Antiguo Egipto

Últimos descubrimientos en Oxirrinco

El equipo arqueológico que excava en este importante yacimiento egipcio describe los resultados de la fructífera campaña de excavación de 2020 que ha sacado a la luz nada menos que ocho nuevas tumbas, algunas de ellas intactas.

Fig. 9. Máscara de cartonaje

En 1992 se inició el Proyecto Arqueológico de Oxirrinco dirigido por Josep Padró Parcerisa, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona. Desde entonces, este equipo compuesto por arqueólogos españoles ha trabajado de forma continuada en este yacimiento y en las necrópolis situadas en la orilla izquierda del Bahr Yussuf, un antiguo canal que conecta el Nilo con el oasis de El Fayum. Desde octubre de 2019, los trabajos en Oxirrinco están dirigidos por las arqueólogas Maite Mascort y Esther Pons.

Un poco de historia...

Oxirrinco se encuentra situado junto a la moderna población de El-Bahnasa, a unos 195 kilómetros al sur de El Cairo. El emplazamiento tuvo en el pasado un importante puerto fluvial, que comunicaba la localidad con el Mediterráneo. Su situación en el cruce de las rutas caravaneras que se dirigían hacia los oasis del desierto occidental convirtió a la urbe en un importante centro de distribución de mercancías. Oxirrinco tuvo un gran crecimiento económico y social que se tradujo, a partir de la dinastía XXVI (664-525 a.C.), en la construcción de las monumentales tumbas familiares de los gobernadores-sacerdotes de la ciudad.

Restauración de pinturas de la cripta del Sector 24. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Restauración de pinturas de la cripta del Sector 24. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Capitel encontrado en el Sector 24. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Capitel encontrado en el Sector 24. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

En Época Tardía (664-332 a.C.), la ciudad continuó siendo importante, pero fue en el año 332 a.C., con la conquista de Alejandro Magno, cuando se produjo un punto de inflexión en la historia de Oxirrinco con la llegada de un nuevo flujo de población, especialmente griego, lo que condujo a la creación de una nueva estructura urbanística. Los griegos de Oxirrinco adoptaron la antigua religión egipcia y la adaptaron a sus propias creencias. Así, por ejemplo, la diosa Tueris, que era el pez oxirrinco (un pez típico del Nilo), se convirtió en la divinidad principal de la ciudad y le dio su nombre.

En el año 332 a.C., con la conquista de Alejandro Magno, se produjo un punto de inflexión en la historia de Oxirrinco con la llegada de población griega.

En época romana, Oxirrinco formó parte de la nueva provincia de Arcadia, creada por el emperador Diocleciano (284-305 d.C.). En esta época, Oxirrinco fue conocida como "ciudad ilustre", un epíteto honorífico que le fue concedido por el emperador en 273 d.C. A partir de entonces, la ciudad sufrirá grandes cambios, marcados sobre todo por una nueva religión emergente: el Cristianismo.

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Incursión en la Necrópolis Alta

El equipo del Proyecto Oxirrinco ha desarrollado la campaña arqueológica de 2020 entre el 14 de febrero y el 14 de marzo. Las intervenciones se han centrado en una de las áreas más extensas e importantes del yacimiento conocida como Necrópolis Alta (concretamente en tres sectores de este antiguo cementerio). La zona abarca un amplio marco cronológico: Época Saíta, período Ptolemaico-Romano y Período Cristiano-Bizantino (664 a.C.- siglo VIII d.C.). Los trabajos han sacado a la luz importantes hallazgos que permitirán adquirir un mayor conocimiento no sólo de la arquitectura, sino también de los diferentes rituales funerarios que se llevaron a cabo en las distintas épocas.

Las intervenciones arqueológicas se han centrado en una de las áreas más extensas e importantes del yacimiento conocida como Necrópolis Alta.

Entre los edificios excavados se encuentra una estructura religiosa de Época Cristiano-Bizantina, descubierta en 2010. Su excavación ha permitido la recuperación de numerosos fragmentos constructivos como cornisas y piezas pertenecientes a arcos decorados con temas vegetales, florales, geométricos y zoomorfos. Otros materiales destacables que se han localizado aquí son diversas lucernas (lámparas) y monedas, así como los restos de una canalización de drenaje de agua de piedra caliza y, sobre todo, los restos de un papiro con una inscripción en griego que podría hacer referencia a un texto y una lápida funeraria inscrita en copto dedicada a una mujer llamada Makaria.

Una tumba romana y una incursión en el Sector 36

En cuanto a los enterramientos, la llamada tumba 12, de época romana, fue descubierta en 2015, pero los trabajos tuvieron que ser paralizados debido a los problemas de seguridad que presentaba la construcción. En la campaña de este año, una vez reforzada la bóveda del techo se han podido reiniciar las tareas arqueológicas. Dentro de la tumba han aparecido varios individuos momificados, algunos de ellos con restos de cartonajes (envoltorios de momias realizados con varias capas de tela estucada, normalmente lino o papiro) decorados con vivos colores.

