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Bloque con grabados en el yacimiento de Vinchamarca.

Foto: Boris Orjuela Cadena
Bloque con grabados en el yacimiento de Vinchamarca.

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Foto: Boris Orjuela Cadena

Desenterrando el pasado: Episodio 22

Viaje a los Andes en busca de pinturas rupestres de Perú

Las sociedades andinas han marcado simbólicamente el paisaje circundante mediante el arte rupestre. Ahora, un equipo arqueológico internacional está investigando desde hace años varios abrigos y asentamientos prehistóricos situados en los Andes peruanos para conocer mejor cómo vivían las sociedades que habitaban la zona hace miles de años.

Las sociedades andinas han marcado simbólicamente el paisaje circundante mediante el arte rupestre. Ahora, un equipo arqueológico internacional está investigando desde hace años varios abrigos y asentamientos prehistóricos situados en los Andes peruanos para conocer mejor cómo vivían las sociedades que habitaban la zona hace miles de años.

Bloque con grabados en el yacimiento de Vinchamarca.

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Foto: Boris Orjuela Cadena

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Nos vamos a Perú, subiremos a las altas montañas de la cordillera más mítica de toda Latinoamérica, los Andes, en busca de pinturas rupestres.
Y lo haremos con esta banda sonora…

Viajamos al valle de Nepeña, en Ancash, al norte del país, dónde un equipo de arqueólogos está documentando las pinturas y grabados que nuestros antepasados realizaron en la zona. Los investigadores llevan ya 3 campañas pateando el territorio, inexplorado hasta el momento, dónde han encontrado abrigos inéditos con pinturas que permiten reconstruir la secuencia cultural del valle. De hecho, la ingente tarea de documentación de los materiales encontrados está permitiendo rescatar una historia desconocida para la población local.

Descubriremos cómo las imágenes pintadas o grabadas en las rocas han servido a los habitantes del lugar para identificarse y comunicarse entre ellos, pero lo más increíble es descubrir que estas representaciones se han transmitido de generación en generación, perdurando a lo largo de miles y miles de años. Además, conoceremos la hermosa simbiosis entre la población local y el equipo del proyecto. Se ha creado una situación de ayuda mUtua, en la cual, los locales comparten su conocimiento del valle a los investigadores y estos ayudan a que sus habitantes conozcan su pasado ancestral.

Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Desenterrando el pasado”

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

Empezamos este capítulo presentando a la ideóloga del trabajo en el cual hoy nos centramos. Ella es Carmen Pérez, arqueóloga y actualmente profesora en la Universidad de Vigo. Su pasión por esta disciplina le viene desde muy, muy pequeña. Escuchen esto.

Las visitas al museo junto a su padre le marcaron tanto que decidió dedicar su carrera profesional a la arqueología.

“Mi profesión viene porque desde chiquita mi padre yo recuerdo domingo sí, domingo no me llevaba al museo arqueológico de Madrid. Era un gran aficionado de la arqueología, aunque él es ingeniero, pero ya te digo que desde pequeña me llevaba a ver yacimientos arqueológicos, al Museo Arqueológico Nacional casi todos los fines de semana. Yo creo que mi interés por el conocimiento del pasado, viene de allí”.

Las visitas al museo junto a su padre le marcaron tanto que decidió dedicar su carrera profesional a la arqueología.

La idea del proyecto que nos ocupa surgió en 2014. Carmen estuvo viviendo 6 años en Perú, dónde hizo algunas investigaciones arqueológicas, pero en 2014 volvió a los Andes para un trabajo y decidió arrancar un proyecto allí. Luego veremos dónde se ubica y en qué consiste este proyecto financiado por la Fundación Palarq.

Antes conozcamos a su directora, Primitiva Bueno Ramírez.

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“Un día me llamó Carmen Pérez, a la que yo nunca había tratado personalmente y me dijo que quería hablar conmigo porque le habían interesado mucho los trabajos que hacíamos y además porque nosotros trabajamos bastante en la idea de poder conseguir protocolos de trabajo de lo que llamamos prospecciones dirigidas. es decir , buscar en un determinado territorio, abrigos pintados o rocas grabadas siguiendo una norma de cómo estas imágenes están colocadas en el territorio, es decir, no son elementos aleatorios, sino que están relacionados con sitios de habitación, con sitios funerarios.

