Pionero de la exploración espacial

Wernher Von Braun, el artífice de la conquista de la Luna

A pesar de su pasado nazi, el científico alemán fue esencial para que los Estados Unidos fueran líderes en la carrera espacial que mantenían con la Unión Soviética y en lograr que su país de acogida fuera el primero en enviar una misión tripulada a la Luna.

Wernher Von Braun

Foto: CC

Wernher Von Braun, nacido el 23 de marzo de1912 en Wirsitz, entonces Alemania y hoy Polonia, fue un enamorado de los viajes espaciales gracias a los relatos de Julio Verne y de H. G. Wells, pero sobre todo a los trabajos cientificos expuestos en el libro Die Rakete zu den Planetenräumen (Al Espacio en Cohete) de Hermann Julius Oberth, uno de los padres de la astronáutica, que influyó poderosamente en aydarle a desarrollar los cálculos necesarios para hacer volar un cohete.

Del idealismo al asesinato en masa

Europa estaba inmersa en la Segunda Guerra Mundial, y en ese momento nadie sospechaba que los alemanes habían creado una nueva y devastadora arma que, sin proponérselo, daría inicio a la carrera espacial. El 20 de junio de 1944, uno de estos cohetes, al que llamaron A-4, atravesó por primera vez la línea de Karmán, un límite situado a cien kilómetros de altura, alcanzando el espacio exterior. Pero la intención de los nazis con este experimento no era llegar a las estrellas, sino provocar la mayor cantidad de muertes en el bando enemigo.

En septiembre de ese mismo año, los nazis comenzaron a lanzar cohetes A-4 cargados con explosivos sobre las ciudades de Lieja, Amberes y Londres en respuesta a los bombardeos aliados sobre las ciudades alemanas. En aquel momento, el misil balístico A-4 se había convertido en el V-2 o Vergeltungswaffe 2, (Arma de la venganza 2). Fue realizado con mano de obra esclava procedente de los campos de concentración y se calcula que durante su construcción murieron entre 12.000 y 20.000 personas. Y el científico que desarrolló aquel cohete que los alemanes usarían para bombardear era el mismo hombre que, años más tarde, ayudaría a los Estados Unidos a llevar a un hombre a la Luna: Wernher Von Braun. Aunque, al parecer, el científico no compartía la utilidad que los nazis pretendían dar a su invento: "Es lamentable que nuestros cohetes, nacidos del idealismo, sean utilizados para matar. Lo que nosotros diseñamos para abrir caminos hacia otros planetas no puede ser utilizado para destruir el nuestro".

"Lo que nosotros diseñamos para abrir caminos hacia otros planetas no puede ser utilizado para destruir el nuestro".

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"Armas Maravillosas"

A principios de 1945, cuando la derrota de la Alemania nazi era ya inevitable, Von Braun, con la complicidad de su hermano Magnus, un ingeniero químico que había contactado con los aliados, preparó su rendición ante el ejército norteamericano. En ese momento, los Estados Unidos ya habían desarrollado la llamada Operación Paperclip, que consistía en "captar" a los científicos nazis especializados en las llamadas "Armas Maravillosas del Tercer Reich" (cohetes y armas químicas) con la intención de ponerlos al servicio del bando aliado. Fue así como Von Braun y otros quinientos científicos alemanes fueron reclutados por el ejército estadounidense a cambio de ser exonerados de su pasado nazi. Tras ser reclutado, Von Braun (al que algunos han acusado de oportunista) dijo: "Mi país ha perdido dos guerras mundiales, y esta vez quiero estar del lado de los ganadores".

Von Braun (al que algunos han acusado de oportunista) dijo: "Mi país ha perdido dos guerras mundiales, y esta vez quiero estar del lado de los ganadores".

Mientras para algunos historiadores, Von Braun (que, según su propio testimonio, se afilió al partido nazi para poder seguir con sus investigaciones) se aprovechó de los delirios de grandeza de Hitler, que estaba obsesionado con la construcción de un arma futurista, para poder llevar a cabo sus propias ambiciones en el campo de la exploración espacial, para otros el científico fue un héroe, un visionario que hizo ganar la carrera espacial a los Estados Unidos. Sin prestar atención a su pasado, el gobierno de Washington otorgó la nacionalidad estadounidense a Von Braun en el año 1955.

