Mujeres en el mundo del crimen

La verdadera historia de Griselda Blanco, "la Jefa" del narcotráfico

Nacida en algún punto de la costa Caribe de Colombia, Griselda construyó un opulento imperio de la droga que abrió el camino para los que vinieron después. Entre ellos, el archiconocido Escobar.

Griselda Blanco Medellin (1)

Griselda Blanco Medellin (1)

Foto policial de Griselda Blanco, narcotraficante colombiana y pionera del tráfico de cocaína en Miami durante los años 70 y 80.

Metro Dade Police Department

En 1981, la ciudad de Miami abandonó por completo su serena reputación para convertirse en el núcleo de la violencia en el país: tal y como reportaba la revista TIME con un titular en portada que preguntaba "¿Un paraíso perdido?", la capital del estado de Florida registró 621 homicidios ese año, uno más excéntrico que el anterior: personas despedazadas en mitad de la calle, tiroteos en motocicleta a plena luz del día y cuchillazos en el cuello.

Detrás de esta ola de violencia, que había comenzado años atrás y se extendió hasta finales de la década de los 80, había una persona cuyo apellido era del mismo color que lo que le otorgó poder: Griselda Blanco y la cocaína. Un personaje que, a lo largo de la historia, ha quedado eclipsado por sus contemporáneos masculinos Pablo Escobar o El Chapo, pero que, en efecto, infundió mucho más terror durante la época dorada del narcotráfico entre Colombia y Estados Unidos.

Conocida con múltiples apelativos, como "la Jefa", "la Madrina" o "la Viuda Negra", Blanco construyó un opulento y altamente rentable imperio de la droga que abrió el camino para los que vinieron después. Pero, sin embargo, y a diferencia de estos, su agitada historia no había llegado a las pantallas, hasta ahora.

 

Griselda Blanco

Griselda Blanco

Sofía Vergara da vida a Griselda Blanco en la nueva serie de Netflix.

Netflix

Creada por Doug Miro y Eric Newman, quienes también estuvieron detrás de 'Narcos' (2015) y 'Narcos: México' (2018), 'Griselda' se estrena en 2024 como una miniserie de 6 episodios llena de acción, crimen y, por supuesto, droga. Y será la actriz colombiana Sofía Vergara quien dará vida a la biografía de esta mujer ambiciosa y poliédrica, a quien podremos ver expuesta como una madre devota, o como a una salvaje criminal

De la calle a la gloria: los primeros años de blanco

El lugar de nacimiento de Griselda Blanco es todavía una inexactitud dentro de su biografía: algunas fuentes lo sitúan en Santa Marta, y otras en Cartagena de Indias. Pero lo que sí es seguro es que en el año 1943, en algún punto de la costa Caribe de Colombia, comenzó la vida de una de las delincuentes de la droga más peligrosas de la historia. 

La pobreza la condujo por senderos perniciosos: según su expediente delictivo, habría empezado su carrera criminal a los 11 años, cuando colaboró en el secuestro de un niño al que acabó asesinando después de que su acomodada familia se negara a pagar el rescate. Poco más tarde, se cree que se dedicó a malvivir de la prostitución y de pequeños hurtos como carterista, hasta que conoció a Carlos Trujillo

 

griselda

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Sofia Vergara como Griselda en la nueva serie de Netflix.

Netflix

Aficionado a la falsificación de documentos, la animó a emigrar hacia Nueva York cuando ella tenía solo 21 años. Allí se casó con él y tuvo tres hijos —Uber, Dixon y Osvaldo—, aunque el romance posterior no duró demasiado. El potencial criminal de Trujillo fue insuficiente para alcanzar la ambición de Blanco y, de acuerdo con las acusaciones, ella habría ordenado su asesinato tras el divorcio.

En esa misma ciudad estadounidense conoció a Antonio Bravo, su segundo marido y la persona que la introdujo al narcotráfico: un mundo liderado por hombres en el que ella, aprovechando su condición de outsider, logró hacerse un espacio; o más bien, hacerse con todo. La fusión de Blanco y Bravo, de la creatividad y la estrategia, dio lugar a un intrincado sistema en el que la cocaína viajaba desde Colombia hasta Estados Unidos a través de compartimentos secretos en la ropa de interior de jóvenes mujeres. 

Miami y su ascenso a 'Reina de la cocaína'

En 1970, la pareja se mudó a Miami, considerada entonces como una "ciudad sin ley". La droga entraba al país a través de este enclave estratégico, y aunque sí existían para entonces organismos federales que controlaban el tráfico de narcóticos, tardaron en abordar la magnitud del tejido criminal que Griselda y otros narcos contemporáneos, como los 'Cocaine Cowboys', estaban cosiendo sobre el territorio. La Administración de Control de Drogas (conocida como DEA, por sus siglas en inglés), por cierto, no se fundó hasta 1973. 

