Siddhartha Gautama

Buda, de príncipe a asceta

Hacia el siglo VI a.C., un príncipe indio trocó su lujosa existencia por la vida de los ascetas, en busca de una explicación al porqué del sufrimiento y de un camino para ponerle fin.

Buda de Ayutthaya

Buda de Ayutthaya

Cabeza de Buda aprisionada por la raíz de una higuera estranguladora en Wat Maha That, un gran templo budista del siglo XIV en Ayutthaya (Tailandia), antigua capital de los tai.

Julien Garcia / Gtres

Cuando, hace unos 2.500 años, Siddhartha Gautama se iluminó bajo el árbol bodhi en Gaya, cerca de Benarés, declaró haber comprendido cosas que nadie había visto ni oído antes. En esta proclama reposa seguramente la clave del éxito del budismo como nueva religión. Se trata de una enseñanza que no solamente rompe con la tradición, sino que también lo hace con la idea de que la tradición es una fuente de autoridad. El mensaje de Buda («el Iluminado») y su propia figura no se pueden comprender sin tener en cuenta el contexto histórico en el que aparece y la tradición védica a la que responde. 

Una vida por escrito 

Una vida por escrito 

Una vida por escrito 

En la imagen, el Aloka Vihara en Matale (Sri Lanka), donde las enseñanzas de Buda se pusieron por escrito por primera vez en el siglo I a.C. 

Michele Burgess / Cordon Press

El mundo de Buda

Buda nació en el noreste del subcontinente indio hacia el siglo V a.C. Vio la luz en un clan guerrero llamado sakya, de ahí que sea conocido como Sakyamuni,«el sabio del clan sakya». Este clan, como muchos otros de la época, estaba organizado en forma de pequeña república de corte asambleario y ocupaba una región indeterminada en lo que ahora sería el sureste del Nepal. La capital de esta confederación de nobles guerreros estaba en Kapilavastu. Las tradiciones budistas nos dicen que los sakyas eran un clan violento, arrogante y malfiado. Quizás estas características fueran comunes a otros clanes de guerreros que no se sentían cómodos con la cultura védica y la autoridad de los sacerdotes brahmánicos.

Fragmento de un manuscrito

Fragmento de un manuscrito

Fragmento de un manuscrito del Rigveda datado entre 1495 y 1735 d.C. Biblioteca Británica, Londres.

Surgida mil años atrás, la cultura védica –cuyo texto fundamental era el Rigveda– se centraba en la adoración de los dioses del panteón indio primitivo, el culto a los ancestros y la realización de sacrificios para obtener una vida celestial después de la muerte. La sociedad estaba dividida en castas, y la de los brahmanes detentaba la máxima autoridad religiosa. Estaba constituida como una comunidad sacerdotal ligada por vínculos de familia que se estructuraban en varios linajes. Estos linajes, con sus respectivas mitologías, se remontaban a unos sabios védicos, los risis, poetas visionarios a quienes fueron revelados los himnos del Rigveda, el núcleo de la tradición. Asociados a los himnos existía toda una literatura que trataba sobre el «acto» (karma) sagrado, el sacrificio. Los brahmanes eran expertos en el sacrificio, por lo que gozaban del monopolio del conocimiento y de lo sagrado.

Agni, dios védico

Agni, dios védico

Agni, personificación del fuego y uno de los dioses védicos más importantes, en un relieve hacia el año 1000 d.C. Tras él aparecen brahmanes llevando
a cabo distintos rituales.

Cordon Press

Pero alrededor del siglo VI a.C. este monopolio empezaba a ser cuestionado por miembros de las otras dos castas superiores: guerreros (ksatriyas), como la familia de Buda, y mercaderes (vaisyas), organizados en gremios. Empezaron a proliferar comunidades de ascetas itinerantes (sramanas, «los que se esfuerzan», «los penitentes») procedentes de castas no brahmánicas y que vivían de forma itinerante como mendicantes, preferiblemente fuera de los núcleos urbanos. Fue entre estas comunidades donde aparecieron figuras tan importantes como Buda y el fundador del jainismo, Jina Mahavira, también de casta guerrera por nacimiento. 

