Un barco hundido hace más de 3.000 años

El Uluburun, un misterioso naufragio de la Edad del Bronce

El hallazgo de un barco de finales del siglo XIV a.C. en las costas de Turquía en 1982 se ha convertido en uno de los más importantes de la arqueología submarina. El pecio, descubierto cerca de la costa este del cabo Uluburun, en Turquía, transportaba en sus bodegas objetos que los investigadores creen que pudieron haber constituido un cargamento de bienes de lujo destinados a las élites del Mediterráneo.

Reconstrucción del barco cananeo hundido bajo las aguas del golfo de Uluburun, en Turquía.

Foto: iStock

En 1982, el arqueólogo submarino Çemal Pulak, del Instituto de Arqueología Náutica (INA, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Texas A&M, había oído rumores de que un buceador de esponjas turco llamado Mehmet Çakir había encontrado en el cabo de Uluburun, situado al sur de Turquía, unos extraños objetos a los que había definido como unas "galletas con orejas". Pulak se dio cuenta de que la curiosa descripción de Çakir se correspondía exactamente con la forma que tenían los lingotes de cobre de la Edad del Bronce, por lo que el arqueólogo decidió dar prioridad a aquel fabuloso hallazgo en la campaña de prospecciones subacuáticas del año 1983. Con éxito, puesto que logró localizar el pecio que transportaba aquellos lingotes.

El barco hundido se encontraba a entre 41 y 61 metros de profundidad, lo que dificultaba enormemente los trabajos ya que el oxígeno que podían cargar las bombonas reducía el tiempo de inmersión a unos treinta o cuarenta minutos solamente. Con todo, las primeras investigaciones sobre el terreno hacían suponer que realmente podría tratarse de un barco del siglo XIV a.C., ya que entre los restos del naufragio se descubrió un tipo de lingote conocido como "piel de buey", característico de la Edad del Bronce (1450-1200 a.C.). En aquellos tiempos, los micénicos se expandían a lo largo del Mediterráneo oriental, mientras que los cananeos de la franja sirio-fenicia surcaban el Mediterráneo siguiendo las rutas comerciales que conectaban las grandes potencias de la época: Egipto, Mesopotamia y el Imperio hitita.

Mapa que muestra la ubicación del naufragio del Uluburun frente a la costa de Turquía (la X marca el lugar donde se descubrió el pecio).

Foto: CC0 / Panchamkauns

Un cargamento excepcional

El pecio fue bautizado por los entusiasmados arqueólogos con el nombre de Uluburun, como el cabo donde se halló. Y, finalmente, tras once años de duros trabajos realizados por buzos turcos y estadounidenses, que llevaron a cabo en total más de 22.000 inmersiones, se logró extraer la preciosa carga: 354 lingotes de cobre, 121 lingotes de bronce con forma de disco, 175 lingotes de vidrio de colores, 151 tinajas cananeas, una tonelada de resina de terebinto para la elaboración de perfumes, colmillos de elefante, huevos de avestruz, incienso y madera negra africana, así como miles de valvas de múrex (el molusco del que se extraía la preciada púrpura). Entre los restos del naufragio también se hallaron una estatuilla de bronce recubierta de oro, estuches de marfil tallado, joyas de oro y piedras semipreciosas (cornalina y ágata), varios amuletos y sellos cilíndricos. Y, algo bastante curioso: 24 anclas de piedra.

Del pecio se extrajeron, entre otras muchas cosas, 354 lingotes de cobre, 121 lingotes de bronce con forma de disco, 175 lingotes de vidrio de colores, 151 tinajas cananeas...

Lingotes de vidrio hallados en el naufragio del Uluburun.

Foto: Cordon Press

Pero sin duda, entre todos los objetos de lujo que formaban parte de la carga del navío, tal vez la pieza más fascinante fuese un escarabeo de oro con la inscripción "Neferu Atón Nefertiti", en clara referencia a la reina Nefertiti, la esposa del faraón hereje Akhenatón, impulsor de la reforma religiosa de Amarna. Este objeto, que podría situar el hundimiento del barco tras la muerte de Nefertiti hacia el año 1330 a.C., muy desgastado por el uso, fue localizado entre restos de joyas que parecían inacabadas y fragmentos de metales preciosos (¿tal vez los restos del material de trabajo de un orfebre?).

Tal vez la pieza más fascinante descubierta en los restos del pecio fuese un escarabeo de oro con la inscripción 'Neferu Atón Nefertiti', en clara referencia a la reina Nefertiti.

