Descubrimientos

Bagan, el gran centro budista de Birmania

El británico Gordon Luce dedicó toda su vida al estudio y la divulgación de los imponentes templos budistas de Bagan.

Panorámica de Bagan

Foto: Steve Allen Photo / Getty Images

A orillas del río Irrawaddy, en el centro de Birmania (la actual Myanmar), se extiende una llanura de tierra roja y vegetación verde esmeralda. Compitiendo por dominar el cielo, se alzan por encima de los árboles las puntas rosadas de cientos de pagodas y templos, dispersos por un espacio de algo más de cien kilómetros cuadrados.

La mayoría de estas construcciones se remontan a la Edad Media, una época en la que Bagan, como se llama ese vasto recinto, fue la capital de un extenso y floreciente imperio (1044-1287). Se estima que durante su apogeo se llegaron a construir en Bagan cerca de diez mil monumentos, incluyendo estupas, templos principales, templos menores y monasterios. Fue, y sigue siendo, la mayor concentración de templos budistas del mundo.

La religión budista había sido adoptada ya por los pyu, el pueblo dominante en la zona entre los siglos I y IX, pero recibió un nuevo impulso por obra de los birmanos, pueblo de origen tibetano que se impuso a los pyu. Tras conquistar el reino mon de Thaton en 1057, el rey Anawratha, el auténtico fundador del Imperio de Bagan, introdujo el budismo Theravada, que desde entonces devino la religión nacional birmana. Convertida en un importante centro intelectual para aquellos que deseaban estudiar textos religiosos, Bagan atrajo a estudiosos procedentes de India, Sri Lanka y Angkor.

Cronología

La joya birmana

950

Hacia esta época, gentes de etnia birmana ya dominan Bagan.

1044-1077

El rey Anawratha lleva a Bagan esclavos mon, algunos de ellos hábiles artesanos.

1277-1287

Los mongoles atacan a los birmanos, dejando Bagan sumida en el caos.

1918

El arqueólogo Gordon Luce publica su primer artículo sobre los templos de Bagan.

Auge y declive

El ocaso de esta civilización llegó a finales del siglo XIII a causa de las numerosas oleadas invasoras de los mongoles liderados por Kublai Khan, aunque estudios recientes indican que quizá su deterioro tuvo que ver con la excesiva devoción religiosa y el inmenso coste que supuso erigir la multitud de templos que cubren Bagan. Aunque Kublai Khan ordenó a su ejército no dañar los edificios religiosos, muchos de aquellos templos y pagodas cayeron en desuso, y el bullicio de la urbe fue a menos hasta que volvió a cobrar importancia como centro de peregrinaje hacia el siglo XV. A partir de ese momento se llevaron a cabo diversas intervenciones para restaurar y redecorar los templos y construir otros nuevos, unos 250 entre los siglos XV y XX. En total hoy se conservan más de 2.800 monumentos, de los cuales 2.000 pertenecen al reino medieval de Bagan.

Del mito a la ciencia

Aunque las cúpulas rosadas de los templos de Bagan nunca han desaparecido del paisaje, durante mucho tiempo los birmanos asociaron esas construcciones con una serie de mitos históricos recogidos en las Crónicas reales birmanas, un conjunto de relatos recopilados en los siglos XVIII y XIX. En estas crónicas se aseguraba, por ejemplo, que Bagan fue fundada en el año 108 por Pyusawthi, un rey de etnia pyu que en realidad es una figura legendaria. Pero sería a principios del siglo XX cuando esta narrativa empezó a ser puesta en cuestión por un grupo de estudiosos birmanos e ingleses, entre los que destacan el birmano U Pe Maung Tin (1888-1973) y el británico Gordon Luce (1889-1979).

Tras graduarse en Filología clásica en Cambridge en 1911, Gordon Luce aceptó una plaza de profesor de Literatura en Rangún (Birmania formaba parte entonces del Imperio británico). Allí trabó amistad con U Pe Maung Tin, hijo de una familia de clase pudiente birmana convertida al cristianismo y que en aquel momento era un especialista en pali, lengua sagrada del budismo Theravada.

Frescos del templo Law Kahtikepan, en Bagan.

Foto: AGE Fotostock

Bagan sale a la luz

La amistad entre U Pe Maung Tin y Gordon Luce llevó a este último a pasar largas veladas en la casa familiar del birmano, donde conoció a la hermana menor de su amigo, Me Ti Ti, con quien se acabaría casando en 1915. En 1918, Luce publicó su primer artículo sobre los templos de Bagan, pero dos años después, cuando optó a un puesto de catedrático en la nueva Universidad de Rangún, le hicieron saber que había sido excluido a causa de su «birmanización». Decepcionado, Luce regresó a Inglaterra, donde siguió con sus estudios de historia y cultura de Birmania y donde se reencontró con U Pe Maung Tin, que recibió una oferta para ampliar sus estudios en la Universidad de Oxford. En 1923 se publicó La crónica del Palacio de Cristal de los reyes de Birmania, en traducción inglesa de U Pe Maung Tin revisada por Gordon Luce.