Las teorías de estos maestros itinerantes, muchos de ellos parecidos a los filósofos cínicos griegos, cuestionaban el modo de vida y la teología de los brahmanes. Al mismo tiempo parecían manifestar cierta alergia al nuevo orden económico que surgió en este período, durante el cual empezaron a emerger las ciudades en la cuenca del Ganges. Fue justamente una economía boyante lo que facilitó la proliferación de estos grupos de ascetas o sacerdotes que vivían de la caridad ajena. Por entonces, y tal vez por las mismas causas, empezó a despuntar el reino de Magadha, cuyos monarcas Bimbisara y Ajatasattu fueron importantísimos patronos de Buda. 

Gran estupa de Sanchi

Gran estupa de Sanchi

Gran estupa de Sanchi

Este imponente relicario budista, cuya construcción debió de empezar el rey Ashoka en el siglo III a.C., está rodeado por un muro en el que se abren cuatro arcos (torana) con escenas de la vida de Buda.

Panther media / Cordon Press

Vida de Buda 

En los textos más antiguos del budismo (el canon budista en pali y los agamas chinos) no existe un relato biográfico completo del maestro. La leyenda de Buda que conocemos se elaboró hacia el comienzo de la era cristiana a partir de retazos biográficos extraídos de la literatura temprana, pero estos episodios semibiográficos tempranos no pretendían relatar la vida del maestro, sino que servían para emmarcar sus enseñanzas: ¿Cuándo dijo tal cosa?, ¿dónde?, ¿en qué ocasión?, ¿a quién?, ¿por qué?... Analicemos, pues, las claves de esta leyenda prototípica del joven aristócrata guerrero que decide abandonar su destino marcial y convertirse en asceta.

Brahmán

Brahmán

Brahmán representado en el recinto budista de Duldur Aqur (Xinjiang), en la Ruta de la Seda. Siglo VI d.C.

Album

De entrada, cabe recordar que la vida de un buda es la última de una cadena de reencarnaciones; un buda ya no se reencarna. Después de muchísimas vidas perfeccionando virtudes como la paciencia, la generosidad, la concentración y la sabiduría, nace en un mundo divino y se prepara para nacer en la que será ya la última vida en el samsara o ciclo de existencias. Este ser, el futuro buda, se conoce como bodhisattva

En el caso del bodhisattva Gautama, su madre se llamaba Maia y era una aristócrata del clan de los sakyas. La madre de un bodhi-sattva que nace a su última vida siempre es una mujer pura y muere pasados algunos días del parto. Al nacer, el bodhisattva presenta unas marcas que le auguran dos posibles destinos: o convertirse en emperador universal e imponer el orden a través de la «ley» (Dharma) y no la espada, o bien convertirse en un maestro universal de la verdad o «realidad» (Dharma) de la existencia. A partir de estos presagios, el niño que vio la luz en el seno de un clan familiar (gotra) llamado Gautama recibió el nombre propio de Siddhartha. De hecho, en la Vida del Buda (Buddhacarita) de Asvaghosa, un importantísimo autor del siglo II a.C., no se llama Siddhartha, sino Sarvarthasiddha. Pero el nombre significa lo mismo: «Aquel que alcanza su meta», o, en otras palabras, aquel que conseguirá lo que se proponga.

Nacimiento en Lumbini

Nacimiento en Lumbini

Nacimiento en Lumbini 

Maia se sujeta al árbol sal (shala) para ayudarse a dar a luz, y alumbra al futuro Buda por su costado derecho. Siglos II-III d.C. Smithsonian, Washington.

Album

Siempre según la leyenda, el niño crece en el palacio rodeado de lujos y placeres que constituyen «las cinco sogas de los sentidos», metáfora que apela a los peligros del apego y la atadura a los placeres de los sentidos. No conoce otro mundo. En torno a los dieciséis años, la edad en la que los jóvenes nobles se inician en asuntos de Estado, tienen lugar las famosas salidas de palacio, todas las cuales siguen el mismo esquema. Siddhartha sale a pasear con su cochero. Todo va bien hasta que ve a un enfermo, o a un viejo, o a un muerto. Nunca ha visto a una persona en tal estado y pregunta a su cochero qué le pasa a ese hombre: «Vio entonces el joven príncipe a un hombre viejo, jorobado, curvado, que se apoyaba en un bastón, que caminaba tembloroso, afligido, toda su juventud perdida. “¿Qué le ha pasado a ese hombre, querido cochero?
Su cabello no es como el de los demás, su cuerpo no es como el de los demás”, preguntó el príncipe.  “Ese, majestad, es un viejo”, respondió el cochero. “¿Qué es, querido cochero, un viejo?”.  “Un viejo, majestad, es aquel al que no le queda mucho tiempo de vida”».

