Hallazgo arqueológico

Turquía desvela los espectaculares restos descubiertos en Karahantepe

La Universidad de Estambul acaba de revelar al mundo las magníficas piezas encontradas en este yacimiento del sureste de Turquía. Aunque las excavaciones empezaron en 2019 tras la desescalada de conflicto sirio, no ha sido hasta este año que el equipo del profesor Karul Necmi ha alcanzado el nivel de los templos y desenterrado centenares de pilares y esculturas.

Este pilar es una de las piezas más modernas encontradas en el yacimiento. Su posición con los brazos flexionados y las manos rodeando un esquemático falo son características de las estelas antropomorfas de la zona, sin embargo el hecho de que esté sentado lo eleva en la jerarquía al encarnar la comodidad y la seguridad proporcionadas por esta divinidad.

Foto: Francesc Cervera

Los inicios del Neolítico fueron una época en la que surgieron numerosos asentamientos en Anatolia y Mesopotamia. Cerca de la actual Sanliurfa se construyeron a mediados del siglo X a.C. un conjunto de templos en Göbekli Tepe, lugar que se convirtió en el epicentro de una cultura en la que destacaban los templos circulares de piedra decorados con columnas antropomorfas talladas con todo tipo de imágenes animales.

Fue en esa época cuando en la colina de Karahan (o Karahantepe), a solo 32 kilómetros, se fundó otro poblado que para muchos científicos es el primer poblado de la historia al contar con residencias fechadas en torno al 9400 a.C y articuladas en torno a un santuario.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

El agua era esencial en los rituales celebrados en Karahantepe, en la imagen piscina ritual decorada con pilares tallados con forma de hombres y animales.

Foto: Ministerio de Cultura de Turquía

Un descubrimiento reciente

Aunque este lugar ya se conocía desde 1997, no ha sido hasta tiempos recientes que el Ministerio de Cultura turco ha empezado a excavar el sitio sacando a la luz un extenso complejo sagrado que rivaliza con el famoso Göbekli Tepe.

Iniciados en 2019 los trabajos han continuado hasta el presente. Si bien las primeras capas no fueron muy prometedoras las últimas campañas han desenterrado más de 300 estelas y pilares junto con muchísimas esculturas de todo tipo talladas en piedra caliza.

Todos estos objetos no se encontraron de cualquier manera sino que los habitantes los enterraron de manera cuidadosa cuando cubrieron ritualmente el lugar en el momento de su abandono. Así las estatuas humanas fueron decapitadas, se les cortó la nariz y sus cabezas fueron puestas del revés, mirando hacia las paredes.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

Al tratarse de una representación de un ser humano al completo esta escultura es una de las obras más revolucionarias del yacimiento, al ser una evolución de los pilares antropomorfos todavía imita la postura tradicional con las manos en el bajo vientre.

Foto: Francesc Cervera
Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

Curiosa estatuilla con dos cabezas de la que se conserva la parte superior. Presenta algunas innovaciones artísticas como una banda que le sujeta el pelo o el hecho de que sus cabellos hayan sido tallados con forma de estrías cerebrales. Al tener dos caras podría representar a alguna dualidad (joven-viejo, hombre-mujer, bueno-malo).

Foto: Francesc Cervera

Un santuario complejo

En el centro de la área excavada se erige una gran sala circular de 23 metros de diámetro. Al igual que las de Göbekli Tepe el peso de su techo de madera lo sostenían dos grandes pilares con forma de T hoy caídos y rotos por la presión del sedimento. Según los investigadores, en las paredes de dispusieron unos pilares algo más pequeños separados por bancos tallados en la roca o construidos con losas.

Al fondo de este gran recinto había un podio decorado con estelas y tótems en el que se levantaba un trono desde el que el líder del poblado o la divinidad presidía las reuniones de su comunidad.

Junto a esta estancia los antiguos pobladores del lugar tallaron dos piscinas en la roca alimentadas por canalizaciones que recogían el agua de la lluvia. Una de ellas, presidida por un misterioso rostro masculino y profusamente decorada con estelas, conectaba con el salón por una pequeña ventana por la que, según el profesor Necmi, los creyentes descendían para darse un baño purificador tras el que ascendían a la luz por una escalera tallada en la roca.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

Este aplanado rostro era la parte superior de una estela en sustitución de los animales. Tras la cara se puede ver un agujero por el que quizás colgaba del techo. Este tipo de piezas son habituales en el lugar.

Foto: Francesc Cervera
Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,...) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

Diversas cabezas de animales (leopardo, zorro,...) halladas en el yacimiento y que, al encontrarse cortadas por el cuello, los arqueólogos creen que eran parte de estelas y tótems antes de ser decapitadas y enterradas. Primera fase de ocupación.

Foto: Francesc Cervera

El hombre y la bestia

Al igual que sucede en el resto de yacimientos contemporáneos las primeras producciones artísticas del poblado se centraron en los animales, algo típico para una cultura seminómada basada en la caza de gacelas y la recolección de frutos y cereales silvestres.

De este modo las esculturas de los inicios de Karahantepe combinan a hombres con depredadores, como se puede ver en los numerosos tótems encontrados en el lugar. Estas representaciones se situaban a veces mirando hacia la entrada de la habitación, para espantar con su fiero aspecto todo lo que quisiera entrar sin permiso en las vidas de los locales, desde catástrofes naturales a malos espíritus.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

Este gran tótem leopardo es la pieza más espectacular encontrada en el yacimiento. Milagrosamente intacta fue hallada en actitud de guardián mirando hacia la puerta. Como es habitual en este tipo de piezas representa a un hombre cargando a cuestas con un leopardo, un animal muy representado en Karahantepe que podría considerarse su espíritu protector o símbolo.

Foto: Francesc Cervera

Sin embargo, con el tiempo la extensión de la agricultura separó al hombre de sus raíces nómadas, con lo que los animales fueron desapareciendo de la iconografía religiosa en favor de una visión más antropocéntrica. Máscaras y retratos humanos suplantaron pues a los depredadores, cuya influencia sobre las vidas de los habitantes iba disminuyendo conforme se dominaba la tierra.

Así pues los recientes descubrimientos realizados en los últimos dos años han desvelado al mundo un yacimiento de suma importancia. Tan relevante como lo fue Göbekli Tepe en los años noventa, el conjunto de santuarios de Karahantepe permitirán a los investigadores comprender mejor esta curiosa cultura surgida hace más de 11.000 años en la parte más septentrional del Creciente Fértil.

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