Angkor

Una verdadera metrópolis en la Camboya medieval

Un moderno escáner láser ha permitido a los investigadores hacer un mapa de las estructuras que poblaron la región de Ankor, y a la vez reconstruir sus dinámicas demográficas y urbanísticas.

Reconstrucción de la vida en Angkor Wat a finales del siglo XII.

Reconstrucción de la vida en Angkor Wat a finales del siglo XII.

Foto: Tom Chandler, Mike Yeates, Chandara Ung and Brent McKee, Monash University, 2021, CC BY-NC-ND.

¿Cómo eran de grandes las ciudades de la Antigüedad? En su época de máxima expansión hace 5.000 años una de las primeras ciudades del mundo, Uruk, albergaba a unos 40.000 habitantes. Durante el período medieval, Londres tenía una población de cerca de un cuarto de millón, que creció hasta llegar a los 600.000 a principios del siglo XVII.

Sin embargo una de las mayores ciudades del mundo fue construida en la jungla que cubría la región del Gran Angkor, situada en la actual Camboya. Este yacimiento medieval fue el hogar del Imperio Jemer o de Angkor, que duró desde el siglo nueve hasta el quince y universalmente conocido por el famoso templo de Angkor Wat.

El templo de Angkor Wat es uno de los mas de mil construidos durante el período del Imperio Jemer en la región.

El templo de Angkor Wat es uno de los mas de mil construidos durante el período del Imperio Jemer en la región.

Foto: Alison Carter, CC BY-ND

Pero de lo que la gente no se da cuenta al visitar sus magníficas ruinas es que Angkor Wat constituye solo uno de los más de mil templos levantados en la región. Nuestra investigación sugiere que este asentamiento podría haber alojado entre 700.000 y 900.000 personas durante el siglo XIII, lo que significa que su población sería equiparable al millón de personas que vivieron en Roma durante su apogeo. En este artículo os mostraremos como nuestro equipo interdisciplinar consiguió reconstruir la población y el crecimiento de esta ciudad sagrada a lo largo de sus casi 900 años de historia.

Mapeando las estructuras medievales de Angkor

En los últimos 30 años, los arqueólogos han explorado las junglas y campos de arroz de Camboya con la colaboración de la APSARA (Autoridad para la Protección y Salvaguardia de Angkor y la Región de Angkor), documentando miles de estructuras medievales integradas dentro del paisaje. Su labor ha incluido excavaciones tradicionales, prospecciones en motocicleta y el uso de el uso de imágenes por satélite para localizar las marcas dejadas por los edificios en el terreno.

Nuestro conocimiento de la región dio un salto cualitativo a partir de 2012, cuando los investigadores del Consorcio Arqueológico Jemer empezaron a escanear con láser este yacimiento Patrimonio de la Humanidad desde el aire. Conocida como Lidar, esta nueva tecnología permitió hacer en pocos días el mapeo de una zona que de otro modo habría llevado a los arqueólogos meses si no años, al atravesar el láser la densa vegetación y conseguir una imagen detallada de la superficie de Angkor.

Arriba: el centro cívico y ceremonial de la región del gran Angkor estaba rodeada de campos de arroz y el área metropolitana. Vías de comunicación como canales y carreteras conectaban las diferentes zonas entre sí, al tiempo que un sistema de presas permitía regular la distribución de agua. Abajo: los templos principales del centro cívico-ceremonial.

Arriba: el centro cívico y ceremonial de la región del gran Angkor estaba rodeada de campos de arroz y el área metropolitana. Vías de comunicación como canales y carreteras conectaban las diferentes zonas entre sí, al tiempo que un sistema de presas permitía regular la distribución de agua. Abajo: los templos principales del centro cívico-ceremonial.

Foto: Science Advances, C. Pottier, D. Evans and J-B. Chevance, CC BY-ND.

Gracias a los datos obtenidos a través del Lidar los autores del estudio hemos conseguido elaborar en 2021 un mapa de las decenas de miles de elementos arqueológicos que forman Angkor. De la mayoría de estas estructuras solo quedan las marcas de los cimientos, pues al estar construidas con paja y postes se pudrieron y hoy han desaparecido. El escaneo reveló una trama compleja, con bloques urbanos construidos encima de montículos rodeados por pequeñas balsas. De este modo pudimos obtener uno de los mapas más completos de una extensa ciudad medieval, lo que nos llevó a indagar sobre su evolución y cuanta gente vivió en ella a lo largo del tiempo.

Uso y cronología de las estructuras

Publicada recientemente en Science Advances, nuestra investigación ha combinado este nuevo mapa con las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la región durante los últimos treinta años. En ella introducimos todos los datos dentro de un marco de referencia común, gracias al que pudimos deducir cuando se ocuparon las estructuras y el número de sus habitantes. Equiparamos los yacimientos más bien conocidos con aquellos que presentaban unos rasgos similares y obtuvimos así la población aproximada de cada zona del complejo y su evolución en el tiempo.

Las torres con cara del templo de Bayon son uno de los elementos más conocidos del área central de Angkor.

Las torres con cara del templo de Bayon son uno de los elementos más conocidos del área central de Angkor.

