Mujeres pioneras

Trotula de Salerno, pionera de la ginecología en la Edad Media

Esta mujer avanzada a su tiempo supo aprovechar las oportunidades que le brindaba el progreso que caracterizó el Salerno de la época. Gracias a la Escuela Médica Salernitana pudo formarse como médica y ampliar sus conocimientos mediante la investigación y la práctica médica.

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La privilegiada ubicación del puerto de Salerno en mitad de las aguas del Mediterráneo convirtió esta ciudad de la Península itálica en un polo de atracción para el intercambio cultural entre oriente y occidente durante la Edad Media. Según cuenta la leyenda, fue precisamente la combinación de las inquietudes y los conocimientos científicos de grandes sabios de distintas tradiciones -griegos, hebreos, musulmanes y cristianos- el germen de la fundación de la Escuela Médica Salernitana en el siglo IX.

La cercanía del monasterio de Montecassino, cuya biblioteca albergaba algunos de los títulos clásicos más importantes, alentó el conocimiento y la lectura de autores de la Antigüedad como Hipócrates, Galeno o Avicena y sentó las bases para la práctica de una medicina basada en la unión y la comparación de diferentes tradiciones que ponía el foco del saber en la experiencia. La modernidad de este nuevo centro de saber podía verse reflejada en la aplicación de la lógica de la prevención de las enfermedades o en la incorporación, tanto en la formación como en el ejercicio, de las mujeres.

Así aparece representada la Escuela Médica Salernitana en una miniatura del Cánon de Avicena. La imagen representa la legendaria historia de Robert, duque de Normandía. Herido de muerte por una flecha, fue heroicamente salvado por su esposa que chupó el veneno prescrito por los médicos de Salerno.

Así aparece representada la Escuela Médica Salernitana en una miniatura del Cánon de Avicena. La imagen representa la legendaria historia de Robert, duque de Normandía. Herido de muerte por una flecha, fue heroicamente salvado por su esposa que chupó el veneno prescrito por los médicos de Salerno.

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Hacia un conocimiento científico

Por primera vez en mucho tiempo, el saber se liberaba de los límites de centros religiosos como los monasterios para instalarse en un lugar donde prevalecía el conocimiento por encima de todo. La confluencia de todos estos factores posicionó a la Escuela Médica Salernitana como una de las mayores referencias en la Europa medieval, razón por la que muchos historiadores la consideran el precedente de las futuras universidades.

En la Escuela Médica Salernitada prevalecía el conocimiento por encima de todo. En ella se usaba la lógica de la prevención de enfermedades y se permitía la presencia de mujeres.

Fue justamente en el periodo de mayor esplendor de la Escuela cuando se cree que nació Trotula de Ruggiero, hacia principios del siglo XII. Desafortunadamente, se tiene constancia de muy pocos datos sobre la vida personal de esta doctora pionera del medievo. Lo que sí parece cierto es que prácticamente toda su vida estuvo vinculada a la Escuela médica de su ciudad natal. Tanto su marido, Johannes Platearius, como sus dos hijos, Matthias y Johannes el joven, se convirtieron en médicos en el mismo centro de enseñanza en el que ella se formó y donde llevó a cabo las investigaciones y escribió las obras que servirían como modelo durante las siguientes décadas para otros expertos en su campo de estudio.

Que la Escuela Salernitana estuviese abierta tanto a hombres como mujeres fue algo que estas no desaprovecharon. De hecho, salieron de ella numerosas mujeres destacadas de la historia de la medicina que han sido englobadas bajo el nombre de Mulieres Salernitae (Mujeres de Salerno), entre las que se encuentran Rebeca de Guarna, Francesca di Roma, Abella de Salerno, Mercuriade de Salerno, Constanza Calenda o Clarice Durisio. Sin embargo, la más destacada fue Trotula.

La revolución médica de Trotula

Sus principales contribuciones fueron en el campo de la ginecología y la obstetricia, ámbitos en los que se la considera una absoluta pionera, y las dejó plasmadas principalmente en dos obras: De passionibus mulierum curandorum, conocido como Trotula Maior, y De curis mulierum, el Trotula Minor.

Ilustración de origen medieval que representa a una mujer realizando un tratamiento médico a un hombre.

Ilustración de origen medieval que representa a una mujer realizando un tratamiento médico a un hombre.

Foto: CC

El primer título consta de sesenta capítulos en los que la autora desgrana todos sus conocimientos procedentes de la experiencia en un tratado científico que aborda temas como el parto, el puerperio, la fertilidad y un conjunto de temas alrededor de la salud obstétrica de la mujer. Entre sus líneas se puede leer algunas de las afirmaciones más revolucionarias de la época cuando, por ejemplo, explica que los problemas de infertilidad no son exclusivos de la mujer, si no que también pueden darse debido a un defecto en la anatomía masculina. O en el capítulo que dedica a la investigación sobre como mitigar los dolores del parto mediante el uso de opiáceos, un tema tabú puesto que era una práctica perseguida ya que se consideraba el dolor como una penitencia del pecado original.

Trotula fue una auténtica pionera en la ginecología y la obstetricia. Se atrevió a plantear temas que mejoraban la salud de la mujer a pesar de los prejuicios de la época

Por otro lado, en el Trotula Minor se aborda temas relacionados con la cosmética y el cuidado de la mujer en general. Una de sus mayores aportaciones es el énfasis en la higiene y una buena dieta como medida de prevención de posibles infecciones y futuras enfermedades.

El tratamiento de todas las cuestiones alrededor de la concepción, las curas en el postparto, el cuidado de los lactantes y demás temas de ginecología convirtieron sus obras y sus enseñanzas en materia obligatoria de las incipientes universidades de la Europa del Medievo. Tras la aparición de la imprenta de Guttenberg en el siglo XV, sus libros se imprimieron por primera vez a mitad del siglo XVI y fueron distribuidos con mayor facilidad, de modo que la sabiduría de Trotula quedó fijada para siempre en la historia.

Se sabe que esta pionera de la medicina siguió viviendo hasta el final de sus días en Salerno y se cree, aunque no se sabe con certeza, que murió a una edad avanzada, algo muy poco frecuente para la época. Quizás gracias la gran cantidad de conocimiento acumulado sobre el mantenimiento de una buena salud.