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Primeros ensayos

Destinado en Alabama, Von Braun y sus colaboradores trabajaron en el desarrollo del misil balístico Júpiter y los cohetes Redstone, que la NASA usaría para los primeros ensayos del programa Mercury, el primer programa espacial tripulado de los Estados Unidos. En 1960, y tras transferir el centro de cohetes a la NASA, Von Braun se convirtió en director del Centro Marshall de Vuelo Espacial de la agencia espacial y en el responsable del diseño del cohete Saturno V, que entre los años 1969 y 1972 llevaría a los tripulantes de seis misiones Apolo a la Luna. En esa época, Von Braun, intervino en programas de Disney en los que hablaba del espacio y de la exploración espacial, además de actuar como portavoz de la NASA y publicar una serie de artículos titulada "El hombre conquistará el espacio pronto" en la revista especializada Collier.

En contra de sus críticos, que insistían una y otra vez en recordar el oscuro pasado del científico, hubo otros que argumentaron que en realidad Von Braun no tuvo elección a la hora de decidir trabajar para los nazis: "Esto no era una opción, porque habría llevado a su propia detención. Tanto si Von Braun sintió o no compasión por los abusos sufridos por los trabajadores esclavos, no estaba en posición de negociar los términos de su servicio con las SS o con Hitler", argumentaron.

Von Braun no tuvo elección a la hora de decidir trabajar para los nazis: "Esto no era una opción, porque habría llevado a su propia detención".

Una nueva era: la conquista del espacio

Sea como fuere, el exastronauta y amigo personal de Von Braun, Michael Collins, recordaba: "Con Von Braun la humanidad entró en la era de los cohetes, para bien o para mal". En realidad, la historia de Wernher von Braun es digna de una película de Hollywood. Gracias a sus conocimientos de astronáutica, el hombre alcanzó la Luna, con lo que los Estados Unidos lideró la carrera espacial. Von Braun fue asimismo un un gran divulgador. Cambió la mentalidad de la sociedad norteamericana y la hizo más receptiva a la importancia de las actividades espaciales. Además, impartió conferencias para afianzar el programa espacial norteamericano entre la población con un claro enfoque a los más jóvenes.

Michael Collins, exastronauta y amigo personal de Von Braun, recordaba: "Con Von Braun la humanidad entró en la era de los cohetes, para bien o para mal".

Cuando el presidente Kennedy anunció su programa para llevar a un hombre ala Luna, el científico alemán puso manos a la obra trabajando en el Saturno V. Éste era un cohete de gran potencia, compuesto por tres fases: la primera llevaba cinco motores con una duración de encendido de dos minutos y treinta segundos, la segunda fase comprendía cinco motores con una duración de encendido de seis minutos y treinta segundos, y la tercera se componía de un motor y tenía una duración de encendido de dos dos minutos. Durante los experimentos con Saturno V se consumieron unas 42 toneladas de combustible. Von Braun dijo entonces que el hombre iniciaba una nueva era en la extensión de su dominio y que nadie podía predecir las consecuencias futuras de la exploración espacial para la sociedad. Al final, todos estos esfuerzos dieron su fruto: el hombre llegó a la luna el el 20 de julio de 1969.

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Un hombre espiritual

A pesar de ser un hombre de ciencia, Von Braun tenía una vena espiritual como recogen estas reflexiones: "Las leyes naturales del universo son tan precisas que no se nos hace difícil construir una nave espacial para volar a la Luna, y podemos medir el tiempo del vuelo con la precisión de una fracción de segundo. Estas leyes tienen que haber sido establecidas por alguien".

Von Braun creía que las leyes naturales eran tan precisas que deberían haber sido establecidas por alguien.

Afectado de un cáncer de colon, Von Braun se retiró a Alexandria, Virgina, donde moriría el 16 de junio de 1977. Alan Lovelace, administrador de la NASA, el organismo encargado de la investigación espacial en el que trabajó durante tantos años el científico alemán, declaró: "Nos embarga un profundo sentimiento de pérdida personal por la desaparición del doctor Von Braun, uno de los más destacados pioneros en el campo de la exploración espacial".

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