterramientos y el trabajo de la piedra en Stonehenge contrastan con los círculos de madera y las sencillas viviendas de Durrington Walls, donde han aparecido 80.000 huesos de animales frente a tan sólo cuatro huesos humanos. Arqueólogos como Mike Parker Pearson y Ramilisonina han planteado que Durrington Walls y Stonehenge eran dos mitades de un único complejo, en el que la piedra se empleaba para los ancestros, en Stonehenge, y la madera para los vivos; en este sentido, el uso de los círculos de madera de Durrington Walls tendría que ver con una celebración de la vida.

Las tres grandes etapas

El aspecto de Stonehenge evolucionó desde un círculo inicial hasta la compleja construcción cuyos restos contemplamos hoy. Aunque hay pruebas de que entre 8500 y 7000 a.C. ya se movían en la zona grupos de cazadores-recolectores, la primera actividad constructiva no se registra hasta 3000 a.C. El monumento inicial consistió en un henge, una estructura circular delimitada por un foso. Los constructores colocaron las herramientas con las que habían excavado la zanja (picos de asta de ciervo y palas de huesos de vaca) a ambos lados de la entrada y en el fondo del mismo foso, lo que ha permitido fecharlas por carbono-14: datarían de entre 3000 y 2920 a.C., como el propio foso, En una segunda fase se construyeron los anillos que formaban el crómlech o círculo de piedras. Las últimas modificaciones destacables se produjeron siglos después, cuando se dispusieron nuevas piedras y se construyó la Avenida. Luego, el monumento fue abandonado.

Primera fase (3000 - 2700 a.C.)

Primera fase (3000 - 2700 a.C.)

Primera fase (3000 - 2700 a.C.): Al principio, Stonehenge consiste en un foso circular bordeado por un terrraplén exterior y otro interior. En la parte interior de la zanja se cavan 56 pozos (los «agujeros de Aubrey»). Tal vez albergaron postes de madera, aunque no hay evidencia arqueológica.

 

Ilustración: 4D News
Segunda fase

Segunda fase

Segunda fase (2700-2500 a.C.): Se construyen los círculos líticos: cinco trilitos de piedra arenisca (sarsen) en el centro, dispuestos en forma de herradura, rodeados por círculos de bloques de basalto azulado (bluestones, piedras azules), y un círculo exterior de sarsen con dinteles.

 

Ilustración: 4D News
Tercera fase

Tercera fase

Tercera fase (2500-1600 a.C.): Se colocan dos piedras (del Talón y del Sacrificio) para marcar la línea de visión del nacimiento del Sol en el solsticio de verano, se añaden dos círculos de hoyos (Z e Y) en el exterior del círculo de piedras y se construye la Avenida, que lleva hasta el río Avon.

 

Ilustración: 4D News

Los agujeros de Aubrey

Agujero de Aubrey

Agujero de Aubrey

Agujero de Aubrey cubierto, en las cercanías del círculo de piedra de Stonehenge.

 

Foto: Sergio Azenha / Alamy / ACI

Se conocen como «agujeros de aubrey» los 56 pozos que (con una media de 0,76 metros de profundidad por 1,06 metros de diámetro) formaban un círculo y datan de las primeras fases de construcción de Stonehenge. De estos pozos, 25 se excavaron en la primera mitad del siglo XX; muchos contenían en sus estratos superiores cremaciones funerarias junto con pasadores de hueso que podrían haber servido para sujetar las bolsas de cuero o tejido que contenían los restos. El agujero número 7 de Aubrey se volvió a excavar en 2008, y se identificaron y analizaron los restos cremados de al menos 25 personas (hombres, mujeres y niños) depositados a lo largo de cinco siglos, entre 3000 y 2450 a.C., lo que convierte Stonehenge en el cementerio de cremación más antiguo de Gran Bretaña.

El origen de los monolitos azules

Las conocidas como «piedras azules» de Stonehenge (riolita y dolerita, fundamentalmente) fueron las primeras que se levantaron. Aunque la conexión de estas piedras con las colinas Preseli, en el oeste de Gales (a unos 200 km de distancia), ya se estableció en la década de 1920, la conclusión de que las piedras provienen de los afloramientos de Craig Rhos y Carn Goedog es muy reciente. Aunque una teoría sostiene que estas piedras llegaron desde Gales a Salisbury arrastradas por los glaciares, la hipótesis más aceptada es que fueron habitantes de aquella zona de Gales quienes las trasladaron hasta Stonehenge, en lo que es uno de los más extraordinarios ejemplos de transporte a larga distancia de grandes piedras durante la Prehistoria.

Mapa del imperio mongol

Mapa del imperio mongol

Mapa con las posibles rutas marítimas que siguieron las piedras empleadas en Stonehenge; se trata de hipótesis no demostradas. Según otra hipótesis, las piedras azules se transportaron siguiendo una ruta mayoritariamente terrestre a través de los valles del Nyfer, Taf, Towy y Usk, el estuario del Severn y de ahí a Somerset hasta llegar a la planicie de Salisbury.

 

Cartografía: Gradualmap

Se ha sugerido que las piedras se llevaron a Stonehenge porque se les atribuían propiedades curativas. Pero arqueólogos como Alison Sheridan reflexionan sobre el significado del área de Preseli para los constructores de Stonehenge y, basándose en la densidad de dólmenes del Neolítico inicial en aquella área, consideran que Preseli pudo ser uno de los primeros asentamientos, en la costa del mar de Irlanda, de comunidades agricultoras procedentes de la Bretaña francesa. La inclusión de las piedras azules en Stonehenge plantea incógnitas sobre la naturaleza de los contactos entre Wessex (donde está el monumento) y el sur de Gales, así como sobre la identidad y el origen de las personas enterradas en Stonehenge: ¿Pertenecían a comunidades cercanas (quizás a una élite local) o también fue enterrada allí gente de procedencia más lejana, como Gales?