En la tumba 12, descubierta en 2015, han aparecido varios individuos momificados, algunos de ellos con restos de cartonajes decorados con vivos colores.

En una parte del yacimiento que se conoce como Sector 36 se han continuado los trabajos iniciados durante la campaña de 2019. También se ha finalizado la excavación de otra tumba de época romana, la tumba 40. En los estratos superiores de esta sepultura se han localizado varios enterramientos de Época Cristiano-Bizantina que evidencian su reutilización posterior, mientras que en sus capas inferiores se han descubierto varias momias con restos de cartonajes polícromos. Entre las vendas de algunas de estas momias se han encontrado unos sellos de limo estampillados decorados con representaciones de divinidades funerarias.

Ocho nuevas tumbas

Las excavaciones se han ampliado hacia el norte y hacia el oeste del Sector 36, con unos resultados magníficos: se han localizado un total de seis nuevas tumbas individuales de Época Saíto-Persa (tumbas 41, 43, 44, 45, 46 y 47), muy similares a una sepultura que fue localizada en el año 2019, y dos más del período romano (tumbas 42 y 48). Todas están construidas con bloques de piedra caliza.

Tres de las sepulturas, las tumbas 41, 43 y 44, se localizaron dentro de un profundo recorte practicado en el subsuelo, bajo unas construcciones de adobe de Época Cristiano-Bizantina. Las sepulturas estaban intactas; dos de ellas tenían todavía la puerta sellada. En el interior de cada cámara funeraria se localizó una momia. La de la tumba 41 tenía los vendajes protegidos por una red de malla confeccionada con numerosas cuentas y canutillos de fayenza (cerámica vidriada). La tumba 45 se localizó bajo el suelo de la tumba 40 de época romana. También en su interior se encontró una momia envuelta con el mismo tipo de red.

La momia de la tumba 41 tenía los vendajes protegidos por una red de malla confeccionada con numerosas cuentas y canutillos de fayenza.

Otra de las tumbas descubiertas, la tumba 42, consta de una única cámara funeraria en la que había varios individuos momificados. Dos de ellos portaban máscaras y cartonajes bellamente decorados. Algunas momias tenían entre las vendas sellos muy parecidos a los localizados en la tumba 40. Uno de ellos, especialmente interesante, lleva una inscripción en jeroglífico en la que se puede leer: "Vida eterna". En los estratos superiores de la sepultura se localizaron enterramientos del período Cristiano-Bizantino y bajo sus cimientos aparecieron dos pequeñas construcciones de Época Saíto-Persa, las tumbas 46 y 47. En este caso, las dos cámaras estaban vacías, aunque dentro de la tumba 47 se localizaron numerosas cuentas y canutillos de fayenza pertenecientes a la red de protección de una momia, así como varios ushebtis (figurillas funerarias).

En el transcurso de los dos últimos días de campaña apareció la tumba 48, que tenía dos cámaras funerarias. En el interior de una de ellas yacían los restos de un sarcófago de piedra sin inscripciones. Su interior estaba saqueado.

 Tumbas Saito-Persas. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Tumbas Saito-Persas. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Fotografía aérea del Sector 36. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Fotografía aérea del Sector 36. Foto: Misión Arqueológica de Oxirrinco

Restauraciones, estudios antropológicos, trabajos topográficos...

Entre algunos de los objetos descubiertos en las tumbas se pueden destacar un tintero de bronce y, en un entierro infantil, unos pendientes, también de bronce. También tres ostraca (fragmentos de cerámica o piedra caliza donde se escribía o dibujaba) con inscripciones en griego sobre fragmentos de terra sigillata (un tipo de cerámica de época romana reconocible sobre todo por su color rojo brillante ) con textos mágico-religiosos de protección, y el fragmento de una lápida funeraria con una inscripción en latín que presuntamente perteneció a un liberto, lo que demuestra que un esclavo liberado pudo prosperar y tener los recursos necesarios para encargar una estela de esas características.

Algunos de los objetos hallados son un tintero y unos pendientes de bronce, ostraca con inscripciones mágicas y un fragmento de lápida funeraria.

También se han llevado a cabo estudios antropológicos de los casi 65 individuos localizados, lo que ha aportado datos valiosos sobre el sexo, la edad, las distintas patologías que sufrieron estas personas y el modo de enterramiento. Asimismo se han realizado algunas tareas de restauración y consolidación de pinturas murales y de diversos objetos hallados. Finalmente, se han emprendido algunos estudios topográficos en los sectores excavados que han sido añadidos al mapa arqueológico de la misión, trabajos de fotogrametría y en 3D de las nuevas tumbas descubiertas en el Sector 36 y de una nueva intervención en el Sector 24, además de fotografías aéreas realizadas con una cometa.

La campaña de 2020, que acaba de finalizar, ha contado con la ayuda de diversas instituciones como el Ministerio de Cultura y Deporte, la Universidad de Barcelona, la Universidad Paul Valéry 3 de Montpellier, la Fundación Palarq y la Sociedad Catalana de Egiptología, además de la colaboración del Servicio de Antigüedades de Egipto y la Universidad de El Cairo.

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