Historia de Estados Unidos

La prensa contra los inmigrantes

Las viñetas de las revistas estadounidenses de finales del siglo XIX denigraban a los llegados de Irlanda o China.

Los chinos eran representados como seres con muchas manos que «robaban» el trabajo a los norteamericanos. Caricatura de 'The Wasp' (1882).

Foto: Alamy / ACI

En la década de 1870, las olas migratorias que llegaban a Nueva York procedentes de Europa alcanzaron una dimensión masiva. Cada año entraban por esa vía en Estados Unidos casi tres millones de personas, que en su mayoría acababan engrosando las filas de la mano de obra industrial. Uno de cada tres obreros era inmigrante, y en la década siguiente, cuando las llegadas anuales superaron los cinco millones, ellos y sus hijos ya constituían la mayoría de población en ciudades como Chicago.

Aunque desde sus orígenes coloniales EE. UU. había sido una nación de inmigrantes, la situación a finales del siglo XIX parecía distinta, al menos desde el punto de vista de la población acomodada arraigada desde hacía tiempo en el país. Esta burguesía de ascendencia anglosajona y religión protestante estaba inquieta por la llegada masiva de inmigrantes pobres y poco instruidos, con otra religión –católicos irlandeses o italianos, judíos del este de Europa– y otras lenguas; gentes de las que pensaban que nunca llegarían a formar parte plenamente de la «familia americana».

Esta inquietud encontró una vía de expresión en la prensa, particularmente en los semanarios. Estas publicaciones, consumidas por las clases medias y altas urbanas, se pusieron muy de moda gracias a sus ilustraciones. En una época en que la fotografía aún no se podía explotar, la ilustración intentaba ofrecer una representación visual de los acontecimientos más llamativos e importantes.

La invasión china": collage de nueve caricaturas sobre inmigrantes chinos en EE.UU., obra de Joseph Ferdinand Kepler. 1880.

La invasión china": collage de nueve caricaturas sobre inmigrantes chinos en EE.UU., obra de Joseph Ferdinand Kepler. 1880.

Foto: Library of Congress

Sátira antirlandesa

Fue sobre todo la sátira política dibujada, llamada political cartoon, la que conquistó el interés de los lectores. Semanarios de noticias como el Leslie’s Illustrated News y el Harper’s Weekly ampliaron su público gracias a las caricaturas, especialmente el Harper’s, que durante años sería la vitrina de Thomas Nast, uno de los caricaturistas más importantes de la historia de Estados Unidos.

Como ferviente partidario del partido republicano, Nast atacó sin tregua la corrupción de la administración de Nueva York por el partido demócrata. Y como este partido gozaba del apoyo electoral decisivo de los irlandeses, Nast se encarnizó con estos últimos en sus caricaturas. Además de ser señalados por su catolicismo, los irlandeses aparecían como incultos y adictos al alcohol y a la violencia multitudinaria, lo que los incapacitaba para integrarse en la cultura cívica de la democracia norteamericana.

Siguiendo el ejemplo de los dibujantes ingleses, Nast creó una imagen deformada del irlandés, presentándolo como un individuo peligroso de apariencia primitiva, casi simiesca. Aplicando las reglas de la fisiognomía (la seudociencia que relaciona aspectos del carácter humano con las peculiaridades físicas del rostro), el caricaturista mostraba a los irlandeses como seres inferiores a un humano, con mandíbula muy pronunciada, boca ancha y de ángulos descendentes, nariz chata –la llamada potato mouth– y frente baja e inclinada.

Curiosamente, Nast no manifestó la misma hostilidad hacia otras minorías presentes en Estados Unidos, como los negros. Aunque aceptó muchos de los estereotipos raciales de la época, veía a los negros con cierta simpatía y los consideraba asimilables. Nast también defendió a la población china, de la que destacaba su laboriosidad, algo muy diferente a lo que hicieron otros caricaturistas.

Un afroamericano muestra la ley de derechos civiles a San Pedro, que no puede cerrarle la puerta de la iglesia. Caricatura de Thomas Nast.

Un afroamericano muestra la ley de derechos civiles a San Pedro, que no puede cerrarle la puerta de la iglesia. Caricatura de Thomas Nast.

Foto: Alamy / ACI. Color: José Luis Rodríguez

El peligro amarillo

Desde que llegaron a California a mediados del siglo XIX, los chinos intervinieron activamente en varios sectores económicos y pronto se convirtieron en una amenaza para los trabajadores nativos. De ahí que sobre ellos recayeran acusaciones de provocar desempleo y empobrecimiento, además de contagiar enfermedades. La depresión económica iniciada en 1873 acentuó la hostilidad contra los orientales, que empezaron a ser descritos como pérfidos individuos de aspecto inhumano. Ridiculizándolos desde el punto de vista cultural, físico y moral, periodistas y dibujantes justificaron con malicia la supremacía blanca. Palabras e imágenes, como las del semanario The Wasp, dieron fuerza a las demandas que pedían su expulsión de las ciudades del Oeste, y que fueron seguidas por agresiones que causaron muertes y la destrucción de más de un barrio chino. Al no tener la ciudadanía, los chinos no votaban, y por tanto no tenían un partido que los protegiera.