Suddhodana, padre de Buda

Suddhodana, padre de Buda

Suddhodana, noble sakya que fue el esposo de Maia y el padre de Buda. 

Cordon Press

Acto seguido, Gautama pregunta si aquel es el único viejo, o el único enfermo o muerto del mundo. El cochero le explica al príncipe que no solo hay más viejos, más enfermos y más muertos, sino que todos los seres que han nacido, incluso los príncipes como él, están sujetos a tales calamidades. Aquí termina la excursión; Siddhartha quiere volver al palacio. Las excursiones fuera del palacio representan una experiencia traumática para el iluso príncipe, pero más interesante que su frustración inicial es su perplejidad: aun sabiendo que existen la vejez, la enfermedad y la muerte, la gente sigue haciendo vida normal, incluso ríen y celebran fiestas. 

En el palacio paterno

En el palacio paterno

En el palacio paterno

Siddhartha, arriba, muestra su habilidad con el arco; abajo, se casa con Yasodhara. Manuscrito birmano. 1800-1820. Biblioteca Británica, Londres. 

British Library / Album

En una cuarta salida del palacio, el bodhi-sattva Gautama ve a un asceta que medita. Esta visión funciona como contrapunto narrativo y abre la puerta a la resolución del conflicto espiritual del héroe. Aquí empieza la llamada «noble búsqueda»: la búsqueda de lo que está libre de envejecimiento, enfermedad y muerte, de la felicidad que no es transitoria; la búsqueda del nirvana. Ahora bien, lograr el perfecto despertar no será tan fácil como dejar el palacio y cortar «las sogas de los cinco sentidos», puesto que la aversión que el joven príncipe desarrolla hacia los placeres sensuales le conduce a una serie de prácticas ascéticas extremadamente dolorosas y perniciosas, como el ayuno ininterrumpido. 

Llega un punto en el que el príncipe asceta está al borde de la muerte. Se da cuenta de que el dolor y la penitencia no le han servido para lograr su objetivo. Es aquí cuando, según la leyenda, Gautama abandona las convenciones de los ascetas de su tiempo y decide aceptar una ración de comida.

Buda ascético

Buda ascético

Buda ascético. Arte grecobúdico de Gandhara. Museo Arqueológico, Lahore.

DEA / Album

El perfecto despertar

Gautama descubre así la vía del medio, que evita el placer y el dolor como medios para buscar una felicidad que no dependa de las cosas cambiantes. Meditando bajo el árbol de bodhi, una Ficus religiosa, en Gaya (la actual Bodh Gaya), Gautama visualiza la relación causal de los fenómenos, descubre la raíz del sufrimiento sin fin durante millones de vidas. Descubre que para terminar con el sufrimiento hay que terminar con aquello que lo causa, el apego. Este es el «perfecto despertar» (sambodhi). Comienzan entonces cuarenta años de magisterio, en los que predica la vía del medio, una vida de renuncia, de desapego a las posesiones y a las ataduras mundanas, tanto físicas como mentales. El pilar fundamental de su enseñanza son las «cuatro nobles verdades»: la existencia humana es sufrimiento; este es causado por el apego o deseo; para alcanzar la salvación es necesario eliminar el sufrimiento; el camino para eliminar el sufrimiento consiste en seguir el llamado óctuple sendero. Estas verdades implican una ley de la causalidad: los buenos actos tienen buenos frutos, los malos actos tienen malos frutos. Los buenos actos se definen por no ser fruto del deseo, de la aversión o de la confusión.

 

El gran despertar de Buda

El gran despertar de Buda

El gran despertar
Buda junto al árbol bodhi, bajo el cual alcanzó la iluminación, entre sus discípulos y varias divinidades. Arte grecobúdico de Gandhara. Siglo II d.C.