Aunque las bodegas del Uluburun transportaban aun más cosas. En el pecio los arqueólogos también hallaron restos de almendras, piñones, higos, olivas, uvas, comino negro, zumaque, cilantro, granadas, trigo y cebada para consumo propio o para su venta, procedentes de lugares tan diversos como el norte de Europa, el África tropical, pasando por Sicilia y Mesopotamia. También había armas y utensilios de cocina, balanzas e incluso instrumentos musicales (todo ello, muy posiblemente, propiedad de la tripulación).

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¿Quiénes eran y adónde se dirigían?

Pero ¿quiénes fueron aquellos marinos desaparecidos hace más de tres mil años y adónde se dirigían? A pesar de las inmejorables condiciones de conservación del pecio y de su valiosa carga, los arqueólogos desconocen cuál podría haber sido el destino final de la tripulación y del pasaje. En cuanto a las personas que iban a bordo, se cree que seguramente la tripulación fuera de origen cananeo, y algunos investigadores también han sugerido que a bordo del barco podían haber viajado funcionarios micénicos ya que se ha encontrado una tablilla plegable fabricada en madera de boj con bisagras de marfil y con una superficie de cera para escribir, lo que tal vez signifique que el Uluburun fuera un carguero repleto de regalos diplomáticos.

Algunos investigadores sugieren que a bordo del barco podían haber viajado funcionarios micénicos ya que se ha encontrado una tablilla plegable fabricada en madera de boj con bisagras de marfil.

Lingote de cobre procedente del naufragio del Uluburun en las costas turcas.

Foto: CC BY-SA / Martin Bahman

De hecho, muchos misterios siguen rodeando todavía al naufragio del Uluburun. Por ejemplo, ¿de dónde zarpó? Los investigadores creen que es muy posible que el barco hubiera partido de algún puerto de Grecia debido los objetos de factura micénica que transportaba. Asimismo, los arqueólogos también piensan que el Uluburun pudo haber pasado por Egipto, Chipre o algún puerto cananeo debido al tipo de productos que cargaba en sus bodegas. De cualquier modo, tras su última escala, la nave se hizo a la mar rumbo a Anatolia, como otros muchos barcos mercantes de la época. Pero es posible que una tormenta inesperada hiciera naufragar el barco, que ha yacido imperturbado en el lecho marino durante más de tres mil años.

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Técnicas constructivas

Algo que los investigadores pensaron que también podría ayudar a datar la nave es el estudio de la madera con la que estaba hecha, que reveló que su construcción podría haber tenido lugar hacia 1400 a.C. Aunque el análisis de la madera que también transportaba el barco mostró que esta procedía de árboles que habían sido cortados entre 1316 y 1305 a.C., un hecho confirmado por la cerámica micénica hallada a bordo y que es del mismo tipo que la descubierta tras la destrucción de Mileto (en aquel entonces una fortaleza micénica) por el rey hitita Mursili II en 1312 a.C.

Asimismo, los estudios de los restos del pecio concluyen que el Uluburun, con sus 15 metros de eslora, fue construido mediante un método conocido como "cascarón primero", una técnica que consiste en construir primero el exterior del casco con planchas y luego reforzar la estructura con las maderas transversales (originarias del Líbano, sur de Turquía y Chipre), que refuerzan la estructura del barco. Además, para evitar el balanceo de las mercancías en la bodega, con el consiguiente peligro de que se estropeasen o rompieran, se utilizaron ramas espinosas, algo que se ve en las imágenes de barcos sirios representadas en algunas tumbas egipcias de la misma época, lo que reafirmaría el origen cananeo del navío. Esta teoría también se sustenta con el hallazgo de 150 pesas de 9,3 gramos, que se corresponde con la medida estándar utilizada en asentamientos de la costa cananea, Chipre y Egipto.

Para evitar el balanceo de las mercancías, con el consiguiente peligro de que se estropeasen o rompieran, se utilizaron ramas espinosas.

Parte de las joyas egipcias que se exponen en el Museo de Bodrum.

Foto: CC BY-SA / Georges Jansoone

Hoy en día, los restos del Uluburun y su carga pueden verse en el Museo de Arqueología Submarina de Bodrum, en Turquía. El estudio detallado de los restos de la carga y del casco de este antiguo navío han brindado a los arqueólogos una visión inmejorable de cómo era la vida en la Edad del Bronce, de sus técnicas y materiales constructivos, del intercambio económico y del transporte de mercancías en aquel lejano período de la historia. Finalmente, el estrecho contacto que se dio entre los diferentes pueblos del Mediterráneo, y que los arqueólogos han podido documentar, solo pudo haberse logrado a través de una intensa actividad marítima, uno de cuyos mejores ejemplos es este barco mercante que se hundió en el cabo de Uluburun hace tanto tiempo, con una valiosa carga que jamás llegó a su destino.