Primitiva, aunque todos la llaman Mimi, es arqueóloga y catedrática de prehistoria de la Universidad de Alcalá. Ha realizado varios proyectos en Latinoamérica relacionados con abrigos con pinturas rupestres, rocas grabadas, etc.

Mimi recibió la llamada de Carmen y enseguida lo tuvo claro…

“A mí me ganó… absolutamente su entusiasmo… y yo bueno me falta siempre poco para entusiasmarme más. A los dos nos pareció una idea magnífica, y contactamos con la Fundación Palarq porque nos pareció que eran igual de atrevidas que nosotras no? que siempre fomentan la investigación en zonas que a veces es difícil investigar, realizar estos trabajos.

Así pues, Carmen le propuso a Mimi la tesis sobre la “Arqueología del arte rupestre de los Andes Centrales”.

“Yo voy a buscar a Mimi porque me parece que es una excelente investigadora, profesional y precisamente ella trata los temas de trabajo que eran de mi interés para la tesis doctoral”.

Hechas las presentaciones y explicado cómo empezó todo, vamos a conocer en qué consiste este fascinante proyecto.

Trasladémonos a las montañas andinas del Perú. Esta impresionante y famosa cordillera que recorre toda Sudamérica desde Colombia hasta Argentina bordeando la costa del océano Pacífico.

En total se extiende a lo largo de 8.500 kilómetros, lo que la convierte en la cordillera más larga del planeta. De toda su extensión, hoy nos quedamos en el centro, en Perú, concretamente en la Cuenca del Río Loco, en el Valle de Nepeña, situado en la región de Ancash.

“Estamos aproximadamente a unos 350/450 km al norte de Lima, en línea recta si vamos hacia el norte y desde del océano Pacífico hacia el interior, estamos aproximadamente a unos 80 km. En el valle en el que trabajamos tiene una línea altitudinal que va desde los 600 metros respecto al nivel del mar hasta 4.000 metros. Para que os hagáis una idea de la verticalidad de este paisaje”.

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Un dato interesante: el 45% de Perú está dominado por las formaciones montañosas de la cordillera, lo que lo convierte en unos de los países más accidentados del continente americano, así que ya os podéis imaginar que el desnivel en el paisaje es evidente.

Le preguntamos a la investigadora cómo se lleva esto de trabajar, a veces, a tanta altura. ¿Condiciona esto a la investigación?

“Bueno, yo que he trabajado tantos años en Perú he subido muchas veces a esta altura y trabajar a esta altura el único inconveniente es que te pueda dar el soroche o mal de altura, que es cuando una sube a tantísima altitud se queda sin oxígeno y el soroche te da dolor de cabeza, vómitos… Evidentemente cuando uno tiene esta sensación tiene que comenzar a descender, no?

Nos cuenta Carmen que ella y su equipo nunca han sufrido ningún mal de altura. Pero sí destaca que esto complica un poco las tareas, ya que hay que caminar más despacio, respirar más tranquilamente… En fin, cómo todo cuesta más, no se puede tener mucha prisa.

El equipo, junto a las comunidades locales (en unos minutos hablaremos de su importancia) ha desarrollado un minucioso trabajo de prospección y geolocalización, en estos difíciles terrenos. Vamos a ver qué han descubierto.

El objetivo es estudiar las sociedades del pasado a través de la arqueología y el arte rupestre en la Cuenca del Río Loco. En las 3 campañas que llevan trabajando en esta región, el equipo ha descubierto una concentración importante de arte rupestre, en una área relativamente reducida.

De hecho, han descubierto los primeros abrigos pintados que se conocen en este valle, ya que casi no hay antecedentes en el estudio del arte rupestre pintado en esta zona.

A lo largo de la historia, las culturas humanas se han desarrollado mediante símbolos con los que se han identificado a lo largo de generaciones. Es sabido que el arte rupestre encontrado en la zona lo usaban las sociedades andinas para marcar y modificar simbólicamente el paisaje.

Vamos a trasladarnos en la actualidad, dónde veréis que también usamos identificaciones.

“Por ejemplo yo soy andaluza y cuando yo era pequeña en todas las casa había a la puerta un crucifijo, y ninguna de esas casas era una iglesia… era una manera de identificar a las personas que vivían allí como parte de una agregación de otras personas se identificavan a sí mismo como católicos… era una manera de identificarse. Es en ese sentido con el que nosotros hablamos de símbolos del pasado, que a veces son identificaciones.

