Golpe de Estado fascista

La Marcha sobre Roma: el asalto de Mussolini al poder

Mussolini Roma

Mussolini Roma

Foto: Rue des Archives/RDA / Cordon Press

El 31 de octubre de 1922, miles de camisas negras, simpatizantes del Partido Nacional Fascista italiano, desfilaban triunfantes sobre Roma. El rey Víctor Manuel III de Italia (Vittorio Emanuele III) había encargado a su líder, Benito Mussolini, que formara gobierno. La toma del poder había sido mucho más fácil de lo que todos ellos esperaban. Cuatro días antes, miles de simpatizantes del líder fascista se dirigieron a Roma desde todos los puntos de Italia con el objetivo de que el monarca pusiera a su jefe, Mussolini, al frente del gobierno. Respondían a la llamada del propio duce, que los había conminado a acudir a la capital en masa para reclamar el poder y, si no se les concedía, tomarlo por la fuerza. Presionado por la amenaza que suponían los miles de camisas negras congregados a las puertas de la capital, el día 29 Víctor Manuel III envió un telegrama a Mussolini, que se encontraba en Milán, encargándole formar gobierno. Al día siguiente, el futuro duce –así se haría llamar él mismo pero solo a partir de 1925 cuando estableció su dictdura– llegó a Roma, donde fue acogido triunfalmente, y el día 31 los simpatizantes fascistas entraron en la ciudad para celebrar la Marcha sobre Roma. Un episodio que dejó imágenes históricas del triunfo del fascismo en Italia.

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Foto: Cordon Press

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Toque a rebato, la toma del poder de Mussolini

"O nos dan el gobierno o caeremos sobre Roma". El 24 de octubre de 1922, Mussolini arengaba a sus fieles en un encendido discurso. Mussolini, un maestro de la oratoria y la gestualidad, azuzó a los 40.000 seguidores que lo estaban escuchando en Nápoles en un acto (al que pertenece la imagen) en el que los conminó a dirigirse a la capital de Italia para reclamar el poder para el Partido Fascista. Desde la creación de las primeras escuadras fascistas hacía tres años, el movimiento había ampliado su base y su poder de coacción mediante el uso de la violencia. Mussolini parecía saber que era el momento de hacerse con el poder: "Estamos en el punto en que la flecha parte del arco; si no, la cuerda tensada del arco se rompe", declaró durante su intervención.

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Foto: Alinari / Cordon Press

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El cuadrunvirato, la cúpula del partido fascista

En esta imagen, tomada en Nápoles después de la reunión fascista del día 24, puede verse entre otros a la cúpula del partido fascista luciendo sus camisas negras. En el centro, con la banda que cruza su cuerpo, Mussolini flanqueado por Cesare Maria de Vecchi (atrasado a su izquierda) e Italo Balbo. Entre Balbo y Mussolini asoma Michele Bianchi y, a la izquierda de la imagen aparece Emilio de Bono (con barba blanca). Estos cuatro hombres formaban lo que se conoce con el nombre de cuadrunvirato que, junto al líder, conformaba la cúpula de la organización fascista. Entre todos ellos habían acordado el plan de acción días antes. La marcha estaría encabezada por los cuadrunviros y Mussolini se quedaría en Milán esperando acontecimientos.

 

 

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Foto: World History Archive / Cordon Press

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Camino a Roma por todos los medios

La noche del 27 al 28 de octubre, los escuadristas se pusieron en marcha. Debían estar "vestidos de uniforme, preparados para la lucha, equipados con una capa y una manta y alimentos secos para tres días". Los grupos se dirigían desde todo el país, sobre todo desde la Toscana, hacia Perugia y ciudades cercanas a Roma como Santa Marinella, Monterotondo o Tívoli, desde donde se dirigirían en tren, en coches o en camiones hacia la capital.

Barricate di Parma, l'erezione in via Bixio

Foto: CC

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Resistencia antifascista

Durante la primera fase del alzamiento se produjeron disturbios y enfrentamientos en algunas e las ciudades que las escuadras iban ocupando. En primera línea, se dispusieron escuadras especiales compuestas por hombre con "un firme espíritu de batalla" armados con un mosquete o fusil de caza equipado con cincuenta balas y granadas de mano. Aunque se organizaron algunos conatos de resistencia, como el que muestra esta barricada levantada en Parma, no pudieron parar el avance de las huestes de Mussolini.

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Foto: Associated Press

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Los fascistas toman ciudades y telecomunicaciones

En muchos lugares los fascistas cortaron las líneas de telecomunicaciones para impedir la comunicación y la organización entre las autoridades de las distintas ciudades, lo que provocaría que días después del triunfo (con la necesidad del nuevo gobierno de Mussolini de controlar el país) tuvieran que arreglarse a toda prisa muchas veces por los mismos que las habían inutilizado, como muestra esta imagen.

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Foto: Topham picturepoint / Cordon Press

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Llegada triunfal de Mussolini a Roma

El día 28, con miles de escuadristas dirigiéndose hacia Roma ante la pasividad del ejército, el rey Víctor Manuel III se negó a firmar el decreto que había preparado su gobierno para decretar el estado de sitio y proteger la capital de las ordas de fascistas que estaban llegando a las puertas de la ciudad y amenazaban con provocar disturbios incontrolados. Luigi Facta dimitió como jefe de Gobierno y al mediodía del 29 de octubre, Mussolini recibió un telegrama en la sede de su partido en Milán, donde se encontraba, con el encargo del monarca para formar un gobierno. Al día siguiente, Mussolini llegó a Roma, donde fue recibido triunfalmente por el cuadrunvirato y grupos de fascistas de la capital como se aprecia en la imagen sobre estas líneas, y se dirigió a entrevistarse con Víctor Manuel III.

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Foto: Everett Collection / Cordon Press

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El paseo de los camisas negras por Roma

La imagen sobre estas líneas muestra a los camisas negras reunidos en el monumento a Víctor Manuel II, en honor del primer rey de la Italia unificada. El día 31 de octubre, con miles de fascistas armados a las puertas de la ciudad, Víctor Manuel III autorizó a los escuadristas a entrar en Roma para realizar un desfile paseando por las principales avenidas de la capital. Esta marcha certificaba el comienzo del primer gobierno de Mussolini, que no fue la conquista total del poder que el líder fascista había prometido en Nápoles, ya que estaba sometido a la constitución y al parlamento. La ruptura total llegaría años más tarde, con la implantación de la dictadura. 

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Foto: Topham / Cordon Press

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Desfile de los fascistas ante el rey

El momento culminante del desfile sobre la ciudad de Roma fue sin duda el que muestra esta fotografía, la marcha ante el palacio del Quirinal, residencia oficial de Víctor Manuel III, en la que un ejército de ciudadanos armados desfilaron frente al propio monarca. Meses más tarde se crearía la milicia fascista, bajo el mando directo del jefe de gobierno, Benito Mussolini.