Editorial del Número 208 de Historia National Geographic

Dust Bowl

Foto: Photoquest / Getty Images

El peor de todos aquellos días terribles fue el 14 de abril de 1935. En esa jornada aciaga se desató la mayor tormenta de polvo que habían padecido las Grandes Llanuras de Estados Unidos desde el comienzo de la sequía, cinco años atrás. El viento transportó el doble de tierra que la excavada para crear el canal de Panamá, pero mientras que la excavación del canal se prolongó siete años, la tormenta duró una sola tarde en la que más de 300.000 toneladas del manto vegetal que cubría aquellas vastas planicies fueron arrojadas a la atmósfera. Las ingentes masas de polvo ahogaron los cultivos y sumergieron las llanuras en una súbita noche. La gente se perdía en la oscuridad, y si dos personas se tocaban corrían el riesgo de salir despedidas por la electricidad estática que el polvo creaba en el aire. Así lo cuenta Tim Egan en The Worst Hard Time, el libro que este periodista dedicó al Dust Bowl, el Cuenco de Polvo, uno de los más dramáticos episodios de la historia de Estados Unidos, en el que el desarrollo de una agricultura que no tenía en cuenta las condiciones del medio natural abocó a millones de personas al desastre. En su momento culminante, la combinación de sequía y tormentas de polvo afectó a una superficie mayor que la de la actual Alemania y devastó por completo un área equivalente a la del estado de Pensilvania. Rememoramos los noventa años del comienzo de ese fenómeno con una serie de fotografías icónicas, si bien los suscriptores de Historia NG podrán contemplar otras muchas imágenes del Dust Bowl (además de obtener más información sobre este hecho) en el espacio que hemos inaugurado para ellos en nuestra web, y que incluye la posibilidad de leer todos los artículos de la revista impresa, con la opción de visualizarlos también en un formato idéntico al de la revista en papel.

Este artículo pertenece al número 208 de la revista Historia National Geographic.