Racismo y esclavitud

Ku Klux Klan: el terror de los vencidos

Nacido como un club de amigos en 1865, el Klan ejerció al término de la guerra de Secesión de Estados Unidos una brutal violencia contra la población negra.

Miembros del Ku Klux Klan se disponen a ahorcar a John Campbell, un político republicano, en un lugar de Carolina del Norte, en 1871. Campbell fue salvado in extremis por agentes del gobierno.

Foto: Album

El 24 de diciembre de 1865, seis amigos se reunieron en Pulaski, una localidad de unos 2.000 habitantes del estado de Tennessee, en el sur de Estados Unidos. Su intención era crear un club social. Como todos eran de ascendencia escocesa, decidieron que llamarían clan a su fraternidad. En griego, kuklos significa círculo, así que decidieron ser el «clan ku-klos», lo que, alterando un poco la ortografía, quedaba como el Ku Klux Klan. Según el relato que recoge William Peirce Randel en su obra clásica sobre el tema, uno de los seis fundadores, James Crowe, tuvo la idea de usar disfraces. Las mascaradas eran entonces una diversión muy popular, así que los seis se disfrazaron de fantasmas y se pasearon a caballo de noche por las calles de Pulaski, asustando a la población negra del lugar.

De esta forma en apariencia tan inocente nació una de las organizaciones más siniestras de la historia de Estados Unidos. En realidad, la fundación del grupo tenía mucho que ver con la traumática guerra civil que había vivido Estados Unidos entre 1861 y 1865, y que había acabado con la derrota de los estados esclavistas del sur, incluido Tennessee. En efecto, los seis amigos eran veteranos del ejército sudista y eran racistas hasta la médula. Habían nacido en una sociedad de hombres blancos que consideraba la esclavitud como un hecho natural y a la población negra como una raza inferior. «Si no eres mejor que un negro, no vales nada», se decía. Pero la emancipación de los negros decretada por Abraham Lincoln en 1863 lo había trastocado todo. Ahora los antiguos esclavos podían viajar libremente, prestar declaración en los tribunales, tener tierras, llevar armas, firmar contratos e incluso casarse con personas blancas. Para muchos blancos del sur el nuevo estado de cosas parecía insoportable.

Un par de años después de su fundación, el Klan se había dotado de la mística de una sociedad secreta. Su atuendo consistía en una máscara de color blanco, con agujeros en los ojos y la nariz, un sombrero alto de forma cónica y una especie de bata que les cubría todo el cuerpo. Los grupos locales se llamaban den. Los den de cada condado se agrupaban en una provincia dirigida por un Gran Gigante. Los condados de cada distrito congresual eran un dominio gobernado por un Gran Titán y cada estado formaba un reino dirigido por un Gran Dragón. Las zonas donde el Ku Klux Klan tenía actividad eran el «Imperio Invisible».

Nathan Bedford Forrest, general sudista y líder del Ku Klux Klan.

Foto: Bettmann / Getty Images

El juramento

Durante la ceremonia de admisión se leía un documento a los nuevos reclutas: «Nuestro principal y fundamental objetivo es mantener la supremacía blanca en esta república. La historia y la fisiología nos enseñan que pertenecemos a una raza cuya naturaleza ha sido dotada con evidente superioridad sobre todas las demás razas, y que el Supremo Hacedor, al elevarnos así por encima de las comunes normas de la creación humana, ha intentado entregarnos un dominio sobre las otras razas que ninguna ley humana puede derogar». Pero, más allá de la parafernalia y la jerarquía, lo que caracterizó al Ku Klux Klan fue el recurso sistemático a la violencia contra la población negra, una violencia que iba desde las amenazas y la intimidación al maltrato físico y el asesinato.

Uno de los objetivos del Klan fueron los maestros de escuela llegados del Norte, a fin de privar a los negros de la instrucción que les permitiría ascender en la escala social. Los maestros eran hostigados y a menudo se les impedía encontrar alojamiento o comprar comida. Una maestra en Lexington (Virginia) era recibida en la pensión donde vivía por alumnos blancos que le gritaban: «¡Maldita perra yanqui, profesora de negros!». En el condado de Winston (Misisipi), el Ku Klux Klan logró cerrar once escuelas, quemándolas o intimidando a los maestros.

«Nuestro principal objetivo es mantener la supremacía blanca», declaraba el Klan

El Ku Klux Klan también intervino en las elecciones. Existía un miedo cerval a que los negros lograsen gobernar los condados donde fueran mayoría o a que obtuvieran representantes en proporción a su número. En las primeras elecciones estatales que se celebraron tras el fin de la guerra de Secesión votó una gran proporción de los nuevos electores negros, mientras que en algunos estados los blancos decidieron abstenerse. El resultado fue que muchos negros entraron en las legislaturas estatales.

Para el Ku Klux Klan era imperativo impedir que los negros votasen. En Tennessee, la sociedad clandestina declaró abiertamente que, como podían votar los negros, el gobierno del estado era ilegal y «no se celebrarían más elecciones en los condados de Tennessee mientras ellos tuvieran poder para impedirlo». El Klan prodigó las amenazas, las palizas y los asesinatos contra los votantes negros y los políticos del partido Republicano (el de Lincoln), pero ello no impidió que estos últimos siguieran ganando elecciones locales. El Klan recurrió entonces al asesinato. En el condado de Caswel, Alabama, entre abril y mayo de 1870, miembros del grupo mataron a 23 hombres, blancos y negros, 21 de ellos por linchamiento.

