La corte del señor de las estepas

Gengis Khan

Cuando murió en 1227, el caudillo mongol era el soberano del mayor imperio terrestre de la historia, que administraba desde su horda, su corte, pues eso es lo que significa esta palabra en mongol.

Conquistadores de Eurasia

Conquistadores de Eurasia

Foto: Nick Ledger / AWL Images

En el siglo XII, en las inmensidades de Mongolia, la vida se organizaba en torno a dos pilares fundamentales: la yurta, una vivienda móvil que consistía en un armazón de madera cubierto por diversas capas de fieltro con una apertura central para la salida de humos, y el caballo, empleado como montura para el transporte y la guerra, como alimento por su leche y su carne y como fuente de combustible en forma de bosta seca. Tribus como los merkit, tatar, naiman, tayichiud, kerait o los mismos mongoles llevaban una vida nómada buscando los mejores pastos en un entorno hostil, a menudo enfrentados entre sí, robándose los caballos y raptándose a las mujeres unos a otros, y no parecían llamados a mayor fortuna hasta que apareció un muchacho del clan menor de los Borjigin llamado Temujin, «herrero».

Cronología

Veinte años de guerra

1206

Temujin es proclamado Gengis Khan y une a los mongoles bajo su mando.

1211

Sometidos los uigures en 1209, Gengis ataca el reino Jin, y en 1218, el de los Kara-Kitai.

1219-1221

Los mongoles conquistan el reino islámico de Corasmia, clave en la Ruta de la Seda.

1222

El monje taoísta Changchun llega a la corte de Gengis en el Hindu Kush.

1227

En su última campaña contra los Xi Xia, Gengis muere tras caer del caballo.

Temujin supo afrontar las mayores adversidades, como el envenenamiento de su padre por los tatar, que comportó para el joven el abandono de sus fieles y la pérdida de sus bienes, la cautividad entre sus enemigos (los tayichiud) y el rapto de su esposa Borte por los merkit. Tras incansables luchas logró imponerse a todas las tribus de Mongolia, y en 1206 –cuando ya superaba la cuarentena– fue proclamado Gengis Khan o «rey universal», tras lo cual emprendió la conquista del mayor imperio que el mundo ha conocido. Los primeros en conocer el avance imparable de la expansión mongola fueron la dinastía china Jin, el reino tangut de Xi Xia y el de los Kara-Kitai (o Xi Liao) de Asia Central.

El imperio Gengis Khan

El imperio Gengis Khan

Cartografía: eosgis.com

La suerte ha querido que llegaran hasta nosotros relatos de diversos viajeros que se adentraron en los territorios del Imperio mongol. Sin duda, los más famosos fueron los franciscanos Giovanni da Pian del Carpine, quien asistió al kuriltai o asamblea de príncipes que sancionó la coronación de Guyuk Khan en 1246, y Willem van Ruysbroeck, que fue recibido en audiencia por Mongke Khan en 1254, así como el veneciano Marco Polo, quien estuvo al servicio de Kublai Khan (nieto de Gengis) entre 1275 y 1291. Gracias a ellos conocemos las cortes de Ogodei y Mongke en Karakorum, y las de Kublai en Shangdu y Khanbalik. Pero ¿cómo fue la corte del forjador del Imperio mongol?

La capital de las estepas

Gengis Khan fundó Karakorum hacia 1219 en el curso superior del río Orkhon, cerca de la montaña sagrada Otuken. Esta región había sido el corazón de los dos grandes imperios de las estepas anteriores al de los mongoles: el primer imperio turco, cuyos khanes habían erigido en ella estelas recordando sus gestas, y el de los uigures, que levantaron aquí su capital. Al principio, Karakorum no era más que una ciudad de yurtas y, de hecho, a menudo se considera su verdadero fundador a Ogodei, hijo y sucesor de Gengis, ya que fue él quien la hizo amurallar y construyó allí en 1235 el gran palacio de la Paz Infinita (Wan’an’gong), convirtiéndola en un centro administrativo de primer orden. Karakorum sería la capital del Imperio mongol hasta que Kublai trasladara la sede imperial primero a Shangdu y posteriormente a Khanbalik (la futura Beijing), lo que marcó el comienzo de su declive.

De capital a monasterio

De capital a monasterio

En el sitio donde Gengis Khan fundó Karakorum (abandonada por su nieto Kublai en beneficio de Khanbalik) se levantó en 1585 el monasterio budista de Erdeni Dzu.