Otra forma muy común de identificación, y que a menudo vemos…. sobre todo en verano: los tatuajes. Antes también se marcaban la piel.

“Los signos de los tatuajes enseñaban al otro en el primer contacto pues si eres amigo o enemigo o si eras de tal o tal tribu. Y ahora, también nosotros con nuestro elementos externos nos identificamos delante de otros, y nos posicionamos, según vamos vestidos o adornados… esa sería otra manera de relacionarnos con estos marcadores gráficos”.

Se trata pues de localizar marcadores gráficos, imágenes que sirvieron para compartir un código entre muchas personas a lo largo de muchas generaciones.

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¿Y de cuánto datan las pinturas?

Cuenta Mimi que las pinturas rupestres encontradas en el Valle datan de hasta 65.000 años antes del presente, las más antiguas, hasta 600 años después de nuestra era. Lo fascinante es comprobar cómo estas pinturas, con sus respectivas imágenes, se han repetido a lo largo del tiempo y del territorio.

Sean 40 o sean 65 hasta como poco 10.000 años antes de ahora se siguieron haciendo las mismas formas. Te imaginas que capacidad de transmisión de conocimientos a lo largo de miles de años. A mí, esa solidez es que me parece maravilloso, saber que lo que somos tiene una raíz tan potente, me parece fantástico”.

Es increíble comprobar cómo las imágenes se han ido transmitiendo de generación en generación.

Por el tono de voz de la directora (Mimi)… se hace evidente el entusiasmo/ pasión que siente por su trabajo.

“Yo como soy muy escandalosa, cada vez que encontramos algo no puedo evitar gritar de ilusión es tan increíble que podamos acercarnos de un modo tan próximo a lo que esas personas hicieran en lugares recónditos… que yo me considero una absoluta privilegiada de poder trabajar en estos sitios”.

Ya ven, cada vez que descubren una nueva pintura o grabado se oyen gritos. Gritos de ilusión, claro.

Este trabajo lo lleva a cabo un equipo español interdisciplinar de la Universidad de Alcalá con la colaboración de la Universidad de los Andes, en Colombia, y del Museo Arqueológico de las Tecnologías Andinas, en Perú.

Aplicando una precisa metodología que ya se ha usado en otras investigaciones centro-andinas, como la arqueometría, la fotogrametría o las excavaciones, analizan el arte rupestre distribuido por el valle.

Con estos análisis se establecen patrones locacionales, que permiten reconstruir la manera en la cual los grupos humanos habitaron y transitaron el territorio.

Si por ejemplo tenemos una determinada grafía o dibujo en un panel con arte rupestre y este dibujo se repite a lo largo de determinado espacio en otros lugares, estamos viendo que, probablemente, sean las mismas personas o grupos culturales los que se están moviendo por determinados sitios, no?

Con esto Carmen nos demuestra que hay movilidad de personas y de ideas. Y, sigue con otro ejemplo…

“Si por ejemplo encontramos conchas en un yacimiento que están a 2.000 metros de altitud, allí estamos viendo que la gente se está moviendo está compartiendo ideas entre la costa y la sierra”.

Para poder llegar a estas conclusiones hacen una extensa documentación de todas las grafías o imágenes, encontradas. En el equipo cuentan con un fotógrafo profesional que se encarga de esta minuciosa tarea.

Y, posteriormente, con todas las grafías documentadas, crean unos cánones y unos patrones.

“Estas grafías se van separando en lo que llamamos los cánones y patrones, los cánones es lo que se representa y los patrones, las diferentes maneras en que se representa.

Pero, ¿qué diferencia hay entre un canon y un patrón?

Por un lado, los cánones son lo que se representa, y los patrones las diferentes maneras en que se representa.

“Pues se representa al ser humano, eso sería un patrón y las diferentes maneras en que se representa a ese ser humano, pues con los brazos subidos, o con el cuerpo dividido en dos, o se representa con los ojos, o sin ningún rasgo facial”.

Para llegar a documentar todas estas grafías y obtener conclusiones no hay otra que pisar el territorio, ya sea en 4x4 o a pie. Y siempre acompañados por la gente local que conocen, mejor que nadie, el Valle.