La función de Stonehenge

El círculo

El círculo

El círculo exterior mide unos 30 m de diámetro. Lo formaban 30 bloques de sarsen coronados por dinteles; las piedras fueron labradas previamente. El segundo anillo consistía en otro círculo de menhires de quizá 60 piedras azules, de menor tamaño y dispuestas verticalmente. A diferencia de las del círculo exterior, no estaban cinceladas. La herradura de los cinco trilitos monumentales de piedra sarsen formaban una herradura de altura creciente. El central era el más alto; una sola de sus jambas pesa más de 20 t. El Gran Trilito está encarado hacia la entrada y la Avenida. Mide 7,3 m desde el suelo (incluido el dintel).

Ilustración: 4D News

Los hallazgos arqueológicos sugieren que la construcción de Stonehenge debió de responder a una combinación de rituales que incluía festivales estacionales ligados a la observación solar y, posiblemente, lunar. Como la construcción del monumento se prolongó entre 1.200 y 1.500 años, cabe imaginar que tuvo usos diferentes en distintos períodos. Su entrada se orienta al sol naciente en el día del solsticio de verano, el más largo del año. Ello sugiere que Stonehenge pudo servir como calendario para seguir el movimiento del Sol y de la Luna y determinar los cambios estacionales, algo esencial para comunidades que dependían de la agricultura, la pesca y la caza. Quienes se reunían en Stonehenge durante el solsticio de verano debían de sentir que estaban ante un acontecimiento de carácter mítico más que astronómico; las ceremonias allí celebradas podrían haber representado ideas en torno a la vida, la muerte y el más allá.

Durrington Walls

Nuevas técnicas de datación centradas en el uso de estadísticas bayesianas han permitido fechar el poblado hacia 2500 a.C. o muy poco después. Sería, por tanto, contemporáneo a la erección de los círculos de piedra en Stonehenge; de ahí la hipótesis de que los constructores del monumento residieron en este lugar. Según los resultados de las excavaciones de 2004-2007, Durrington Walls pudo acoger hasta un millar de viviendas. De los dos círculos de postes de madera que se levantaron aquí, el mayor es el círculo Sur, de unos 40 metros de diámetro y formado por seis anillos concéntricos de postes. Su entrada se alinea con el nacimiento del sol en el solsticio de invierno (en dirección opuesta a Stonehenge, cuya entrada se orienta al nacimiento del sol en el solsticio de verano), mientras que la avenida que conduce al henge desde el Avon está orientada hacia la puesta de sol en el solsticio de verano.

Interior de una casa

Interior de una casa

Las viviendas, de unos 25 m2, se usaban sólo para comer y dormir; contenían un mobiliario básico: camastros y elementos de almacenaje. Se hicieron con bajareque (zarzo y barro). 

Ilustración: 4D News

El círculo de Woodhenge

A unos tres kilómetros al noreste de Stonehenge y 70 m al sur de Durrington Walls, se alza Woodhenge. Su identificación en 1926 fue posible gracias a la fotografía aérea. Este monumento tiene forma circular y una única entrada en el noreste, orientada hacia el solsticio de verano, como Stonehenge. Su área interna ocupa unos 1.600 m2 y está delimitado exteriormente por un foso y un terraplén; su diámetro total alcanza los 110 m. El terraplén tiene diez metros de ancho y uno de alto; el foso, de fondo plano, mide diez metros de ancho por unos 2,5 de profundidad. Dentro del perímetro hay seis círculos concéntricos de pozos u hoyos que en su día acogieron soportes de madera; el círculo exterior mide unos 40 m de diámetro. En el centro del anillo estaban soterrados los restos de un niño en posición fetal. La estructura se remonta a 2300 a.C.

El círculo de Woodhenge

El círculo de Woodhenge

El complejo estaba dotado de un único acceso, hasta el que llega (cruzando el amplio foso) la avenida que lo conectaba con el río Avon. La entrada debía de ser un simple espacio abierto ubicado al nordeste del círculo de madera.  Los postes de madera, que tal vez estuvieron decorados, formaban seis círculos concéntricos de diferentes diámetros. Cabe la posibilidad de que los postes verticales se ensamblaran a travesaños horizontales para formar un armazón.  No hay evidencias de que Woodhenge estuviera techado (y, aunque hubiera sido así, la techumbre no se habría conservado). De hecho, se sabe de la existencia de los postes de madera únicamente por los hoyos en los que fueron colocados.

Ilustración: 4D News

El arquero de Amesbury

La tumba del Arquero de Amesbury se descubrió durante las excavaciones previas a la construcción de una nueva zona residencial en Amesbury, cuatro kilómetros al sureste de Stonehenge, en el año 2002. La sepultura, datada entre 2400 y 2200 a.C., es el enterramiento más valioso asociado tanto a Stonehenge como a la Gran Bretaña de la Edad del Bronce. Los resultados del análisis de isótopos de oxígeno realizados sobre el esmalte dental del Arquero sugieren que podría proceder de una región alpina de Europa central, lo que prueba las conexiones entre Gran Bretaña y el continente en los albores de la Edad de los Metales. Un agujero en su mandíbula indica que sufrió un doloroso absceso dental, y la falta de rótula en su rodilla izquierda sugiere que sufrió una lesión grave que le dejó una infección ósea persistente.

Para saber más

Antes de Stonehenge

Antes de Stonehenge

Leer artículo

Este artículo pertenece al número 194 de la revista Historia National Geographic.