Foto: Shutterstock

Sin embargo, durante sus últimos años y ya en el cénit de su poder, Gengis Khan casi no residió en Karakorum, sino que prosiguió con sus campañas en Occidente, reacio como buen mongol a permanecer demasiado tiempo en un mismo sitio. Entre 1219 y 1221 emprendió la cruenta conquista del imperio de Corasmia, y a los años inmediatamente posteriores corresponde la famosa cabalgada de sus generales Jebe y Subotai a través de Irán y del Cáucaso, que culminó en la masacre de los príncipes rusos en la batalla del río Kalka (1223).

La Corte del Dragón

Durante aquellos años, Gengis, que ya rondaba la sesentena, delegó la mayor parte de la actividad militar en sus hijos y generales, limitándose a menudo a supervisar su estrategia desde una corte itinerante que se trasladaba al ritmo de las estaciones o según dictaba la necesidad. Esta corte se desplazaba por una amplia zona, delimitada al norte por la ciudad de Samarcanda (Uzbekistán); al sur, por las ciudades de Talaqan y Balkh (ambas en Afganistán); al oeste, por las estepas del mar de Aral, y al este, por la cordillera del Hindu Kush. Fue en este último sitio donde Gengis recibió una visita singular.

Lucha entre dos jinetes mongoles. Aguada persa del siglo XVII.

Lucha entre dos jinetes mongoles. Aguada persa del siglo XVII.

Foto: AKG / Album

El maestro Changchun, también conocido como Qiu Chuji, era un reputado monje taoísta que vivía en la provincia china de Shandong, en las costas del mar Amarillo. En 1219, durante los preparativos de la expedición mongola contra Corasmia, Changchun, que contaba 71 años, recibió la orden de viajar a la corte de Gengis. Sin embargo, al llegar a Yanjing (hoy Beijing) fue informado de que el conquistador había partido ya hacia el oeste, por lo cual se vio obligado a realizar un viaje de cerca de seis mil kilómetros cruzando Mongolia y Asia Central hasta alcanzar la corte, entonces ubicada en las estribaciones del Hindu Kush, en el actual Afganistán. El conquistador se había llevado consigo a su joven esposa Qulan, una merkit, pero también lo acompañaban numerosas concubinas de naciones sometidas. El anciano monje, al descubrir que debía compartir viaje con varias de ellas cuando todavía se hallaba en Yanjing, protestó indignado y finalmente consiguió marchar por delante del harén.

La vida en el mar de hierba

La vida en el mar de hierba

Aún hoy en día, la vida en las estepas sigue el ritmo de las estaciones y mantiene sus dos elementos básicos: el caballo (adughu, en mongol) y la vivienda desmontable de fieltro, la yurta (ger). En la imagen, campamento de verano en Mongolia, ante la montaña Tsambagarav.

Foto: E. Battsengel / Age Fotostock

Changchun llegó junto a Gengis el 16 de mayo de 1222. Las fuentes chinas dan al gran campamento del caudillo mongol el nombre de «Corte del Dragón» (longting), atestiguado ya mil años antes para los xiongnu –los creadores del primer imperio de las estepas–, mientras que los autores persas lo identifican como la «horda» (urdu), en realidad una palabra mongola (orda, ordu) que los chinos tradujeron como «palacio imperial temporal» (xinggong).

Culturas nómadas

Culturas nómadas

A diferencia de los imperios sedentarios, la organización social de los nómadas no exigía la escritura ni la circulación del dinero. Arriba, adorno mongol de silla de montar. Siglo XIII.

Foto: AKG / Album

Sin embargo, hay que distinguir entre la corte itinerante que visitó Changchun y una gran horda permanente que –según la investigadora japonesa Tomoko Masuya– cabe identificar con Kodee Aral, emplazada entre los ríos Kerulen y Tsenkher, en Mongolia. Probablemente éste fue el lugar donde Gengis se trasladó en 1225, tras siete años de campañas en Occidente; cuanto menos, parece que su féretro fue conducido allí cuando murió. Y más tarde se celebraron allí varios kuriltais importantes, como los que concluyeron con la elección de Ogodei y Mongke como grandes khanes.

Rodeado de guerreros

¿Cómo era la horda de Gengis Khan? En primer lugar, dado el contexto bélico, era sin duda un campamento militar que alojaba a una parte importante de sus tropas. El ejército mongol estaba dividido en unidades de 10 (arban), 100 (jaghun), 1.000 (mingghan) y 10.000 (tumen) hombres, cada una de las cuales estaba a las órdenes de un oficial (noyan), que en los rangos superiores solía ser de noble linaje. Esta organización decimal, que se remontaba a épocas inmemoriales y formaba parte del acervo cultural de los nómadas esteparios eurasiáticos, fue perfeccionada por Gengis hasta convertirla en una máquina de guerra formidable que, según fuera necesario, permitía dispersar o reunir fácilmente al ejército.

