Rutas comerciales

Los vikingos transportaban marfil de Groenlandia hasta Kiev

El ADN extraído de los huesos de morsa encontrados en la capital ucraniana ha revelado que proceden de las colonias escandinavas de la lejana Groenlandia, que en el siglo XII se habían convertido en el principal exportador de colmillos del mundo vikingo.

El ajedrez de Lewis, encontrado en el norte de Escocia, es quizás la obra de arte vikinga más famosa hecha enteramente con colmillos de morsa.

Foto: Cordon Press

El marfil era un producto muy apreciado en la Edad Media ya que con él se fabricaban objetos de lujo como estatuillas, joyas, placas grabadas e incluso empuñaduras de armas. Aunque la mayor parte de este valioso material procedía de elefantes de África y Asia, en las regiones del norte de Europa resultaba mucho más económico cogerlo de los colmillos de las morsas del Océano Ártico. Por ello, estos animales fueron cazados en Escandinavia y Rusia hasta llevarlos casi a la extinción.

Erik el Rojo llega a Groenlandia en el año 982.

Foto: Cordon Press

Afortunadamente para los nórdicos, cuando Erik el Rojo descubrió Groenlandia encontró inmensas manadas de morsas en las heladas playas de la isla, y pronto sus colmillos inundaron los mercados del continente hasta alcanzar la lejana colonia vikinga de Kiev a orillas del río Dniéper.

Un origen incierto

En el curso de las excavaciones llevadas a cabo de 2007 a 2011 en el lugar, se descubrieron una serie de piezas de marfil en un área de la ciudad que hacia el siglo XII estaba ocupada por talleres, donde se encontró asimismo la parte frontal de los morros de los animales, aprovechada por los artesanos nórdicos para hacer todo tipo de artefactos.

Los mercaderes exportaban los colmillos de marfil unidos todavía al morro de las morsas, que era aprovechado para fabricar objetos de hueso. En la imagen tres de estos fragmentos de cráneo encontrados en Kiev.

Foto: James H. Barrett and Natalia Khamaiko

Las ruinas de la iglesia de Hvalsey son todo lo que queda de uno de los asentamientos vikingos de la punta sur de Groenlandia.

Foto: Wikimedia Commons

En un primer momento se determinó que estos colmillos habían llegado a la ciudad desde las aldeas pesqueras de la bahía de Baffin, en el norte de Rusia. Sin embargo, los arqueólogos decidieron confirmarlo mediante la extracción del ADN de las morsas y su posterior comparación con los huesos de morsa descubiertos en los yacimientos groenlandeses y rusos.

De este modo se extrajeron muestras de siete de los nueve animales encontrados en Ucrania, que fueron enviadas a la Universidad de Oslo para secuenciar su genoma y determinar la cantidad de isótopos de carbono, nitrógeno e hidrógeno (cuya proporción varía según el lugar de origen de los huesos).

Más lejanos de lo que se creía

Tras cotejar el genoma obtenido con el de 37 especímenes del norte de Europa, incluyendo 4 de Groenlandia, los investigadores descubrieron que cinco de las morsas habían sido cazadas en la costa oeste de esta última, mientras que las otras dos procedían de la bahía de Baffin.

Mapa de la distribución de los huesos de morsa groenlandesa.

Foto: Barrett et al.

Los isótopos corroboraron esta procedencia, pues las altas cantidades de nitrógeno y carbono se correspondían más con poblaciones de la costa americana que con las del norte de Rusia. Así la teoría de que todo el marfil de Kiev procedía del norte quedó descartada en favor de la llegada al asentamiento de un creciente numero de colmillos de procedencia occidental.

Comercio internacional

Estas importaciones a través de una ruta de más de 4.000 kilómetros nos muestran la enorme extensión de las redes comerciales del mundo vikingo y el bajo coste del transporte de las mercancías, que hacía preferible traerlas de áreas tan alejadas como Groenlandia.

Desde los pequeños asentamientos de Vinland (como se conocía a esta isla en la época) los mercaderes llevaban el marfil hasta Islandia, para luego exportarlo a ciudades vikingas como Dublín o a los reinos de Noruega y Dinamarca. Desde allí los colmillos alcanzaban la próspera ciudad de Novogorod en la actual Rusia, de donde partían naves mercantes Dniéper abajo rumbo a Kiev y el Mar Negro.

Con el marfil de morsa que vendían los vikingos se fabricaron objetos como este cáliz cristiano tallado en el siglo XII con las imágenes de los cuatro evangelistas.

Foto: Wikimedia Commons

Datados por carbono 14 entre los años 1150 y 1300, estos huesos constituyen un paso más en la reconstrucción del comercio de los vikingos, quienes, lejos de sumir Europa en una edad oscura de saqueos y guerras, establecieron prósperos reinos y ciudades e hicieron posibles los intercambios a larga distancia entre áreas anteriormente incomunicadas. El estudio ha sido publicado en la revista digital de la Royal Society.

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