La llegada de un nuevo rector a la Universidad de Rangún permitió a Luce volver a Birmania y concentrarse por fin en la investigación de los templos de Bagan. Luce recopiló las referencias a Bagan en los textos medievales en chino (lengua que estudió tras su regreso a Londres en 1920), pero, sobre todo, se dedicó a estudiar las inscripciones en los edificios de Bagan, de las que realizó cientos de calcos con ayuda de su ayudante Maung Sien. El británico publicó cinco tomos de grandes dimensiones con calcos de inscripciones que abarcan la historia de Bagan hasta la fundación de Ava, la nueva capital birmana, entre 1364 y 1365.

Luce estudió las inscripciones de los edificios de Bagan, de las que realizó cientos de calcos

Los trastornos de la política mundial y birmana afectaron de modo muy directo al trabajo de Luce. Durante la segunda guerra mundial, cuando Birmania fue invadida por los japoneses en 1942, él y su esposa tuvieron que huir por las montañas. Luce depositó sus transcripciones y anotaciones en la Biblioteca de la Universidad de Rangún para intentar mantenerlas a salvo, pero la mayoría fueron destruidas durante la ocupación.

Cuando finalizó la contienda, Luce volvió a Birmania para continuar con sus investigaciones, pero en 1964, tras el golpe de Estado del general Ne Win, fue expulsado del país junto con el resto de los extranjeros que allí vivían. Pese a ello, su compromiso con el estudio de la historia de Bagan nunca cesó.

Thatbyinnyu. El nombre de este templo deriva del término pali sabannu, «el omnisciente», uno de los epítetos de Buda.

Foto: Shutterstock

La síntesis final

Tras retirarse con su esposa a la isla de Jersey, situada en el canal de la Mancha, Luce dedicó el resto de su vida a estudiar el desarrollo de la civilización de Bagan empleando los métodos de la crítica histórica moderna. Retomó los esbozos que había realizado sobre la historia del país en su artículo de 1939, «Birmania hasta la caída de Bagan», para entender mejor el papel de los mon antes de la llegada de los birmanos y su ascenso al poder. Su mayor contribución al tema fue Old Burma-Early Pagan, una obra en tres volúmenes, publicada entre 1969 y 1970, que sigue siendo indispensable para entender el proceso de transición entre el mundo mon y el birmano en las planicies del río Irrawaddy.

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Bagan, capital imperial

Rodeado por el río Irrawaddy y por un foso lleno de agua del mismo cauce fluvial, el núcleo de la antigua Bagan estaba defendido además por una muralla de entre 9 y 15 m de altura, con una longitud de algo más de un kilómetro en el lado más largo. Los templos se alzaban tanto intramuros como en la planicie exterior, donde había viviendas de las que en la actualidad no quedan restos.

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Obra pionera

Los trabajos de Gordon Luce recibieron duras críticas de los historiadores birmanos más tradicionales, que no aceptaban que se contradijera el relato canónico de los orígenes de Birmania. Pero con el tiempo sus tesis fueron aceptadas, y Luce colaboró estrechamente con lingüistas y arqueólogos birmanos.

Gordon Luce, el primero comenzando por la derecha.

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Buda toca la Tierra

Thatbyinnyu es el templo más alto de Bagan. Fue comisionado por el rey Alaungsithu al final de su reinado, en la década de 1160, aunque nunca llegó a terminarse. Se distingue por el hecho de que la estatua principal de Buda que alberga está situada en la planta superior, mientras que en los demás templos se encuentra en la planta baja. No se sabe si la actual estatua es la original, pero sí lo es su postura, llamada bhumisparsha mudra, «el gesto de tocar la tierra». La mano derecha de Buda toca el suelo para solicitar a la diosa de la Tierra que asista a su iluminación y su victoria sobre Mara, el rey de los demonios. La fotografía junto a estas líneas fue tomada por Herbert Ponting a principios del siglo XX. Hoy la estancia es inaccesible por el riesgo que supone la actividad sísmica en la zona.

Estatua de Buda, templo de Thatbyinnyu.

Foto: Popperfoto / Getty Images

Este artículo pertenece al número 216 de la revista Historia National Geographic.

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