El heredero de Gengis

El heredero de Gengis

Ogodei liquidó el reino Jin, cruzó el Ural y el Volga y tomó Kíev, invadió Polonia y Hungría y llegó al Adriático.

Foto: AKG / Album

A estas unidades convencionales se añadía la keshik, la guardia personal del khan, que había evolucionado desde unos efectivos modestos hasta convertirse en un cuerpo de élite de 10.000 hombres, los keshikten o «favoritos», dividido en guardias diurnos (turqaud), nocturnos (kebteud) y arqueros (qorchin). Esta fuerza no sólo garantizaba la seguridad del khan en su residencia y en el campo de batalla, sino que llegó a convertirse en el núcleo de su ejército.

Uno de los grandes méritos de Gengis Khan fue su capacidad para juzgar y escoger con acierto a las personas en quienes depositar su confianza. Si quienes trataban de desertar de un bando contrario y pasarse al suyo eran ejecutados sin remisión por resultar poco fiables, el gran khan valoraba en los enemigos vencidos el valor y la lealtad incondicional a sus anteriores señores.

El Arq de Bujará

El Arq de Bujará

Esta fortaleza fue el último refugio de los habitantes de Bujará cuando los mongoles, en 1220, masacraron a los defensores de la ciudad y esclavizaron a la población.

Foto: Christophe Boisvieux / Gtres

Así, por ejemplo, Jirqoadai, uno de los tayichiud derrotados en 1201 y un arquero excepcional que durante la batalla había matado de un flechazo al caballo del propio Gengis –un alazán con el hocico blanco que era de su especial agrado–, no sólo fue perdonado, sino que pasó a servir a sus ordenes y se convirtió en uno de sus grandes generales, siendo más conocido como Jebe, «la flecha».

La joya de un guerrero

La joya de un guerrero

Este yelmo, hecho de hierro y de cuero, proviene de Mongolia o bien del Tibet, y data de los siglos XIII-XV. Museo Metropolitano, Nueva York.

Foto: Age Fotostock

Además de guerreros, en el campamento habría buen número de correos. Gengis había establecido un servicio de postas (ortege, a menudo conocido por el término ruso yam) con estaciones provistas de caballos frescos, comida y alojamiento para jinetes y animales, capaz de cubrir entre 200 y 300 kilómetros diarios. Funcionarios y enviados portaban tablillas de autoridad (geree, en chino paizi), unos salvoconductos que les autorizaban a exigir bienes y servicios de la población civil. De esta manera, Gengis estaba conectado en todo momento –y en un tiempo récord– con sus agentes o darughachin, que, repartidos por todo el imperio, velaban por el cumplimiento de la ley imperial mongol, la Gran Yasa, y era informado de cualquier incidente o novedad.

Servido por funcionarios

Changchun también pudo encontrar a los más altos funcionarios del emperador. Se atribuye al emperador chino Han Gaodi (mil quinientos años anterior al gran khan) esta frase: «Se puede conquistar un imperio a caballo, pero no se puede gobernar un imperio a caballo», realidad de la que el caudillo mongol se hizo consciente. Para darle respuesta, Gengis integró en su servicio a los más capaces administradores de los pueblos sometidos, igual que hizo con sus líderes militares.

Captura de una ciudad china

Captura de una ciudad china

Realizada casi cuatrocientos años después de las campañas de Gengis Khan, esta miniatura persa de 1596 muestra la conquista, el saqueo y la toma de esclavos de una ciudad del Imperio Jin.

Foto: AKG / Album

La casa de Gengis contaba con un numeroso servicio y era administrada por seis chambelanes o cherbin; uno de ellos era Chinqai, un kerait a quien se había ordenado acompañar al monje en su largo viaje. Pese a ser analfabeto, Gengis supo reconocer la importancia de la escritura para gobernar sus vastos dominios, y, tras la captura de Tata Tonga, guardián del sello de los naiman, le ordenó adaptar la escritura uigur para escribir el mongol.