Album

El camino implica, pues, un desarrollo a nivel ético (bondad con los demás seres), meditativo (concentración) y también intelectual (comprensión del mundo tal como es realmente). Aquí radica la importancia histórica de Gautama, el Buda o Despierto: el budismo convierte al ser humano en responsable de sus propios actos y de su propio destino. Los dioses y demonios son ya meros comparsas. Buda apunta a un camino de liberación para todas las personas que estén dispuestas a desapegarse de los fenómenos transitorios y condicionados, pues nada que sea transitorio o esté condicionado puede considerarse una felicidad verdadera.

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un pensamiento nuevo

Un pensamiento nuevo

Un pensamiento nuevo

NG Maps

1500–600 a.C. Cultura védica (1). En el norte de la India predomina la cultura védica y brahmánica, en la que los sacrificios de animales desempeñan un papel central. 600-500 a.C. Budismo y jainismo (2). En el noreste de la India aparecen estas escuelas de pensamiento alternativo al brahmanismo, centradas en la «no violencia» (contra rituales sacrificiales) y en poner al ser humano en el centro del cosmos. 265 a.C. Ashoka Maurya (3) sube al trono de Magadha y sigue una política basada en los valores del budismo, el respeto a la vida humana y animal y la no violencia. Aparece la escritura en la India. 100-50 a.C. En Sri Lanka (4) se pone por escrito la tradición oral de las enseñanzas de Buda. Según las crónicas antiguas, los motivos fueron una guerra y una hambruna que pusieron en riesgo las vidas de los monjes que habían memorizado las palabras del maestro.

El rey Bimbisara, patrono trágico

El rey y el maestro 

El rey y el maestro 

El rey y el maestro 

Bimbisara ofrece a Buda un retiro para las siguientes
tres estaciones de lluvias. Miniatura de un manuscrito birmano. 1800-1820. Biblioteca Británica, Londres.

Album

Bimbisara, rey de Magadha, subió al trono hacia 542 a.C. Es el primer nombre que conocemos de la dinastía de este poderoso reino, que quizá debió su pujanza al buen uso de las minas de hierro y al control del comercio fluvial en la cuenca del Ganges. Bimbisara ha pasado a la posteridad como uno de los primeros patronos de Buda y su orden monástica. Fue él quien le donó el famoso Veluvana o «Bosque de Bambú», donde Buda dio importantes enseñanzas y pasó varias estaciones de lluvias. Bimbisara alcanzó el primer grado del camino noble, llamado «la entrada en la corriente», es decir, era un discípulo aventajado de Buda. Según la leyenda, murió de forma lenta y cruel, encarcelado y condenado a la inanición por su hijo Ajatasattu. Este, que también fue patrono de Buda, empezó una campaña militar de expansión que se recuerda en las crónicas budistas.

Los orígenes de Buda 

Lumbini, lugar santo

El templo de Maia

El templo de Maia

El templo de Maia 

En el interior del templo se aprecian las estructuras de ladrillo, las más antiguas del recinto.

Pep Roig / Cordon Press

Según la tradición, Maia dio a luz a su hijo Siddhartha cerca de un lugar llamado Lumbini («el hermoso»), agarrada a un árbol sal para ayudarse en el parto. En el siglo XIX, las excavaciones arqueológicas cerca de un pueblo llamado Padariya descubrieron un pilar erigido por el rey budista Ashoka, cuyo texto, del siglo III a.C., mencionaba la visita del monarca al lugar donde nació Buda, con lo que se dio por hallado el antiguo Lumbini. Las excavaciones que siguieron a la designación de Lumbini como Patrimonio de la Humanidad en 1997 descubrieron en el templo de Maia estructuras de tiempos de Ashoka y otras en ladrillo aún más antiguas, situadas sobre un espacio rodeado por seis pilares de madera fechados entre los siglos VIII y VI a.C., y en el que se hallaron raíces mineralizadas de árbol y elementos vegetales, tal vez ofrendas.

La columna de Ashoka

La columna de Ashoka

La columna de Ashoka 

En ella está la inscripción que rememora la vista de
este rey maurya a Lumbini. Siglo III a.C.

Ira Block / NG Image Collection

LOS DISCÍPULOS DE BUDA

Buda y sus seguidores 

Buda y sus seguidores 

Buda y sus seguidores 

Una pintura mural de una estupa de Miran, un oasis de la Ruta de la Seda  en el desierto de Taklamakán. 200-400 d.C. Museo Nacional, Nueva Delhi. 