Foto: Alison Carter, CC BY-ND

El núcleo de Angkor era su centro ceremonial, repleto de templos de piedra como Angkor Wat y Bayon, era una de las dos capitales del Imperio. Pensamos que la gente que vivía allí trabajaba en los templos o la administración, por lo que se trataría de obreros especializados, artesanos, bailarines, sacerdotes o maestros entre otras profesiones.

Estos funcionarios dependían de los excedentes de arroz generados por los campesinos que vivían en los campos de alrededor, complementados (según las últimas investigaciones) con productos cultivados en pequeños campos domésticos. Por el contrario, los que habitaban en el área circundante tendrían otro estilo de vida, pues eran predominantemente granjeros que se pasaban el día plantando y recogiendo arroz.

Al margen de las áreas productiva y religioso-administrativa existía una tercera formada por las carreteras y los canales. Al ser simplemente un lugar de paso, estas arterias han sido ignoradas sistemáticamente por las campañas de excavación, que han preferido centrarse en aquellas de más riqueza arqueológica (templos, casas y granjas). Pese a todo, algunos miembros de nuestro equipo creen que podrían haber sido habitadas por aquellos que se dedicaban al transporte de mercancías.

Hoy en día algunas casas de Cambodia se siguen construyendo como en tiempos antiguos: elevadas sobre postes y hechas a base de paja y madera.

Hoy en día algunas casas de Cambodia se siguen construyendo como en tiempos antiguos: elevadas sobre postes y hechas a base de paja y madera.

Foto: Alison Carter, CC BY-ND

Situando los antiguos jemeres en el tiempo

Para establecer la cronología de cada zona nos basamos en la fecha de construcción de los templos, que son los edificios que mejor se han conservado. Su decoración e inscripciones permitieron situar a algunos en el tiempo, mientras que para los otros recurrimos a un algoritmo inteligente. Este agrupó a los templos según rasgos comunes (orientación, tamaño, tipo de artefactos encontrados y pedestal entre otros), para luego fecharlos a partir de aquellos de los que teníamos constancia en las fuentes históricas.

Reconstrucción de un asentamiento medieval con templete central del sur de Angkor.

Reconstrucción de un asentamiento medieval con templete central del sur de Angkor.

Foto: Tom Chandler and Micheal Lim, Monash University, 2011, CC BY-NC-ND

Combinando el mapa obtenido a través del Lidar con nuestras estimaciones de ocupación pudimos obtener una buena imagen de la dinámica demográfica de cada área. Sin embargo nuestras conclusiones no son definitivas, y serán necesarios futuros estudios para obtener un modelo fiable del lugar.

En base a las excavaciones arqueológicas, asignamos cinco personas a cada una de las casas de 600 metros cuadrados repartidas por la zona central, y a continuación las multiplicamos por el número de hogares, obteniendo así el total de habitantes pertenecientes al período temporal indicado por su templo correspondiente.

Estimar la población de los campos de arroz que rodeaban el centro (la llamada área metropolitana) fue algo más complicado, pues solo se ha conservado una pequeña parte de los montículos habitados en época Jemer. No obstante, los muchos templos repartidos por el campo nos han permitido descubrir el número de campesinos que habitaban el área, pues a partir de datos etnográficos hemos llegado a la conclusión que cada uno servía de centro religioso y social para unas 500 personas.

La densidad de población y el crecimiento de Angkor a lo largo del tiempo.

Como se puede ver en el gráfico superior, en el período inicial del asentamiento la población del área metropolitana y el centro religioso-administrativo era prácticamente idéntica. Con el crecimiento de la ciudad aumentaron de forma explosiva los habitantes de la zona rural, mientras que por el contrario los templos tuvieron un crecimiento mucho más lento, incrementando gradualmente su densidad de población hasta el siglo XII. Gracias a esta reconstrucción de la población de Angkor y sus desplazamientos a lo largo del tiempo obtuvimos las dinámicas de crecimiento y decadencia de este enorme yacimiento.

Ciudades pasadas, lecciones presentes

Nuestro trabajo tiene implicaciones que van más allá de un simple mapa de la población de Angkor. Siguiendo nuestro método, los investigadores podrán conocer mejor las respuestas que dieron las ciudades antiguas a los desafíos a los que se enfrentan hoy las ciudades contemporáneas.

¿Que hace a una ciudad resistente a crisis climáticas, políticas y sociales?, ¿Como se puede mantener a una población tan numerosa concentrada en una área pequeña?, ¿Qué pasa cuando la gente se agrupa en un espacio reducido que crece más y más a lo largo del tiempo?, ¿Depende la eficiencia de la escala?, ¿Llevan las ciudades a la desigualdad social?, ¿Hay verdades universales, matemáticas, que definan la relación entre personas y ciudades? Fijándose en los ejemplos del urbanismo pasado, los investigadores podrán empezar a responder a algunas de estas cuestiones sobre el futuro de las ciudades actuales.

* Alison Kyra y Sarah Klassen son investigadoras en la Universidad de Oregon y la Universidad de Leiden respectivamente. Este artículo se publicó originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.