Mientras Gengis estuvo en Occidente entre 1219 y 1224, le acompañó Yelü Chucai, un joven kitan descendiente de la antigua dinastía Liao que había servido a los Jin y que, capturado por los mongoles, se había convertido en una pieza clave en la administración del Imperio. De alta estatura, voz sonora y una barba que le llegaba a la cintura (y que le valió el sobrenombre mongol de Urtu Saqal, «larga barba»), parece que impresionó al conquistador desde el primer momento por su inteligencia, lealtad y eficiencia. Fue probablemente un factor decisivo a la hora de conciliar a Gengis con la civilización urbana y convencerlo de abandonar su estrategia de exterminio masivo por una política más fructífera: la introducción de impuestos entre los pueblos sometidos.

Moneda de Gengis Khan

Moneda de Gengis Khan

Bajo el gran khan, los mongoles acuñaron moneda por primera vez en su historia. Museo Británico, Londres.

Foto: British Museum / Scala, Firenze

Tras la conquista de Urgench en 1221 también pasaron al servicio de Gengis dos mercaderes de Corasmia, Mahmud Yalavach y su hijo Masud Beg, que actuaron como administradores regionales en el Turquestán occidental y más tarde en China, diseñando un censo de población para recaudar los impuestos. En aquella época, quizá bajo su supervisión, se acuñaron en la región las primeras monedas mongolas, algunas con la leyenda «El khan justo, supremo, Gengis Khan» en árabe.

La ingente labor organizativa que siguió a la rápida expansión del Imperio no fue obstáculo para que Gengis hallara tiempo para grandes batidas de caza, que solían concluir en fiestas donde se bebía hasta la saciedad airag, leche de yegua fermentada (el kumis de los turcos). De hecho, el consumo excesivo de alcohol, que era corriente y se veía como una cualidad viril, fue la causa más que probable de que dos hijos del gran khan, Tolui y Ogodei, murieran relativamente jóvenes.

Ante la yurta imperial

Ante la yurta imperial

Esta miniatura persa del siglo XIV muestra a Gengis Khan en su trono, dentro de la yurta real. A la derecha, bajo el estandarte blanco de nueve colas de yak, están sus hijos Jochi y Ogodei.

Foto: White Images / Scala, Firenze

Cuando Changchun se presentó ante el emperador, éste ordenó que le sirvieran kumis, pero el monje declinó el ofrecimiento. Entonces le invitó a comer cada día con él, pero el sabio replicó que era un hombre salvaje de las montañas que cultivaba el Tao y prefería la reclusión. Gengis accedió a su deseo y le permitió disponer de su tiempo como quisiera. El sabio siguió al khan hacia el norte y, tras cruzar el Amu Daria, se habilitó una tienda para la entrevista entre ambos, que se realizó con la ayuda de Yelü Ahai, un kitan que tradujo al mongol sus palabras para el emperador.

El motivo del viaje no había sido otro que interrogar al anciano monje sobre la piedra filosofal y el secreto de la inmortalidad: el creador del mayor imperio de la historia se enfrentaba, como cualquier otro ser humano, a los embates de la edad, y quería saber si existía algún tipo de medicina que le permitiera vencer a la muerte. Changchun le hizo saber que no existía remedio semejante, aunque sí había otros que podían prolongar la vida. Pese a su decepción, Gengis Khan apreció su sinceridad y lo retuvo casi un año a su lado, hasta que le permitió emprender el viaje de regreso a China. El soberano quedó tan complacido por el sabio que, cuando se disponía a partir, quiso agasajarlo con un presente de caballos y toros castrados, y cuando el monje lo rechazó, el khan decretó que Changchun y sus seguidores quedasen libres de impuestos.

Duelo por el gran khan

Duelo por el gran khan

Gengis murió durante el asedio a Ningxia, capital de los Xi Xia, y su cadáver fue llevado a Mongolia. Según la leyenda, para mantener en secreto su tumba se asesinó a los que vieron la comitiva fúnebre.

Foto: AKG / Album

El señor del mundo y el venerable monje murieron en 1227, con pocos días de diferencia. Su relación devino legendaria en la literatura del movimiento taoísta del Camino de la Completa Perfección (Quanzhen dao), que a menudo glosó la instrucción que el sabio habría proporcionado al conquistador acerca de la doctrina del Tao. Pero para nosotros reviste mayor interés Li Zhichang, discípulo de Changchun que lo acompañó y narró su odisea en Viaje al oeste, obra imprescindible sobre Asia Central en el siglo XIII y un paralelo oriental de las obras de Marco Polo y los franciscanos, a las que nada tiene que envidiar.