Del mismo modo, los integrantes del Klan no toleraban que ningún negro alcanzara una posición social y económica que pudiera rivalizar con la de un blanco. En 1868, en Jefferson City (Florida), un cabeza de familia, su esposa y sus cuatro hijos fueron flagelados porque no se permitía que «ningún maldito negro viviera en tierras de su propiedad». Un tendero negro llamado Alfred Richardson recibió amenazas del Klan: «Dicen que estás ganando mucho dinero y no está permitido que un negro viva de tal forma». Otro negro llamado Jerrey Owens poseía tierras en el condado de Clarke, en Georgia, que había arrendado a otros tres negros; el Klan lo obligó a huir, al igual que a sus arrendatarios: «Debes detener todo el trabajo y largarte de aquí antes de 30 días. Cuando lo hagas, debes quemar todas las casas y cobertizos para ahorrarnos a nosotros este trabajo. Hazlo en el plazo de treinta días o tendrás que sufrir las consecuencias».

Miembros del Ku Klux Klan atacan a una familia negra en su cabaña. Grabado publicado en la década de 1870.

Foto: Alamy / ACI

Los ataques del Klan solían producirse justo después de la cosecha, para expoliar a los negros cuando todo el trabajo ya estaba hecho. El Klan también atacaba a todos aquellos que contribuyeran a la prosperidad de los negros. En 1871, un comerciante judío del condado de Columbia (Florida) fue asesinado simplemente porque comerciaba con negros.

Especialmente brutal fue el exterminio de la familia Jeffers. Perry Jeffers vivía en las afueras de Warrenton (Georgia) con su esposa y sus seis hijos. Había arrendado tierras a su antiguo amo y había prosperado. En noviembre de 1868, uno de los hijos de la familia, que montaba guardia de noche, vio a varios encapuchados del Klan, disparó y mató a uno de ellos. Tres días después, miembros del Klan irrumpieron en la casa, mataron de un tiro en la nuca al hijo más joven y ahorcaron a la madre. Luego quemaron algunos muebles. Un médico blanco, el doctor Darden, intentó ayudar a los Jeffers y fue asesinado por el Klan poco después. Entonces, el sheriff de Warrenton metió a Jeffers y a sus hijos en la cárcel para protegerlos. Pero cuando intentaron escapar en un tren rumbo a Carolina del Sur, los hombres del Klan, sin capuchas, los mataron a todos, salvo a uno de los hijos.

Misión cumplida

El terrorismo del Klan acabó alarmando a los políticos y a la opinión pública. En 1869, el líder del Klan, el exgeneral confederado Nathan Bed-
ford Forrest, anunció públicamente la disolución de la organización, pero fue tan sólo un ardid publicitario, porque los encapuchados siguieron actuando. En 1871, el gobierno federal estableció el Acta de Derechos Civiles o Ley Ku Klux Klan, que remitía los juicios por violación de los derechos civiles al gobierno federal. Hubo redadas masivas con ayuda del ejército para cazar a los sospechosos.

A partir de 1872 la actividad del Klan disminuyó, pero los objetivos básicos de la organización habían sido ampliamente alcanzados. En 1876, la elección como presidente de Rutherford B. Hayes gracias al apoyo de los estados del sur consagró un sistema de discriminación contra la población negra que se mantendría hasta la década de 1960.

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La amenaza demográfica

Una de las razones que explican la aparición del Ku Klux Klan es el miedo de los blancos a verse sobrepasados demográficamente por los negros. Según el censo de 1860, éstos superaban el 55 por ciento de la población en Carolina de Sur y Misisipi. En Tennessee eran el 35 por ciento, porcentaje que en el condado de Giles, donde se hallaba Pulaski, cuna del Klan, subía al 41 por ciento.

Caricatura contra los políticos del norte enviados al sur tras la guerra civil. 1869.

Foto: Getty Images

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Aliado del Klan

Otra organización que actuó contra los negros en la década de 1870 fue la Liga Blanca, o Liga del Hombre Blanco. Radicada en Luisiana y formada por veteranos del ejército sudista, creó una atmósfera de intimidación que dio a los racistas blancos el dominio de aquel estado.

Caricatura sobre el Ku Klux Klan y la Liga Blanca. 1874.

Foto: Getty Images

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La segunda vida del Klan

Tras 1871, la actividad del Ku Klux Klan decayó, pero su recuerdo perduró entre muchos blancos del sur, que creían que la organización los había salvado del dominio del Norte y de los negros. Este mito está en la base de la célebre película de Griffith, El nacimiento de una nación (1915). El film indujo a un charlatán, William J. Simmons, a refundar el Klan, que conocería una extraordinaria expansión hasta la década de 1930. El nuevo Klan no se definía tan sólo por el racismo antinegro, sino también por el anticomunismo y el antisemitismo, y tuvo como principal símbolo las cruces ardientes de sus ceremonias nocturnas.

Miembros del Ku Klux Klan en una ceremonia en Atlanta. Década de 1930.

Foto: AFP / Getty Images

Este artículo pertenece al número 220 de la revista Historia National Geographic.

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