Alamy / ACI

Entre los discípulos monjes de Buda destacaban Sariputta, por su inteligencia, y Moggallana, por sus poderes psíquicos, como la clarividencia y la clariaudiencia.

Un discípulo importantísimo fue Ánanda, primo hermano de Buda. Dulce y amigable, quizá por su extrema candidez fue el último de los grandes discípulos que llegó a la iluminación. Su contrapunto es Mahá Kássapa, que en muchas tradiciones es el primer patriarca de la comunidad de seguidores de Buda tras la muerte de este. Otros discípulos monásticos fueron Anuruddha, de gran autocontrol, Kaccháyana, maestro en exponer la doctrina, y Upali, antiguo barbero, el mejor experto en la regla monástica. Entre los discípulos laicos destacan el rey Bimbisara, el banquero Anathapindika, la prostituta Ambapali, el médico Jívaka y el herrero Chunda.

El discurso más famoso de Buda

sermón en sarnath

La estupa de Sarnath 

La estupa de Sarnath 

La estupa de Sarnath 

Marca el lugar del sermón: el Parque de los Ciervos, un santuario de animales y lugar de encuentro de ascetas.

Bruno Perousse / Gtres

El discurso «Puesta en movimiento de la rueda del Dharma» marca el inicio de la enseñanza de Buda; su texto, legado por la tradición, resume los puntos cardinales del mensaje budista. La primera parte trata del «camino del medio», que consiste en evitar tanto el apego a los placeres mundanos como a las penitencias excesivas. La segunda parte expone las cuatro nobles verdades, o más bien, las cuatro verdades que una persona noble conoce: qué es el sufrimiento(duhkha), su origen(samudaya), su cese(nirodha) y el camino(marga) para lograr su fin. El camino que el Buda enseña es el noble óctuple camino: recta acción, recta palabra, recta intención, recto esfuerzo, recto modo de vida, recta visión, recta concentración y recta atención. Buda dio este sermón a sus primeros cinco discípulos, antiguos compañeros de penitencia, en lIsipatana, la actual Sarnath, a las afueras de Varanasi (Benarés).

Buda, el maestro 

Buda, el maestro 

Buda, el maestro 

Escultura de Buda hallada en Sarnath; en ella hace con las manos el gesto o mudra de la enseñanza. Siglo V d.C.

Cordon Press

los últimos días de buda

El Mahaparinirvanasutra, uno de los textos más memorables de la antigua India, ofrece un relato, entre la historia y la leyenda, de los últimos meses de la vida de Buda.

Muerte de Buda

Muerte de Buda

Muerte de Buda

Esta pintura tibetana del siglo XVIII muestra el parinirvana de Buda: su muerte física, acaecida ante sus discípulos, supuso el punto final en el ciclo de renacimientos y sufrimiento. Museo Guimet, París.

Erich Lessing / Album

A LOS 80 AÑOS, varias dolencias aquejaban a Buda, que murió tras ingerir «delicias de cerdo» (o trufas, según dicen otros), una comida que le ofreció el devoto herrero Chunda. Los herreros formaban parte de una casta inferior e impura, y el cerdo era también un alimento considerado impuro por las castas superiores; en sus últimos momentos, Buda pidió que Chunda no fuera objeto de reproches. Parece que la causa de la muerte fue la disentería, que el maestro ya padecía. Buda murió –o mejor dicho, alcanzó el parinirvana (quedó liberado del ciclo de muerte y renacimiento)– en el bosque, entre dos árboles sal, cerca de Kusinara o Kushinagar. Fue incinerado con el mismo ritual que un emperador. Se dice que clanes guerreros de varias confederaciones y varios monarcas, como Ajatasattu, se dirigieron al lugar de la cremación para reclamar las reliquias en forma de huesos. La disputa estuvo a punto de desencadenar una guerra, pero la intercesión del brahmán Dona facilitó el reparto de las reliquias entre varios reinos y estados.
Y se dice que, dos siglos más tarde, el rey Ashoka mandó desenterrarlas para diseminarlas en 84.000 estupas por todo el subcontinente indio, donde supuestamente siguen enterradas. 

Relicario

Relicario

Relicario hallado en la estupa de Piprahwa, que supuestamente contuvo restos de Buda.

Album

Este artículo pertenece al número 234 de la revista Historia National Geographic.

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