Emperatriz de Palmira

Zenobia, la reina de Palmira que desafió a Roma

En un tiempo de crisis e invasiones, esta monarca oriental construyó un gran imperio a costa de Roma. Sin embargo, fue derrotada por el emperador Aureliano en el año 272.

Herbert G Schmalz   Zenobia's last look on Palmyra   Google Art Project

Herbert G Schmalz Zenobia's last look on Palmyra Google Art Project

Adiós a Palmira. La reina Zenobia se despide de su ciudad tras ser capturada por Aureliano en este óleo de Herbert G. Schmalz terminado en 1888. Galería de Arte de Australia del Sur, Adelaida.

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A finales del siglo III el Imperio Romano vivía un período difícil de su historia; junto a la guerra civil, las invasiones bárbaras arrasaban la Galia e Hispania, mientras que en oriente los persas asaltaban la frontera. 

Con las legiones deshechas tras la derrota y ejecución del emperador Valeriano por el rey persa Sapor I, la monumental tarea de contener la invasión recayó en Odenato, rey aliado de la ciudad caravanera de Palmira, quien logró recuperar la provincia de Siria y expulsar a los persas.

Como recompensa, el nuevo emperador Galieno le nombró “gobernador de todo el oriente”, un cargo que le concedía autoridad sobre las provincias romanas de Asia, Siria, Judea, Egipto y Arabia. Desde ese puesto Odenato combatió a los persas con notable éxito, asediando su capital de Ctesifonte y guardando la frontera hasta ser asesinado por un complot familiar en el 267.

De reino a imperio

A su muerte, el poder recayó en su esposa Zenobia por la minoría de edad de su hijo Vabalato, cuya primera acción fue apresar y ejecutar a los asesinos de su marido. La nueva reina era una mujer atípica ya que según la contemporánea Historia Augusta era “sabia en los consejos, tenaz en los planes, firme con los soldados, generosa cuando era preciso y dura cuando necesario”.

Queen Zenobia Addressing Her Soldiers

Queen Zenobia Addressing Her Soldiers

Según la Historia Augusta Zenobia marchaba con sus soldados y bebía con sus generales a la manera de los reyes. La reina se dirige a sus soldados en un óleo de Giovanni Battista Tiepolo realizado entre 1725 y 1730. Galería Nacional de Arte, Londres.

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En un mundo de hombres, Zenobia supo reinar con ambición y astucia, rompiendo esquemas incluso con su vestuario y comportamiento, pues “acudía a las asambleas públicas portando un casco incrustado de piedras preciosas, montaba a caballo […] y caminaba con sus soldados durante tres o cuatro millas”. Sobre su aspecto físico la Historia Augusta nos dice que “su rostro era moreno, sus ojos negros y poderosos, su belleza increíble”.

Sin querer limitarse a ser reina de un estado cliente, Zenobia aprovechó el asesinato de Galieno en el 268 para iniciar una expansión territorial a costa de Roma, divida en numerosos usurpadores enfrentados, y arrasada por invasiones bárbaras. Su primer objetivo fueron Siria y Palestina, conquistadas al año siguiente, y en el 270 se completó la absorción de Egipto, una provincia clave de cuyo grano dependía la Urbe para sobrevivir.

Aureliano, el salvador de Roma

Tras proclamar a su hijo César del nuevo imperio palmireno, Zenobia mantuvo a raya a los persas y rechazó los contraataques romanos, hasta que un nuevo emperador pacificó occidente y se enfrentó a ella. Este era Lucio Domicio Aureliano, un soldado de origen humilde que se había hecho con el poder en Italia, desde donde recuperó África e Hispania, para luego expulsar a los invasores Godos y Macromanos.

5305   Brescia   S  Giulia   Ritratto di Claudio II il Gotico   Foto Giovanni Dall'Orto, 25 Giu 2011

5305 Brescia S Giulia Ritratto di Claudio II il Gotico Foto Giovanni Dall'Orto, 25 Giu 2011

Posible busto de Aureliano en bronce dorado. Museo de Santa Giulia, Brescia.

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Con el oeste asegurado Aureliano emprendió la reconquista de oriente con sus legiones. En el 271 cruzó el Helesponto a Asia y derrotó a los palmirenos en Dafnis, victoria que le permitió tomar Siria y Antioquía.

Zenobia reunió a sus tropas dispuesta a defenderse, y ambos imperios se encontraron en una polvorienta llanura cerca de Emesa, a medio camino entre Palmira y el mar. Cuenta el historiador Zósimo que la reina había reunido un ejército de 70.000 hombres, entre ellos cientos de jinetes acorazados llamados catafractos, enfrentados a 60.000 romanos.

el fin de un sueño

La batalla empezó según él de manera favorable a los palmirenses, cuya caballería derrotó a los jinetes romanos y “persiguió a los que se retiraban provocando el desorden entre sus filas”. Sin embargo en el centro las legiones se mantuvieron firmes, y dando media vuelta atacaron a los catafractos por el flanco, cuyas armaduras servían de poco frente a los martillos empuñados por los legionarios de Palestina.

ZENOBIA   RIC V 2   80000750

ZENOBIA RIC V 2 80000750

En esta moneda acuñada durante su reinado, Zenobia (izquierda) aparece como augusta junto a la diosa Juno (derecha).

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Siguió una gran matanza en la que asegura Zósimo que “los palmirenos huyeron, pisoteando a sus propios hombres al tiempo que los romanos les daban muerte, por lo que la llanura quedó repleta de cadáveres”. Con su ejército deshecho Zenobia se refugió en Palmira, donde Aureliano le puso cerco.

El asedio fue muy duro para ambas partes, pues a la falta de agua y comida se le sumaban el calor abrasador del desierto sirio. El emperador intentó negociar con la reina, pero la orgullosa palmirena le respondía con que “pedía altivamente mi rendición como si no fuera consciente que Cleopatra (de quien se decía descendiente) había preferido morir como reina antes que vivir [como cautiva].

iStock 145906665

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Este arco monumental decoraba una de las entradas a la principal avenida de Palmira, una calle columnada repleta de tiendas y templos. 

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Pese a ello Zenobia no optó por el suicidio como su ilustre antecesora, y cuando los romanos abrieron brecha en la muralla huyó a Persia escondida en una caravana de camellos. Desgraciadamente, fue interceptada por el enemigo antes de llegar al Éufrates y entregada a Aureliano, quien se la llevó prisionera a Roma.

The story of the greatest nations, from the dawn of history to the twentieth century   a comprehensive history, founded upon the leading authorities, including a complete chronology of the world, and

The story of the greatest nations, from the dawn of history to the twentieth century a comprehensive history, founded upon the leading authorities, including a complete chronology of the world, and

Zenobia desfila en Roma junto a otros monarcas derrotados durante el triunfo de Aurealiano. Grabado de la Historia Hutchinson de las naciones, 1912.

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Allí participó en el triunfo que el emperador celebró tras culminar la reunificación del Imperio en el 273, cubierta según la Historia Augusta con “gemas enormes de insoportable peso” y con las manos y pies “atados por cadenas de oro sostenidas por un bufón persa”. Su destino final es incierto, pues aunque algunas fuentes afirman que el emperador le cedió una villa en Tívoli para que viviera allí junto a su hijo, otros como Zósimo afirman que se suicidó o fue ejecutada por Aureliano.