En Puck, el semanario satírico más conocido de los años ochenta, se publicó una brutal portada en la que un chino caricaturizado era atacado a la vez por los republicanos y los demócratas. En otras caricaturas se relataba la expulsión de los chinos del Oeste y se comentaba su acogida en Nueva York, donde corrían el riesgo de rivalizar con los irlandeses. Desde un barco atracado en la distancia, una multitud se arrojaba al mar para llegar a nado. Desde la isla de Manhattan, Miss Columbia (personificación de Estados Unidos) los ayudaba lanzándoles salvavidas, pero sólo cerca de la orilla las cabezas que hasta entonces parecían ratas flotando en el agua se podían reconocer como chinos con sus típicas coletas.

Una calle de Chinatown, el barrio chino de San Francisco, hacia 1900.

Una calle de Chinatown, el barrio chino de San Francisco, hacia 1900.

Foto: Bridgeman / ACI

Seres inferiores

El ofensivo supremacismo anglosajón encontró salida, más que en las páginas principales en color de semanarios satíricos y humorísticos, en las pequeñas viñetas en blanco y negro de las páginas interiores. Los irlandeses eran ridiculizados sobre todo por su origen campesino y miserable y por estar atontados por el vicio de la bebida. De los afroamericanos se burlaban mostrándolos con unos labios tremendamente exagerados, enormes pies planos, cabellos alborotados y animalescos y un lenguaje desfigurado, además de presentarlos como grandes vagos.

En esos años también empezó a aumentar el número de inmigrantes italianos. Las ilustraciones criticaron su subdesarrollo y su aspecto de criminales, así como la nueva amenaza que suponían como esquiroles, reventadores de huelgas. Las oleadas de judíos procedentes de Europa oriental inspiraron viñetas de judíos obsesionados por el dinero y sin escrúpulos en los negocios, alentando un antisemitismo basado en estereotipos centenarios. Tampoco fueron muy amables las palabras de periódicos como el prestigioso The New York Times, que en 1880 describió a todos los inmigrantes «como eslabones de una cadena descendiente de la evolución».

En las viñetas satíricas de la prensa estadounidense, los inmigrantes aparecían con una fisonomía deshumanizada y ajenos a una presunta ética norteamericana del trabajo. Lo que se esperaba de un ciudadano respetable era que trabajase duro para producir bienes de buena calidad a un precio justo, satisfaciendo las necesidades de la comunidad, y que además administrase las ganancias con frugalidad y moderación, sin lujos o vicios. En ese sentido, el negro holgazán, el irlandés vicioso, el chino siempre de rebajas, el esquirol italiano o el especulador judío recordaban puntualmente a quien compraba esos semanarios que todos, cada uno a su manera, poseían algún defecto imperdonable.

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Cartoon o viñeta

En Estados Unidos, las imágenes satíricas o humorísticas se denominan cartoon, término derivado del italiano cartone, el papel utilizado para el estudio preparatorio de los frescos. El término «viñeta» deriva de los sarmientos de vid con que se decoraban los manuscritos.

Portada de la revista satírica estadounidense 'Puck'.

Portada de la revista satírica estadounidense 'Puck'.

Foto: Bridgeman / ACI

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Pendencieros, borrachos y papistas

Los irlandeses se veían envueltos con cierta frecuencia en altercados que daban a muchos norteamericanos la sensación de que sólo les traían problemas. Así ocurrió el día de San Patricio de 1867 en Nueva York. Un carro que bloqueaba el paso del desfile de los vecinos irlandeses el día del santo patrón de su país derivó en una batalla campal con la policía. Thomas Nast representó la escena retratando a los irlandeses como peligrosos gorilas en las viñetas que dibujó para el Harper’s Weekly. Además de asociarlos a las borracheras y la brutalidad, los irlandeses eran vistos como una amenaza política debido a su importancia numérica (sobre la que alertaban ciertos políticos locales) y a la temida influencia de la religión católica, sobre todo en el campo de la educación.

Esta viñeta de Thomas Nast recrea la batalla campal que tuvo lugar el día de San Patricio de 1867 en Nueva York.

Esta viñeta de Thomas Nast recrea la batalla campal que tuvo lugar el día de San Patricio de 1867 en Nueva York.

Foto: Bridgeman / ACI

Este artículo pertenece al número 208 de la revista Historia National Geographic.

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