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El monje y el gran khan

El monje viajero Changchun, o Qiu Chuji, el monje chino cuya presencia reclamó Gengis Khan, pintado por Guo Xu en 1503.

El monje viajero Changchun, o Qiu Chuji, el monje chino cuya presencia reclamó Gengis Khan, pintado por Guo Xu en 1503.

Foto: Alamy / ACI

Cuando llegó a la horda de Gengis Khan, Changchun fue recibido con gran deferencia. Los maestros taoístas no debían arrodillarse ante el soberano ni inclinar su cabeza hasta tocar el suelo: al entrar en la yurta del khan, sólo inclinó la cabeza y juntó las manos –un signo de estima entre los monjes chinos–. Changchun le dijo a Gengis Khan: «A quien quiere conquistar el mundo no puede gustarle matar». Al preguntarle sobre estrategias de gobierno, respondió: «Respetar al cielo y amar a la gente». Inquirido sobre la clave de la longevidad, le aconsejó el alivio de la mente y la abstinencia. Sus palabras fueron del agrado de Gengis, quien consideró que había sido enviado por el cielo para iluminarle, mandó poner su conversación por escrito y lo colmó de honores. Aunque Gengis quería retener a Changchung a su lado durante más tiempo, éste le explicó que había prometido a sus discípulos que volvería al cabo de tres años, y el khan lo dejó marchar. Fiel a su palabra, el 28 de enero de 1224 Changchun regresó a su monasterio, del que había partido el 1 de febrero de 1221.

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Las esposas de Gengis

Borte, sentada en el trono con Gengis Khan en su yurta. Miniatura persa. Siglo XV.

Borte, sentada en el trono con Gengis Khan en su yurta. Miniatura persa. Siglo XV.

Foto: DEA / Scala, Firenze

La primera y principal esposa de Gengis Khan fue Borte, madre de Jochi, Chaghatai, Ogodei y Tolui, que se repartirían el imperio a su muerte. Sin embargo, tuvo otras mujeres, cada una de las cuales disponía de su propia horda, como la merkit Qulan y las hermanas tatar Yesüi y Yesügen, así como numerosas concubinas y hasta una orquesta de 18 bellas jóvenes que tocaban para él.

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Las nueve colas de yak

Guerreros mongoles con el estandarte negro de las nueve colas de yak.

Guerreros mongoles con el estandarte negro de las nueve colas de yak.

Foto: Pauline Taylor / Alamy / ACI

Ante la tienda de Gengis se alzaba el estandarte (tugh) blanco con nueve colas de yak, símbolo de su buena fortuna y su soberanía sobre todos los que vivían en tiendas de fieltro. El número nueve, asociado a una idea de multitud que implicaba la sumisión de todas las tribus mongolas, tenía un valor mágico y de buen agüero. El estandarte blanco indicaba un estado de paz, y el negro, de guerra.

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Lealtad por encima de todo

Yelü Chucai. Estatua emplazada en el palacio de verano, cerca de Beijing.

Yelü Chucai. Estatua emplazada en el palacio de verano, cerca de Beijing.

Foto: AKG / Album

Yelü Chucai era de origen kitan y descendiente de la antigua dinastía Liao. Su familia sirvió a los jurchen después de que éstos acabaran con los Liao y establecieran la dinastía Jin. Cuando los mongoles arrebataron Beijing a los Jin, Yelü Chucai fue llevado ante Gengis Khan, que le dijo: «Tus ancestros han sido vengados». Pero Yelü Chucai respondió: «Mi padre y mi abuelo sirvieron a los Jin respetuosamente; ¿cómo puedo yo, como súbdito e hijo, ser tan deshonesto como para considerar a mi soberano y a mi padre como enemigos?». Gratamente sorprendido por la lealtad a sus anteriores señores, Gengis lo convirtió en uno de los principales administradores de su imperio.

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Cazador incorregible

Gengis Khan cazando con halcón. Pintura china sobre seda.

Gengis Khan cazando con halcón. Pintura china sobre seda.

Foto: AKG / Album

Poco antes de que Changchun dejara la corte, Gengis sufrió un percance en una cacería: cayó de su caballo ante un jabalí herido, que, milagrosamente, se abstuvo de atacarlo. Changchun intentó convencerlo de que desistiera del placer de la caza, dada su avanzada edad, pero sin éxito: los mongoles cabalgaban y cazaban desde la niñez y era muy difícil renunciar a esos hábitos.

Este artículo pertenece al número 219 de la revista Historia National Geographic.

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Reconstruyen un mapa digital de Karakorum, la capital del Imperio Mongol

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