Nosotros no descubrimos nada, nosotros descubrimos para la ciencia”, afirma con rotundidad Carmen. La ideóloga de este proyecto explica que no descubren nada, porque la gente local ya conoce muy bien lo que tiene en su territorio.

Por eso lo que procuran es implicarlos en el proyecto convirtiéndolos en una pieza fundamental.

“Lo primero que se ha hecho es contar con las comunidades que viven allí. Irles explicando que es lo que se iba a hacer y contar con ellos con su conocimiento y además el conocimiento de los ancianos que a su vez han oído a otros, y saben si hay cuevas, si hay abrigos, sabes?”

Además de ayudar a documentar las grafías y recorrer la zona con el equipo, la población local ha estado presente durante las excavaciones.

La idea de introducir y de implicar, a las comunidades locales ha sido una máxima para el equipo, de hecho, un miembro de este habla el quechua ancashino para así mejorar la comunicación. Además, el equipo pidió permiso a todas las comunidades campesinas, para que aceptaran y aprobaran el proyecto. Este trámite no era obligatorio, pero el equipo entendió que era lo más lógico, querían mantener un respeto a aquellos habitantes que custodian el valle.

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Para ello han realizado distintas iniciativas. Por ejemplo, han hecho una gran tarea de difusión del trabajo en la radio local, Radio Moro.

“Porque es precisamente la radio local, los programas dedicados a la agricultura que se emiten a las 4 de la madrugada y que se escuchan en todo el valle y tu puedes informar que hay un grupo de personas que tienen un proyecto de investigación que va a estar moviéndose por ese valle que no se preocupen que no son ingenieros que van a hacer cosas de minería sino que es un proyecto de investigación”.

Otra de las iniciativas es hacer talleres para niños y niñas de los distintos centros educativos de la zona. La idea es explicarles el trabajo que están realizando y que los alumnos interpreten lo que ven en las pinturas y grabados.

“Nosotros no pretendemos interpretar lo que dicen estos dibujos, sino que nos interesan sobre todo es la localización… pero es interesante que en una iconografía que desde el punto de vista occidental no entendemos nada, y llegue una niña y diga anda profe pero si aquí se ven las montañas, se ve el río, una cosa que nosotros no hubiéramos podido imaginar”.

También trabajan con los profesores compartiendo los conocimientos de los resultados del proyecto para que estos lo difundan, con la idea de mostrar con orgullo su pasado ancestral.

Empezábamos el podcast descubriendo la entrañable historia que llevó a Carmen, la ideóloga del proyecto, a dedicarse a esta profesión. Queremos saber ahora qué llevo a su directora, Mimi, a ser arqueóloga.

“Todo el mundo me llama Mimi porque tengo un nombre espantoso , mi nombre es Primitiva y como te podrás imaginar todo el mundo decía, buah es que estaba predestinada… lo cierto es que yo desde que empecé en ese momento historia, en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense. Empecé esta carrera porque yo era una lectora empedernida y me encantaban todos los libros que tenían referencias a la historia del pasado, cuanto más antigua mejor”

Destaca además la suerte que tuvo al coincidir, durante la carrera, con muy buenos profesores.

Es la generosidad del conocimiento que tienen los profesores y profesoras que te encuentras a lo largo de la carrera los que te ayudan a encontrar tu propio camino, esto me abrió mucho los ojos, sobre que se podía hacer, como, donde cuales eran las mejores oportunidades. Y todo esto pasa normalmente fuera de las aulas. La arqueología es mucho trabajo de campo.

“Lo mejor de mi profesión es tener la oportunidad de acercarme a un pasado que está mucho más próximo de los que creemos y siempre de la mano de personas increíbles… porque nosotros trabajamos a veces en sitios muy pequeños y allí te das cuenta de lo buena gente que hay en todos sitios y de lo generosas que son las personas con los que vienen de fuera, como es nuestro caso, ¿no?”

En la próxima campaña, que está previsto que se lleve a cabo entre los meses de julio y septiembre, el equipo seguirá contando con la generosidad de la población local. Su conocimiento es clave para seguir documentando la zona en busca de evidencias que expliquen la secuencia cultural del valle y la manera como vivían y se desplazaban sus habitantes.

Porque ya sabéis… a fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

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