 

griselda

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Griselda Blanco llegó a Miami a principios de los 70.

Netflix

Los siguientes cinco años fueron los más esplendorosos para el imperio de Blanco, en los que se estima que recaudaba hasta 80 millones de dólares al mes. Esto le permitió tener, evidentemente, una vida llena de lujos: su existencia se basó en disfrutar de mansiones y fiestas hedonistas, además de convertir Miami en su campo de batalla. Insaciable de poder, se tornó la persona más temida de la cúpula narco, lo que le hizo ser conocida como "la Jefa", "la Reina" o "la Madrina" de la cocaína.

De acuerdo con los expedientes, se le atribuyen alrededor de 200 asesinatos, muchos de los cuales fueron ejecutados por pistoleros sobre motocicletas: una práctica que, según se dice, ella inventó. Aun así, todo ello no le impidió ejercer el rol de madre, que ocupó un espacio mayor en su vida a partir del nacimiento de su cuarto y último hijo, llamado Michael Corleone Blanco en honor al descendiente del capo más famoso de la ficción. Toda una declaración de intenciones. 

Un breve período en su tierra natal, Colombia

En 1975, Griselda fue acusada de cargos de narcotráfico, pero evadió la justicia regresando a Colombia: mismo país en el que, durante esa década, se desarrollaba el cartel de Medellín, liderado por un joven y todavía inexperto Pablo Escobar, a quien más tarde se le atribuyó la frase:  “El único hombre al que alguna vez tuve miedo fue una mujer llamada Griselda Blanco”. 

Durante los años en su tierra natal, ocurrió aquello por lo que luego fue bautizada como "la Viuda Negra". Ya con el asesinato de su exmarido —Carlos Trujillo— a las espaldas, Griselda Blanco creyó que Bravo le robaba dinero, por lo que acabó también con su vida de un tiro, tal y como se muestra en los informes y, de forma más gráfica, en la serie de Netflix. Y para más énfasis sobre ese apodo tan preciso, se sabe que de igual modo mató a su tercer marido, Darío Sepúlveda. 

el principio del fin

Cuando Griselda regresó a Miami a finales de la década de los 70, la ciudad continuaba tal y como ella la había dejado: tiroteos, sangre y un sistema de narcotráfico en todo su esplendor. Eso sí, su ausencia en el territorio hizo que otros capos ganaran popularidad y respeto en el entorno que anteriormente ella dominaba. Así, forjó enemistades que la esperaron, con hambre de revancha, a su vuelta. 

Todo y así, Blanco reanudó la consolidación de su imperio, sobre todo a partir de 1980, cuando alrededor de 125.000 cubanos llegaron en barcos a Florida, en lo que se conoce como el éxodo del Mariel, uno de los movimientos migratorios más significativos del siglo XX. En ese contexto, la Jefa encontró una oportunidad de reclutamiento: muchos de los recién llegados se involucraron en su negocio como sicarios o distribuidores de la mercancía. 

 

griselda

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Se atribuyen alrededor de 200 asesinatos a Griselda Blanco.

Netflix

Con ello, la tensión con respecto a sus enemigos y la intensa vigilancia de una mejor equipada DEA, que para entonces ya casi cumplía una década de experiencia, obligaron a Griselda a abandonar la "ciudad sin ley" y trasladarse a California en 1984, estado en el que asimismo la violencia perpetrada por bandas criminales —en gran medida, de origen salvadoreño— estaba a la orden del día. El cambio de localización, sin embargo, duró poco tiempo: un año después, Blanco fue arrestada y llevada a Nueva York para enfrentar los cargos por narcotráfico que la acechaban desde 1975. 

Declarada culpable en 1985, recibió la sentencia máxima de 15 años de prisión, si bien su negocio siguió rodando aun con ella entre rejas. Así, a lo largo de la condena, los fiscales trataron de añadir más cargos contra ella, e incluso la pena de muerte, debido a que, según las declaraciones de testigos, Griselda Blanco habría sido autora de múltiples asesinatos, más allá de haber traficado con estupefacientes. Pero finalmente, en 1998, la "Madrina" de la cocaína se declaró culpable a cambio de una sentencia reducida. 

Así, en 2004 Griselda Blanco fue liberada y deportada a Colombia, donde estuvo retirada completamente de la vida delictiva. Un día de septiembre de 2012, sin embargo, quien fuera la persona más poderosa del narcotráfico fue asesinada mediante el mismo procedimiento que ella ideó: al salir de una carnicería en Medellín, un hombre desconocido en motocicleta disparó contra ella, poniendo fin a una turbulenta biografía que ahora llegará a nuestras pantallas, con cierto decoro hollywoodiense y un mensaje claro: "Hay una mujer detrás de todo esto".